Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Maravillosos Clisés
Eduardo García Gaspar
1 julio 2013
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Han sido calificados como una tiranía. Una de las peores.

Son cosas que adormecen la mente. Que evitan el uso de la razón. Que paralizan la acción.

Son formas de rehuir discusiones razonadas y pretender que se tiene la razón.

Se llaman clisés o clichés.

Son “lugares comunes”, frases repetidas, expresiones frecuentes usadas en cantidad de ocasiones para emitir una opinión que da la apariencia de ser sensata pero que en realidad tiene un significado escaso.

Ayudan a llenar opiniones en campos que son complejos y poco comprendidos por la persona.

El libro de Goldberg, J. The Tyranny of Cliches: How Liberals Cheat in the War of Ideas (2012, Sentinel HC), por ejemplo, explora algunos como “hay que ser pragmático”, “no hay que usar etiquetas”, “evitemos lo extremo”, “quitémonos los dogmas” y otros más.

Ya se puede ver qué es eso del clisé.

Frases de apariencia razonable, que en pocas palabras expresan algo que suena bien, pero que vistas de cerca tienen muy escaso significado, o incluso con contradictorias. Por ejemplo, si alguien dice que deben evitarse los dogmas, esa frase en sí misma es un dogma que pide no ser cuestionada.

Por mi parte, he encontrado en México una buena cantidad de ellos. Es frecuente escuchar, por ejemplo, que “debemos ser democráticos” por parte de quien sólo pide que se haga lo que él quiere. Igual que el uso de “debemos ser incluyentes” por parte de quien sólo quiere incluir sus ideas.

Uno de esos clisés en México es particularmente fascinante.

Expresado de diversas maneras, establece que “debemos definir qué tipo de país queremos ser” es una condición necesaria para prosperar. Sobre eso construye una narrativa que sostiene que “todos, como sociedad, debemos participar y definir el tipo de país que queremos”.

Sin eso, se nos dice, no podrá México crecer.

La extraña seducción que ejerce este clisé es especialmente útil cuando se discute de política o economía en el país. Después de mencionar problemas y retos, no falta quien salga con ese clisé. “Yo creo que como sociedad nuestra participación para definir el proyecto de nación es necesaria para sabe qué tipo de país queremos ser y entonces sí podremos…”

Quizá sea yo tonto. Tal vez no tengo imaginación, pero no sé que significa bien a bien eso de “participar como sociedad”. Tampoco sé que exactamente significa “proyecto de nación”, ni “definir qué tipo de país”.

Cuando he pedido ayuda para que eso me sea explicado, quienes me han respondido, mucho me temo, tampoco lo saben. Al menos no han tenido la habilidad para decírmelo.

Pero no importa nada de eso. El clisé sigue siendo utilizado una y otra vez, en la radio, entre amigos, en conferencias.

Y entonces, resulta que debemos esperar a que se haga una encuesta de opinión a todos los mexicanos para que cada quien diga qué tipo de país quiere y se llegue a una conclusión final varios meses después, o más.

Para luego sufrir marchas de protesta en la calle por parte de quienes no están de acuerdo con lo concluido.

Igual sucede con otro de los clisés más populares de todos los tiempos, el de “todos nuestros problemas nacionales se solucionarán mediante más educación”. ¿Todos? No lo creo.

Es demasiado simple la explicación. Cuando he pedido que me ayuden a entender esto, definiendo qué es “educación”, la gente balbucea cosas sin sentido y termina por decir que se trata de más años de estudio, que todos lleguen al menos hasta preparatoria terminada.

Soy escéptico al respecto. Nunca como ahora hemos tenido tantos mexicanos que sepan leer. Tenemos también el mayor índice escolar de todos los tiempos. En 1970, el 26% de la población era analfabeta y en 2010, ese porcentaje es de 7% (INEGI) Cierto que no son niveles muy altos en relación a otros, pero aún así.

Eso de “más educación” es demasiado vago y puede significar simplemente número de años en la escuela: 8.6 años para personas de más de 15 años (INEGI). Debe ser más bien considerar la calidad de esa educación. Aprender matemáticas, solución de problemas y reglas de razonamiento, debería ser prioridad. No creo que lo sea.

En fin, sólo quise mencionar a los clisés, con algunos ejemplos, y apuntar que su uso representa un peligro para la razón. Quizá sean incluso una de las causas por las que el país no progresa como debiera.

Post Scriptum

Creo que debo aclarar algo sobre el tema. Los clisés o clichés son en lo general frases usadas con excesiva frecuencia y que muestran un uso malo del lenguaje.

Por ejemplo, el México los periodistas sueles decir “vital líquido” en lugar de “agua”. También “nosocomio” en lugar de “hospital”.

También hay frases que son clisés, como “los criminales salieron con rumbo desconocido”, o “fueron momentos de angustia los que sufrieron quienes vivieron de cerca los sucesos…”, o “en estos momentos nos encontramos a las puertas del edificio de…”, o “estaremos pendientes de lo que suceda…”

A los que me he referido aquí son los que pretenden pasar como razonamientos o explicaciones y en verdad no lo son. Como el de “cada quien tiene su verdad”, o el de “son los vencedores quienes escriben la historia”. Véase Ganadores Hacen Historia. También, La Tiranía de lo Obvio.

También, 10 Culpables 1 Inocente para un caso concreto examinado por Goldberg en el libro citado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Los Maravillosos Clisés”
  1. H.G. Dijo:

    Y no olvidemos uno de los peores y que ahora está muy de moda entre los medios; aquél que suele llamar “presuntos delincuentes” a aquéllos que de presuntos no tienen ya nada.





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