Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Fe del Científico Ateo
Eduardo García Gaspar
23 julio 2013
Sección: CIENCIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá sea algo extraño, sorprendente. Algo que no se entiende hasta ponerse a pensarlo.

Y que, para escándalo de muchos, no es otra cosa que confianza sin pruebas duras.

Todo inicia con un contraste de mentalidades. Comencemos con una de ellas.

Tome usted a un biólogo, a un físico, a cualquiera que se vea a sí mismo como un científico. Está él acostumbrado a responder a sus preguntas con experimentos, mediciones, números, cosas que le permiten probar sus ideas.

Puede incluso verificarlas prediciendo cosas como la fecha de la aparición de un cometa, o lo que resulte en un análisis químico.

Es una posibilidad fantástica, un real adelanto de nuestro conocimiento. Su base es lo tangible, lo visible o casi, lo comprobable en una medición de laboratorio, o con una fórmula química, o una ecuación matemática. Son cosas admirables y de las que debemos felicitarnos.

La pregunta ahora es si todo nuestro conocimiento puede ser comprobado por esas vías de ecuaciones, laboratorios, experimentos y mediciones. La respuesta que demos a eso es de consecuencias impresionantes. Una persona, que presumía de mente científica, me dijo una vez que no podía aceptar ningún conocimiento que no pudiera probarse de esa manera.

Y que era eso precisamente lo que le hacía rechazar el concepto de fe, de religión. Por extensión, tampoco podría aceptar a la filosofía, ni a la moral. Son cosas que no pueden “verse” desde el punto de vista de la ciencia que busca pruebas sujetas a medición. Fue una buena discusión la que tuve y comparto algunos de sus puntos.

Contrario a lo que dijo, la persona tiene una fe grande quizá mayor a la que tengo yo como persona religiosa.

Cree esa persona que Dios no existe, pero eso es algo que la ciencia no puede probar, ni rechazar de manera certera. Está en una posición igual que la mía que tampoco puedo probarlo de esa manera. Los dos tenemos fe en nuestra creencia.

Más aún, es curioso que tampoco pueda probarse científicamente que el único posible conocimiento sea el científico. No hay manera de hacer un experimento que compruebe que no hay otra vía de conocimiento que la científica, al estilo de la de un biólogo, o la de un químico.

Como consecuencia, creer que no hay más conocimiento que el científico es también una postura de fe, de creer que algo es cierto aunque no pueda comprobarse con la ciencia.

Es decir, tanto en quien niega la existencia de Dios, como en quien la afirma, existe fe definida como eso, tomar como verdad algo que no puedo comprobar usando experimentos o mediciones o similares. Esto es algo que escandaliza a que piensa en la ciencia como la única vía posible de conocimiento.

Pero hay más. La ciencia, por supuesto, nos da respuestas realmente fascinantes que permiten viajes al espacio y tener grandes comodidades como la electricidad. La cosa terminaría bien si no fuera porque hay cosas que nos inquietan y que no pueden ser contestadas de esa manera científica.

Piense usted en preguntas como quién soy, por qué pienso, qué significa la vida, qué es la felicidad, qué posibilidad hay de tener otra vida, qué es Dios, qué obligaciones morales tenemos.

Ninguna de esas preguntas pueden ser respondidas por medios científicos. Ninguna. Y, la verdad, resultan ser las preguntas más inquietantes que podemos hacernos.

¿Debemos olvidarnos de ellas simplemente porque no hay forma científicamente válida de responderlas al estilo de laboratorios y experimentos? No lo creo, al contrario. Es una obligación ocuparnos de sus respuestas, aunque el biólogo no tenga manera de probarlas a su estilo. Podemos razonar, pensar, usar la lógica, imaginar.

Y es aquí cuando el científico extremo se contradice al decir que no puede haber respuestas a esas preguntas, pero al mismo tiempo, las responde. Me dice que Dios no existe, que la moral es arbitraria, que no hay ninguna vida futura. ¿Cómo puede decirme eso si su método no permite probar nada en esos campos?

Total que esa persona que presumía de científica terminó teniendo quizá más fe en su postura que yo en la mía, cuando simultáneamente me aseguraba que la fe es opuesta a la ciencia. En fin, la cosa es menos simple de lo que me dijo.

Post Scriptum

La postura católica me parece en este tema algo muy razonable. Por un lado, el papel de cocreador del hombre le permite conocer al mundo, algo creado por Dios, y que es posible de comprenderse. Por el otro lado, Dios nos dio la Revelación como una ayuda para comprender más nuestra vida.

En su tratado sobre los misterios, San Ambrosio obispo tiene una idea aplicable al tema:

“No debes, por tanto, confiarte enteramente en tus ojos corporales. Lo que no se ve es en realidad más claramente visto; porque lo que ves con tus ojos es temporal, mientras lo que es eterno (e invisible al ojo) es discernido por la mente y el espíritu”.

Independientemente de lo anterior, la postura del científico extremo tiene una falla de origen, la de desechar todo lo que no sea comprobable por la vía de sus métodos. Una tesis que no puede ser probada siguiéndolos.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Fe.

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