México: gobierno educa a la niñez. Por disposición oficial, se retira a los padres la responnsabilidad de decidir la educación de su descendencia y ella se convierte en una función más del gobierno.

Origen: el tercer artículo

Tienen su gracia los políticos. En México ellos quieren hacerse cargo de la educación de la niñez, dejando a los padres de lado.

El problema es que su humor puede pasar desapercibido para muchos. Esa gracia está en lo que son tomadas de pelo, como, por ejemplo, un artículo de la constitución. El tercero.

Veamos algunas cosas que allí están escritas.

«Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado… impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior… Para dar pleno cumplimiento a lo dispuesto… el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República».

Es fantástico. Significa que el gobierno será el que satisfaga el derecho creado y que lo hará a su modo. Los alumnos estudiarán lo que el gobierno establece y nada más que eso.

Se tiene el derecho a la educación, pero el contenido de esa educación será decidido por el gobierno. La educación de la niñez oficialmente a cargo del gobierno en México.

Dice también que «Toda la educación que el Estado imparta será gratuita». Por supuesto, no lo es.

Tiene su costo: 572,210,600,000 en el total de recursos coordinados por la SEP en el período 2011-2012. O, como fue reportado en otra parte (Milenio, 23 octubre 2013):

«El presupuesto total aprobado para el sector educativo en 2012 asciende a 539 mil 861 millones de pesos, con un incremento de 25 mil 635 millones respecto a 2011… La Secretaría de Educación Pública destina 96.66 por ciento de su presupuesto anual a gasto corriente (sueldos, salarios, prestaciones y pensiones, entre otros conceptos) y solo el restante 3.34 por ciento a la modernización y ampliación de la infraestructura educativa».

Quizá sea un humor surrealista y poco entendible, pero es humor al fin. Decir que es gratuito lo que no lo es contiene un absurdo delicioso. Y decir que tienes derecho a la educación, pero a la educación que quiere el gobierno, es un humor negro estupendo.

En otra parte de ese articulo legal se dice que,

«Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa; El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios».

Es una continuación de eso de tener derecho a la educación que el gobierno decida dar. Aquí entra en detalle: tienes derecho a la educación, pero no a la educación religiosa, si es que la quieres para tus hijos.

En México el gobierno los educará a la niñez a su estilo, sin religión, porque eso sería cuestión de fanatismos y prejuicios e ignorante.

El chiste mayor está en otra parte, la que dice que

«El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos».

Por supuesto, esa calidad no existe y la evidencia es abrumadora. Entonces, el gobierno se adjudica la autoridad para educar de la manera qué él quiere y lo hace mal, muy mal.

Es como una comedia de errores y confusiones, una película de humor involuntario.

¿Quién decide la educación de la niñez en México? Según la constitución es el gobierno el que la decide.

Pero eso es muy cuestionable porque resulta que en realidad son los padres quienes la deben decidir y no un tercero. Si los padres quieren una educación religiosa, sería una violación de sus derechos el no poderlo hacer.

En más detalle: quienes no pueden pagar una educación privada y solo pueden usar a la educación pública, tienen coartados sus derechos, en lo que se refiere al tipo de educación que quieren para sus hijos.

Un acto autoritario sin duda alguna y que no es percibido comúnmente. Total estamos en un caso grave, el de una constitución que queriendo dar derechos, los viola.

En el fondo, la mentalidad de esa parte de la constitución al menos tiene una dosis totalitaria: el gobierno será quien eduque y lo hará de acuerdo con lo que él decida.

La libertad de los padres para decidir la educación de los hijos es anulada por mandato constitucional.

Otras partes de ese artículo tercero. de la constitución son una buena colección de lugares comunes y frases políticamente correctas que poco o nada significan:

«La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia… Será nacional, en cuanto –sin hostilidades ni exclusivismos– atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura… Contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos…»

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Y unas cosas más sobre el tema…

El 21 de junio de 2005 hubo una noticia que pasó sin pena ni gloria, pero que merece una segunda opinión.

La Jornada, de la Ciudad de México, reportó la noticia con encabezados que decían, «La reguladora en la materia (educativa) debe ser la UNESCO, no la OMC… Rectores de Latinoamérica, contra la mercantilización educativa».

En el fondo es la misma mentalidad que en México hace que gobierno se haga cargo de la educación de la niñez.

En un evento llamado Encuentro Internacional de Educación Superior se dijeron cosas que ese diario reporta con estas palabras,

«Unos 30 rectores de las universidades más grandes de América Latina aprobaron la primera declaratoria de ‘gobernabilidad mundial de la educación superior’… en la cual establecen que los organismos de comercio no deben regular la enseñanza y, por esa razón, exigen a los estados-nación tener una acción protagónica para supervisar y controlar la mercantilización de la educación trasnacional».

Se adivina en esas palabras que las universidades allí reunidas se sienten amenazadas por el comercio en la educación, lo que sea que ello signifique.

Y que desean defenderse buscando que los gobiernos las protejan, «pues de lo contrario, existe el riesgo de que ésta se convierta en una “transacción estrictamente mercantil” con un daño grave e irreversible para los países del mundo».

La situación queda clara en el reportaje cuando se dice que el rector de la universidad nacional en la Ciudad de México y que muestra que la creencia de que el gobierno sea el responsable de educar a la niñez:

«advirtió que hoy día esta mercantilización ‘está totalmente suelta’, a través de la oferta de cursos y programas que son ‘un gran negocio y también una suerte de fraude educativo’ porque ‘no tienen ningún control de calidad, ningún rigor académico, ningún fundamento ético’… la enseñanza superior todavía es uno de los últimos espacios que restan en el mundo “para no meter absolutamente todo lo que tenemos los países en la gran dinámica de la mercantilización”».

Con el perdón del rector, si se queja de mercantilismo eso es precisamente lo que está haciendo. Buscar la protección de amenazas exteriores llamando a la autoridad gubernamental es mercantilismo del más puro.

Fuera de esto, el asunto está bastante claro. Las universidades establecidas se ven frente a competencia por parte de quienes también ofrecen servicios educativos. E igual que muchos empresarios, también claman al gobierno que los proteja de esa competencia.

Nada nuevo bajo el sol. Las universidades establecidas dicen que solo ellas ofrecen educación de calidad y que su competencia no lo hace, que ella está lucrando con la educación y ofreciendo cursos que no son buenos. Si efectivamente lo son y esas universidades son de primera, no deben preocuparse por la competencia que además, dicen, es de mala calidad.

Una parte del reportaje deja esto más claro aún. Dice que se

«plantea una cuestión de carácter mundial para las universidades, y cuyo tema central es que la educación sin fronteras no esté regulada por el mercado, que ‘no sea una educación salvaje’ y sin controles de calidad».

Si usted se ha preguntado por qué hay subdesarrollo, aquí tiene una de las causas. Las mismas universidades tienen ideas que lo causan y en ellas educan a sus alumnos.

Primero, ellas presuponen ser las mejores en servicios educativos, pero le tienen miedo a la competencia. Y segundo, no quieren que los alumnos tengan otra opción de estudio.

Más aún, suponen necesariamente que los alumnos no tienen la capacidad para decidir por ellos mismos lo que quieren y que si se les deja libres van a optar por otros y no por ellas.

Es una posición de soberbia neta la que padecen según la información de ese periódico. Y buscan privilegios que de darse crearían tratamientos legales injustos.

La situación entera es de llamar la atención pues en centros en los que se supone debe existir inteligencia y razón, resulta que terminan por acudir a pedir protección gubernamental. Parecen pertenecer a ese grupo de personas que tienen miedo a la libertad y sus consecuencias.

En fin, todo lo que quise mostrar es la existencia de una mentalidad que ata al subdesarrollo.

Cuando se oye hablar así a personas que deben ser ejemplo de grandes ideas e innovación se termina con una gran decepción. No solo definen mal al mercantilismo, sino que quieren aplicarlo.