Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Impuestos Progresivos, Injustos
Eduardo García Gaspar
25 octubre 2013
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


No es infrecuente. En realidad, se repite mucho.

Tiene que ver con la idea de ayudar a otros. A los que menos tienen.

La intención es digna del mayor elogio en el que pueda pensarse. Forma parte de nuestras obligaciones morales.

Es el mandato cristiano por excelencia.

Pero, a pesar de toda su encomiable intención, la intención de ayudar al necesitado tiene sus problemas. Y estos son graves dependiendo de la manera en la que se realiza tal intención.

Un ejemplo, el comentario de un lector a una columna reciente:

Creo que la idea no esta mal [impuestos progresivos redistributivos]. La de quitarle al que tiene mas! para distribuirlo entre los que no tienen. Creo que estaría mal que al que no tiene se le quite aún más. un ejemplo sencillo Al que percibe un sueldo diario de 2500 Y la persona que no tiene, percibe un sueldo diario de 100 al de 2500 se le quitan 500 no es tocado para nada en sus necesidades, al contrario al que no tiene que percibe 100 diarios, si le quitan 20 pesos. le hacen un gran daño pues le quitan lo necesario para vivir. es una gran injusticia. Donde Justicia es darle a cada lo que le corresponde. o podría ser el que pueda aportar mas que lo aporte creo que eso es justicia.

Es irresistible analizar la propuesta de usar a los impuestos como instrumento de redistribución de ingresos. Toda ella está sustentada en una idea: el que más gana y el que menos gana no merecen lo que ganan.

El primero merece menos y el segundo merece más. Es de justicia quitarle a uno para darle al otro. Implantar esa justicia es responsabilidad gubernamental.

Es decir, la redistribución de ingresos se cimienta en una argumentación moral que reclama que es injusto que algunos ganen poco y otros, mucho. Y, también, en el supuesto de que el agente justiciero es el gobierno.

Eso es todo. Y eso tiene problemas. Los problemas de imponer justicia por la fuerza a grupos sin considerar personas.

El ejemplo del lector es ilustrativo. Justifica él la moralidad de quitarle 500 a todo el que gana 2,500 diarios y darle esos 500 a todos quienes ganan 100 diarios.

Es decir, formó un grupo de ingresos de 2,500 diarios y otro de 100 diarios y presupuso que todas las personas dentro de cada grupo son iguales, pero los grupos son distintos entre sí. En uno, todos merecen que se les quiten 500 y en el otro todos merecen que se les den 500.

Es obvio que se viola la justicia de dar a cada quien lo que se merece. Si en el grupo de los 2,500 hay personas que ganaron eso de manera ilegal, ellas merecen que se les quite todo ese dinero… pero si lo ganaron de manera legal y moral, por medio de su trabajo, sería injusto que se los quiten. ¿Qué hicieron mal esas personas para quitarles ese dinero?

Del otro lado, la pregunta se aplica también. ¿Qué hicieron de bueno los del grupo de 100 para merecer un ingreso adicional sin esfuerzo? Y no solamente eso, también debe establecerse qué derecho tiene este grupo para quitarle ingresos al otro. La única solución es dictar que los del grupo de 2,500 tienen menos derechos que los del grupo de 100.

La política fiscal con fines redistributivos tiene muchos problemas prácticos: desperdicia recursos, crea clientelismo, frena a la economía, subsidia la pasividad, acrecienta al gobierno.

Tantos que no puede ser aplicada sin aceptar un crecimiento económico malo, que afecte a todos, especialmente a los de menos ingresos (es algo injusto en sí mismo el implantar una política que se sabe que fracasa).

Si se sigue proponiendo e implantando es, en parte, por ignorancia e imprudencia, pero también en parte por una compasión errónea. No es malo ayudar a quienes menos tienen, pero hacerlo por esa vía es moral y legalmente equivocado. Las intenciones, ni los objetivos, validan los medios.

El error legal y moral sustancial de la política fiscal redistributiva es la injusticia de violar el principio de merecimiento. Algo que sucede siempre que se emiten juicios colectivos que no consideran a la persona en lo individual.

La justicia es aplicada uno por uno, no en grupos. No es justo acusar a todos los que ganan 2,500 de merecer un castigo, cuando no lo merecen. Como tampoco es justo dar 500 a todos los que ganan 100, cuando no lo merecen.

Si la justicia es dar a cada quien lo merecido, los impuestos redistributiivos la violan claramente. La razón: la justicia es un concepto de aplicación personal, uno por uno, no de grupos.

Post Scriptum

Es notable otra idea en ese comentario: quitarle 500 al que gana 2,500 no lo afecta. ¿Cómo lo sabe? Es un problema que no tiene solución. Más aún, debe considerarse quién gastaría ese dinero con mejor eficiencia y beneficio general.

El lector defiende la idea de impuestos progresivos, por la que el que más gana paga proporcionalmente más que quien menos gana. Con ese esquema se presenta el mismo problema de justicia y que implica un juicio que condena a un grupo a recibir un trato discriminatorio.

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