Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Laicismo: Sus Coincidencias
Eduardo García Gaspar
17 abril 2013
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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La situación es al menos fascinante. Se trata de una contradicción en una posición.

La opinión de quienes se declaran en favor del laicismo.

Enfrentan ellos un problema mayúsculo que bien vale una segunda opinión.

Vayamos paso por paso, pausadamente.

Primero, eso del laicismo. Usted lo puede tomar por el lado bueno, que es el de la separación de poderes. Se trata de no unir a una iglesia con el poder político. Ellas deben ser poderes separados, lo que nos lleva a la libertad religiosa.

No está nada mal. Va en contra de gobiernos que imponen creencias de alguna iglesia y tratan mal a los que son de otra iglesia.

Pero, segundo, al laicismo se puede tomar de otra manera distinta. No la de separación de poderes iglesia-estado, sino como la anulación de creencias religiosas.

Es decir, el intento de erradicar a las religiones de la sociedad. El ideal de esta interpretación es una comunidad en la que sus miembros no tienen religión, ni pertenecen a una iglesia. La URSS fue un ejemplo claro.

La cosa se pone ya interesante. Digamos que se interpreta al laicismo como eso, como la erradicación de creencias religiosas, como la desaparición de las iglesias, sean las que sean.

El argumento usado para justificar esto suele ser el de evitar el poder de las iglesias para imponer sus creencias, sus mandatos, sus preceptos. Con esto se pretende liberar de la opresión a los ciudadanos.

Tercero, surge un problema que usualmente no se ve. El problema de las coincidencias entre las leyes del gobierno y los valores religiosos.

Por ejemplo, uno de los mandamientos cristianos es el de no robar, ni matar. ¿Será una imposición religiosa el tener leyes emitidas por legisladores que también prohiban y castiguen el robar y el matar?

Una mente extrema que quiera erradicar todo vestigio religioso enfrentará ese problema, a menos que apruebe leyes que no prohiban robos ni asesinatos. Si los prohibe, entonces se enfrenta a ser acusado de permitir la imposición de una creencia religiosa.

Por igual, en el caso del Cristianismo, su precepto central es el de amarnos unos a otros. Si alguien quiere borrar a toda religión, tendrá que ignorar eso… algo muy riesgoso, que haría válida a la intolerancia, por ejemplo.

La cosa es realmente complicada. Vuelvo al Cristianismo porque es un gran ejemplo de esto que intento decir.

Bajo la visión cristiana, todas las personas son valiosas e iguales. Si se quiere erradicar toda señal religiosa, tendría que aceptarse que no todas las personas son iguales.

No se trata de un problema religioso, es uno de lógica y desemboca en la inevitabilidad de quitarse de encima a toda influencia religiosa. Es imposible.

La razón de fondo está en esas coincidencias que existen con ideas sobre lo que debe ser. Detrás de las leyes hay siempre una idea moral mayor y más alta, que las legitima.

Y esas ideas morales están también contenidas en muchos de los mandatos religiosos. Son ideas que salen del entendimiento de quiénes somos.

Hagamos un experimento de sillón. Usted y yo tenemos la intención de borrar todo vestigio religioso de una comunidad. Absolutamente todo. En esa comunidad todos deben ser ateos.

Ya que usted y yo gobernamos tal comunidad, tenemos que crear leyes que regulen las relaciones entre los ciudadanos, y entre ellos y su gobierno. ¿Qué hacemos?

Si yo propongo una ley que castigue el robo, usted me dirá que ya sucumbí a los Diez Mandamientos. Y si usted propone una ley que castigue el asesinato, yo le diré lo mismo.

Para deshacernos de toda huella religiosa, tendríamos que dejar libres fraudes, corrupción, secuestros… porque todo eso coincide con creencias religiosas y no queremos nada de eso.

Las leyes que usted y yo propongamos saldrán de una idea anterior, de lo que creemos que debe ser, de lo que pensamos que es bueno o malo. No hay remedio y nos enfrentaremos a ese problema de coincidencias entre lo que nosotros creamos y lo que contenga alguna religión, típicamente el Cristianismo y el Judaísmo.

Si realmente nos entercamos en nuestra posición de quitarnos a la religión de encima, tendremos sólo una posibilidad real, el crear nuestra propia moral y de allí derivar las leyes.

Una moral que no coincida en nada con las ideas morales de ninguna religión. Mucho me temo que sea imposible y, si acaso se intenta, comenzaría por destruir la noción del valor de la vida humana.

Post Scriptum

Una faceta del problema de fondo radica en las dos distintas interpretaciones de laicismo:

1. El laicismo interpretado como separación de poderes eclesiásticos de gubernamentales, a veces llamado laicidad, es un producto de la libertad religiosa. Es positivo en el sentido de que separa poderes y evita abusos. Es una valiosa forma de balancear el poder en la sociedad, con pesos y contrapesos.

2. El laicismo en su interpretación extrema se entiende como la anulación de toda religión y tiene consecuencias, como la invención de una moral totalmente distinta y, también, la acumulación del poder moral al político, lo que se prestaría a abusos.

Entre esas dos posiciones, por supuesto, hay una variedad de ellas con distintos matices. Muchas de ellas suponen que dentro de una comunidad sin religión alguna se conservarían creencias morales de origen religioso. Sí, ellas subsistirían durante algún tiempo, pero sin remedio serían substituidas por otras distintas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Laicismo: Sus Coincidencias”
  1. Kirche heute, 1. Mai 2013 | Moment Mal




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