Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Jóvenes: lo Que no Entienden
Eduardo García Gaspar
27 septiembre 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay sorpresas en algunas lecturas.

Agradables porque resumen en unas pocas palabras algo que uno tiene sin formar en el cerebro.

En una columna reciente, encontré eso.

El tema es genial: las cosas que los jóvenes no entienden. Es una lista de 20 de ellas.

De ellas selecciono algunas que coinciden con mi experiencia.

Comienzo com la idea de que la reputación personal es vital. Dañarla es un error serio. Y significa no hacer cosas irresponsables que terminan por dejar un rastro imborrable en los medios sociales.

Las cosas que ahora suenan divertidas, mañana serán causa de vergüenza. No me parece que esto sea bien comprendido ahora.

La reputación personal para muchos viene formada por lo que se registra en Internet sobre todo. Pensar que eso no importa puede ser un riesgo demasiado grande.

Otra cosa que parece no entenderse tiene que ver con la complejidad. La vida tiene más que los 140 caracteres de Twitter y es más compleja que las observaciones hechas en Facebook.

Lo siento, pero las habilidades del pensamiento se desarrollan con lecturas de libros de cientos de páginas.

Hay vida fuera de Internet y de los mensajes telefónicos y de whatsapp. Y esa es la vida real, en la que el talento es bueno, pero lo que cuenta es algo simple: resultados.

Alguien puede ser el alumno más talentoso y brillante, que eso ayudará (a veces a desviarse), pero si no da resultados, ese talento es inútil.

Otra cosa que parece no entrar en la mente del joven es la idea de que en el pasado hubo gente inteligente que merece conocerse.

Hay algo en algunos jóvenes que les manda a poner de lado a lo que no es nuevo (y nuevo quiere decir un año cuando mucho). Como una especie de filtro que juzga a la tecnología como a las ideas: si no son recientes, no valen la pena.

El resultado es patético: la pérdida del sentido de la historia y la repetición de los mismos errores que cometieron sus antecesores. Terminan siendo más idiotas que ellos.

Y sucede esto porque, en buena parte, tienen la piel muy sensible. Toda llamada de atención que les señale un error es vista como un insulto.

En la columna lo expresa muy bien su autor: necesita que se “les patee el trasero”. Sí, que se les regañe, que se les llame la atención, que se les diga cuándo se han equivocado.

Son menos inteligentes de lo que piensan y los adultos saben más de lo que el joven cree. Y hay una buena manera de que aprendan.

Hay que dejarlos sufrir las consecuencias de sus acciones. Nada puede ser peor que los padres que los sobre protegen, ni que los profesores que les quitan esas consecuencias. Para realmente saber, hay que pasar por las consecuencias de los actos propios. No hay sustituto para eso.

Tampoco parece que asimilan el factor tiempo. Por un lado, lo ignoran y nada parece ser urgente.

El dejar todo para el último momento es parte de esa mentalidad, pero al mismo tiempo tienen un sentido de urgencia para sus exigencias y reclamos. Suelen esperar promociones inmediatas si haber demostrado que las merecen en el tiempo.

En algunos casos parecen ignorar el valor de la iniciativa personal y se limitan a hacer lo que les ha sido ordenado. Eso y nada más que eso. Tienen a veces un muy limitado panorama de lo que se espera de ellos y de lo que significan los resultados.

Otra de las cosas que aclara el autor de la columna es que “los medios sociales no son una carrera”. Quizá esos puestos no existan en unos 5 años. El punto puede ampliarse a otras carreras, las que han sido calificadas de “light” y que son populares para quienes aspiran a un título sin expectativa de mucho esfuerzo.

Un amigo expresa esto de manera cruda: “Muchas carreras ‘ligeras’, como periodismo, marketing, sociología y otras, son en realidad especialidades posteriores posibles para quien antes ha sobrevivido a una carrera fuerte y sólida, como las ingenierías”.

Si esto parece una crítica a la generación de jóvenes, en realidad no es más que apuntar otra cosa: el mal desempeño que tienen esos que están a cargo de su educación.

No parece que hayan hecho un buen trabajo a juzgar por sus resultados. Pueden los adultos presumir de talentos, pero lo que cuenta son los resultados.

Lo que bien vale una segunda opinión es enfatizar eso: los adultos han creado un medio ambiente que ha hecho a los jóvenes no entender ciertas cosas básicas, como la responsabilidad, el valor de tiempo, lo importante de los resultados, lo básico de la iniciativa, el buen uso de la libertad.

Post Scriptum

La columna a la que me refiero es 20 Things 20-Year-Olds Don’t Get, de Jason Nazar, en Forbes, 23 julio 2013.

Algunas de las fallas de la educación dada por los adultos: fomento del relativismo, creación de lo políticamente correcto, anulación de la idea de responsabilidad y transformación del concepto de derechos a la exigencia de reclamos inmerecidos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras