Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nada Queda ya Que Revelar
Eduardo García Gaspar
23 mayo 2013
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El autor de El Código Da Vinci y Ángeles y Demonios lanza su nueva novela a nivel mundial. Es la sexta entrega que busca revelar los misterios que esconde la Iglesia católica.El Universal, 16 mayo 2013.

Hace ya muchos años escuché la frase. O quizá la leí.

Sea lo que sea, ella decía: más o menos cada dos años aparece un nuevo libro que dice haber descubierto los secretos más ocultos de la Iglesia Católica… después de tantos libros ya debe haber muy pocos secretos que queden sin revelar.

Y eso a su vez me recordó otra idea, una del bueno de Tocqueville (1805-1859). Escribió que,

“… la literatura de las épocas democráticas no puede presentar, como en los tiempos de aristocracia, la imagen del orden, de la regularidad, de la ciencia y del arte… en las naciones democráticas un escritor puede lisonjearse de obtener con facilidad una fama mediocre y una gran fortuna”.

La idea es la de un contraste interesante entre dos regímenes.

Dentro de una aristocracia se tiene una vida ordenada, tranquila, que suele tener altas miras y alabar a las celebridades con más justificación: artistas, científicos, literatos, todos de méritos reconocidos.

La democracia es más inquieta, menos ordenada, con miras menos altas, y donde cualquiera puede llegar a ser célebre sin justificación sólida.

Esto de la democracia tiene sus ventajas. Al menos en teoría, la constante inquietud que contiene la sociedad y que se percibe muy bien en sus medios de comunicación, lanza una enorme cantidad de ideas.

Entre ellas hay idioteces, necedades, fama inmerecida, mentiras y fraudes. Pero también, en ella se da la posibilidad de corregir y de enmendar, de dar a conocer mejores ideas, mejores explicaciones.

La aristocracia, más lenta y pausada, no tiene tanta oportunidad de corregir ni de encontrar errores. Esta es una de las causas por las que se teme a la democracia, su apariencia de desórdenes y su abundancia de boberías.

Un amigo suele siempre dar ejemplos de eso, como Paris Hilton y las Kardashian, celebridades sin causa.

Otro amigo tiene una tesis interesante sobre el tema. Dice él que en las democracias surge un gusto apasionado por encontrar secretos y revelar lo que se piensa está escondido. La curiosidad es un fervor y ella ha sido llevada de la curiosidad en la ciencia a la curiosidad en la vida de otros.

Una especie de voyeurismo sin control que se satisface con lo más íntimo de quienes son vistas como celebridades. Nada más fascinante, dice él, que una operación quirúrgica de una de ellas, o una de sus enfermedades. Pero no sólo eso, si los secretos no existen, ellos se fabrican.

De allí la popularidad de las teorías de conspiraciones secretas, de los libros que prometen revelar todo de los templarios, los rosacruces, las religiones, Bilderberg.

Si un simple hecho histórico puede ser convertido en un complot cuyo real contenido revelará una obra, el éxito está casi garantizado.

Y cuanto más extraño, raro, estrafalario sea lo dicho, mejor. Es como una ley de la comunicación moderna: cuanto más inexplicable sea lo afirmado más probabilidad tendrá de ser popularizado y creído.

Interesante efecto de la libertad de expresión y que se tiene sin remedio, pero al mismo tiempo gozando de la ventaja de poder hablar de ese extraño fenómeno y criticarlo.

No sé usted, pero por mi parte gozo mucho leyendo las solapas y las contra cubiertas de libros que prometen ser los únicos que contienen la auténtica y real revelación de datos jamás antes hechos públicos sobre alguna institución o un hecho histórico.

En más de una ocasión me he reído al leerlos (con el riesgo de ser tomado por un loco por parte de los extraños que están alrededor en la librería).

La vida íntima de las celebridades tiene que ser uno de los temas más tediosos y menos importantes que puede tenerse (un drama de nuestros tiempos, por ejemplo, es dar importancia a lo que ha hecho Angelina Jolie).

Y la revelación de secretos de sociedades ocultas ha sido tan frecuente que en verdad no debe quedar ya nada por revelar de ninguna de ellas.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Libros, y en ContraPeso.info: Celebridades.

En el fondo, hay un fenómeno digno de apuntar. Una cinta tiene un argumento basado en algún suceso histórico, como la serie de televisión Startacus, o la vida de Juana La Loca. Si quien la ve tiene un mínimo de conocimiento del tema y un poco de sentido común, no tomará a la cinta en serio. Lo contrario sucederá con quien nada conozca de historia y no tenga sentido común.

Algo así sucede con las novelas que pretenden mostrar secretos jamás antes conocidos. Como obras literarias, varían en calidad y pertenecen al mismo género de aventuras de Indiana Jones. Si se les toma en serio, mucho me temo que el siguiente paso lógico sea esperar a Batman.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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