Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inflamación Gubernamental
Eduardo García Gaspar
11 diciembre 2013
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Lo necesitamos. Pero hasta un cierto punto. al revés.001

Más allá de ese punto, comienzan los problemas. Me refiero a los gobiernos.

Son útiles, pero pueden convertirse en cargas que frenan el bienestar.

¿Cómo saber que se tiene un gobierno excedido? Los siguientes son algunos síntomas de ese padecimiento.

• Impuestos elevados, más allá de los necesarios para mantener un gobierno razonable. Impuestos que pagan principalmente unos pocos segmentos de la sociedad.

• Burocracia excedida y en crecimiento, incluso a pesar de un crecimiento económico mediocre. Crecen las instituciones de gobierno y aumenta el número de sus empleados, a pesar de que el resto de la economía no crezca o lo haga poco.

• Gasto público en crecimiento por encima de la tasa de crecimiento económico. El porcentaje de gasto público contra PIB tiene una tendencia a elevarse en el tiempo.

• Medición del desempeño gubernamental en función de su gasto: a más gasto se presupone que todo mejora, sin ninguna otra medición de efectividad ni productividad. Los gobernantes reclaman continuamente elevar sus presupuestos.

• Ampliación consistente de las responsabilidades gubernamentales, para incluir educación, vivienda, pensiones, atención médica, subsidios. Los gobernantes amplían la lista de derechos, los convierten en leyes, y asumen la responsabilidad de implantarlos. Quieren garantiizar a todos la felicidad.

• Se retiran decisiones personales del ciudadano para llevarlas al gobierno, quien es quien las toma. El gobierno decide, por ejemplo, planes de estudio, sin considerar decisiones de los padres de familia.

• Aumentan notablemente las leyes y regulaciones que deben cumplirse y que requieren tiempo considerable de personas y empresas. Las leyes son numerosas, complejas y vagas.

• Se tienen monopolios estatales, justificados como propiedades públicas necesarias para el bienestar social, que producen bienes y servicios de baja calidad.

• Crecen las organizaciones que viven a expensas del gasto público, como sindicatos y ONGs, que a cambio dan lealtades políticas, o causan destrozos si no se satisfacen sus demandas.

• Aumenta la división social y el odio entre sectores sociales, por causa de una retórica gubernamental que repite nociones de injusticia social, de riqueza excesiva, de distribuciones y necesidades sociales. La retórica del gobernante tiene el tema común de la desigualdad que debe corregirse.

• La corrupción gubernamental llega a niveles intolerables en monto y descaro. La población toma a la corrupción como una realidad imposible de detener y tiene que adaptarse a sus usos y costumbres.

• Aumenta la deuda pública notablemente y llega a niveles que prenden focos rojos, ante lo que los gobernantes aseguran que nada debe temerse. Las empresas estatales operan con números rojos, igual que los fondos de pensiones de los sindicatos de burócratas.

• La mente del ciudadano se cierra y no puede entender que para cualquier problema exista otra solución que no sea la intervención estatal, con más leyes, más impuestos. Los intelectuales avalan esa mentalidad y se convierten en adoradores del gobierno.

• Del intervencionismo económico, el gobierno pasa al intervencionismo moral, pudiendo ahora determinar qué es lo bueno y qué es lo malo. Más aún, el gobernante se siente capaz de hacer felices a los ciudadanos.

Los puntos anteriores dan una idea general de los síntomas que confirman la existencia de un padecimiento, el de un gobierno excedido que frena las posibilidades de prosperar. De entre ellos, hay dos que se destacan notablemente.

Uno es el aumento del poder gubernamental, al que se transfieren decisiones personales de todo tipo. La persona pierde libertades y el gobierno gana poder.

El segundo, la justificación de ese aumento de poder: el querer remediar la pobreza, a la que se eleva a un nicho de adoración pública (como escribió A. J. Nock en 1935 en Our Enemy, The State).

Ahora el lector puede hacer un ejercicio propio, tomando el caso de su país y examinando cada uno de esos síntomas de la enfermedad de un gobierno inflamado y excedido.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Ciclo Intervencionista.

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