Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mensaje Contradictorio
Eduardo García Gaspar
26 julio 2013
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


Por un lado, se dice una cosa. Por el otro, se dice lo contrario.

En total, estamos en presencia de mensaje opuestos. Se nos afirma que esto es malo, pero al momento se nos dice que es bueno.

Curiosidades de nuestros tiempos. Expliquemos esto.

Se nos dice que la obesidad es mala. Como consecuencia, se nos dice que debemos comer con moderación, de manera sana. De acuerdo, la sugerencia no es nada mala, al contrario.

Por igual, se nos dice que el exceso de beber es malo. Que esta es la razón por la que debemos ser moderados al beber. De acuerdo, otra buena idea.

La cosa no para allí. Se nos dice que también debemos moderar nuestros gastos. Que no debemos gastar lo que no tenemos. Otro llamado a la continencia, a la mesura, o como usted quiera llamarle.

Siguen los llamados al comedimiento con las ideas de no exagerar el cuidado personal. Hay cosas más importantes que las operaciones de cirugía plástica y que andar a la última moda.

Todo eso me parece razonable. Son llamados a la moderación y al buen juicio.

No comas demasiado, no gastes más de lo que tienes, cuida la bebida, cuida tu cuerpo pero no exageres. Hacer lo contrario, crea problemas propios y ajenos, como obesidad, deudas impagables, accidentes, lo que usted se imagine.

Pero sucede algo que llama la atención. En medio de todos estos llamados a la moderación, hay otro terreno en el que se nos dice lo opuesto.

No te midas, no te controles, haz lo que desees, sigue tus instintos, busca tus placeres. No suena lógico hacer un llamado a la moderación en una parte y otro al desenfreno en la otra.

Me refiero al sexo. Mientras hay campañas para combatir el exceso en el comer y seguir la disciplina del ejercicio físico, se dice que no hay razón para controlar el deseo de acostarse con quien se pueda. Al mismo tiempo que se dice que es buena la mesura en el manejo de nuestro dinero, se nos dice que no hay razón para ser mesurado en la actividad sexual.

Este mensaje contradictorio es llamativo. Si acaso la moderación y la cordura es buena en ciertas cosas, debe ser lógico que también lo sea en el resto.

Si se nos pide que seamos controlados al beber, no veo por qué no se nos pida lo mismo en asuntos sexuales. Si se considera bueno limitar el consumo de calorías, debería ser bueno también poner límites al sexo.

Es un asunto de mera lógica. En términos más técnicos este es el terreno de la templanza. Es todo eso que aconseja un principio saludable de vida: control personal, ser uno mismo dueño de los impulsos propios. Es tener nosotros mismos la sartén por el mango.

Nos indica lo bueno que hay en el control de las cosas en las que lo podemos perder: comida, bebida, gastos, presunción. Exactamente lo mismo que nos dice que comer mal y el exceso es algo que debe evitarse. Visto de otra manera es intentar evitar caer en una vida desordenada, una sobre la que no tenemos control.

Vuelvo a la contradicción, y que ejemplificó muy bien una persona.

Dijo ella que se cuidaba mucho, que vigilaba su dieta, que comía sano, que hacía ejercicio, que casi no bebía, que era austera con sus gastos. En fin, un modelo de control personal y, sin embargo, predicaba ella que las personas debían dejarse llevar por sus instintos sexuales y que controlarlos era antinatural.

No entiendo la postura. Digo, porque si se piensa que la moderación y el control propio van contra la propia naturaleza humana en el plan sexual, no veo por qué no sea antinatural dejar sin control otras cosas, como el comer, el beber, lo que se ocurra.

Me parece más razonable y sólida la postura que pide moderación en todas las cosas, sin excepción. Si se pide compostura en el beber y si se pide moderación en el beber, no veo por qué no esa eso mismo bueno en el sexo, en el manejo del ingreso, en todo lo que hacemos.

Dije que todo esto cae en el terreno de la templanza, lo que nos hace ver lo bueno de ser dueños de nuestra propia vida evitando excesos. Pero debe decir que también es el campo del sentido común y la congruencia. Es razonable buscar ser moderado, pero también es bueno intentar ser razonable.

Post Scriptum

La templanza, es decir, el control sobre la propia vida que pide moderación, es una de las cuatro virtudes llamadas cardinales, junto con la prudencia, la justicia y la fortaleza. En su conjunto son formas de desarrollar una vida sana y con sentido.

Hay una explicación breve y sustanciosa de esas virtudes en Las Virtudes Morales o Cardinales.

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