Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Juventud y Rebeldía
Eduardo García Gaspar
18 febrero 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No sé si esto haya sucedido en todas las épocas.

Creo que sí, o al menos me parece razonable que haya sucedido.

Me refiero a las actitudes de los jóvenes.

En específico cuando ellos se revelan o están inconformes con algunas de las cosas del mundo.

Más aún, me parece que en muchos casos los jóvenes están por sistema en contra de lo que ven como perteneciente a generaciones anteriores.

Creo que el tema bien vale una segunda opinión. Revisemos esa actitud rebelde del joven.

Primero, el estar inconforme con las cosas es algo positivo cuando ello mueve a tratar de mejorarlas. Este estar inconforme, por tanto, es una fuerza positiva, no exclusiva de los jóvenes, pero sí una de sus características.

Solamente estando inconforme e insatisfecho van a poderse tener ideas para hacer a las cosas mejores. El que está satisfecho no tiene razones para hacer nada. Si en sus calificaciones el joven considera que un ocho es bueno, es seguro que su promedio andará por esa cifra y sólo por casualidad lo subirá.

Segundo, para mejorar las cosas se tiene que sentir que puede hacerse, que se tiene poder para hacer que ellas cambien.

El que cree que el mundo se mueve según las condiciones de los planetas y de las estrellas y que su vida depende de la alineación de los astros, es un ser que no siente que tiene poder y que, por tanto, no va a hacer nada para cambiar las cosas.

Pero el que cree que sí tiene poder para mejorar las cosas y que sus acciones van a hacer una diferencia en el mundo, ése sí va a cambiar al mundo, aunque sea un poco solamente.

Y tercero, hay que reconocer que hay cambios malos y cambios buenos. Esto significa que un joven o cualquier otra persona que está inconforme, siente que tiene poder y que por eso va a intentar hacer cambios.

Esa persona tiene que pensar en las consecuencias de los cambios que está intentando. Las consecuencias pueden ser buenas o pueden ser malas.

Obviamente Hitler y Stalin quisieron hacer cambios, el punto es que esos cambios eran malos y por ello murieron millones de personas que ninguna culpa tuvieron de las ideas de esos dos locos.

Quizá algún joven quiera remediar la pobreza en algún país y para ello quiera cambios en la política de su nación. Esa inquietud es correcta y muy loable, pero si para lograr los cambios la persona comienza a poner bombas u organizar una guerrilla al estilo de los terroristas, sus acciones se convierten en malas.

Hay reacciones que son naturales de la juventud y una de ellas es la música porque ella es una manera de innovar que permite lograr una identificación de grupo.

En cada generación, al menos las recientes, hay una música que los identifica y hasta los contrapone con la generación de sus padres. Recuerdo haber leído que el vals era visto como un escandaloso baile por parte de los viejos hacen cien años, igual que en los 20 lo fue el charleston y después el swing y luego el rock.

Lo mismo sucede con la moda, con las faldas cortas de 1920 o de 1960 que escandalizaban a los menos jóvenes.

Música y moda son formas relativamente fáciles para mostrar protesta e inconformidad. De lo que no nos damos cuenta siendo jóvenes es de dos cosas.

Una es que nos gusta lo que a los más viejos disgusta, aunque sea horrible y de mala calidad eso que decimos que nos agrada. Basta que a los más viejos les disguste una cierta moda o una cierta canción nueva para que a los jóvenes les guste más.

La otra es que ese rechazo general hacia los que no son jóvenes hace que se desperdicie lo que saben y conocen los más viejos y que los jóvenes podrían aprovechar.

Recuerdo que a mi abuela le gustaba oír música española lo que era suficiente para que yo odiara esa música y, sin embargo, hoy mucha de esa música me gusta. Es decir, perdí años de buena música por una posición personal bastante tonta.

Y esa actitud de desprecio de lo viejo tiene un peligro enorme que es el dejar de poner atención en los conocimientos y las experiencias de los que no son tan jóvenes que es lo mismo que querer manejar por una ciudad desconocida sin querer usar mapas porque esos mapas los hicieron los viejos.

Esto se llama idealismo extremo y quiere decir que se desean hacer cambios sin conocer lo que se quiere cambiar, que es como querer trabajar de técnico nuclear sin saber de átomos.

En fin, se acabó el espacio. Espero haber sido claro.

Es bueno estar insatisfecho, es bueno sentir que pueden cambiarse las cosas. Pero hay que saber si lo que uno quiere hacer y cómo lo quiere hacer, es bueno y no daña a los demás. También hay que aprovechar lo que otros saben, no importa la edad que tengan.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Razonamiento.

Sobre la educación juvenil, véase Tormento o Placer.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras