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Selección de ContraPeso.info
16 septiembre 2013
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Fernando Pascual. Agradecemos a Arcol.org el amable permiso de publicación. El título original de la columna es ¿Hay dogmatismo en el mundo científico?

El dogmático afirma que las cosas están como dice él. Los que rechacen sus ideas se equivocan.

La frase anterior, ciertamente, puede ser equivocada, pues de lo contrario sería una definición dogmática del dogmático… Pero en cierto modo refleja algo real: la actitud de quien cree poseer la verdad y se siente capaz de considerar en el error a sus contradictores.

En el mundo moderno se está desarrollando una sutil forma de dogmatismo que resulta problemática por ser fácilmente aceptable. Se trata del sistema de selección de publicaciones científicas según niveles de calidad. Veamos un poco lo que está pasando.

Con el pasar del tiempo diversas revistas consiguen un estatuto de reconocimientos que las convierten en punto de referencia casi irrenunciable sobre una temática concreta. Otras revistas, antiguas o nuevas, quedan marginadas por no haber alcanzado, según diversos criterios de valoración, el nivel requerido para llegar a ser declaradas como “científicas” y de calidad.

Una vez que se crea esta distinción entre revistas cualificadas y revistas de segunda clase, los investigadores y estudiosos buscan, a veces con ansiedad, colocar sus artículos en las revistas de mayor calidad.

Quien entra en el círculo de los selectos triunfa. Quien queda marginado, quizá se consuele con publicar sus investigaciones en una revista de menor calidad.

En esta situación, se inicia una extraña forma de dogmatismo. Los que llegan a superar las barreras de quienes controlan las revistas mejores se convierten en hombres o mujeres que hablan con mayor fuerza, que ofrecen resultados “superiores” y, para muchos, casi definitivos.

Es decir, sus investigaciones adquieren un nivel tan elevado que todo lo que las contradiga podría quedar declarado como falso o, al menos, como no digno de ser tenido en cuenta.

Es cierto que un estudio publicado hoy en una revista de primer nivel podrá ser desmentido mañana por otro estudio publicado en esa misma revista o en otra de un nivel parecido. Pero mientras la contradicción no llegue, quien ha superado las barreras de control que filtran qué se publica y qué no se publica en las mejores revistas se convierte en una “autoridad” que puede ser vista como dogmática.

Nos encontramos, de esta manera, ante una modalidad, algo disimulada, de dogmatismo.

Quizá no del todo nueva, pues también en otras épocas se procedía de maneras parecidas (concursos para llegar a ser catedrático, licencias para publicar un libro, censura, etc.); pero no por ello menos real: hay estudiosos con buenas investigaciones que no consiguen por años y años superar los filtros de quienes controlan hoy en día los contenidos de las mejores revistas.

¿Y para qué sirve señalar esta situación?

Simplemente para reconocer que el dogmatismo no es algo del pasado, sino que se da también en nuestro tiempo. Lo cual no significa que sea algo malo, ni tampoco le da un certificado automático de ser bueno.

Todo dependerá de la honradez intelectual de los nuevos “censores”, de quienes dicen qué se publica y qué queda aparcado, y de los criterios de valoración que usen.

Si los “censores” tienen una mentalidad cerrada y rechazan todo lo que vaya contra sus ideas, está claro que esta forma de dogmatismo es dañina y, en el fondo, anticientífica.

Si, en cambio, son hombres y mujeres honestos, que aprecian seriamente la verdad y las cualidades ofrecidas en una investigación, aunque no concuerde con sus ideas previas, habrá puertas abiertas a contenidos enriquecedores que, en el fondo, es lo único que sirve a la hora de valorar cualquier revista auténticamente científica.

Nota del Editor

El fenómeno apuntado por F. Pascual es muy digno de resaltar. Su atención está en la literatura científica y sus fuentes más prestigiadas y de mayor credibilidad. Pueden ellas desviarse de su interés por conocer la verdad y filtrar sus publicaciones bajo posibles prejuicios propios.

Creo que el fenómeno se repite en un nivel mucho más pedestre, el de medios masivos de comunicación que difunden conocimiento científico en términos más accesibles. Pueden, algunos de eso medios, ser censores que favorezcan algunas ideas y rechacen otras, lo que logra una difusión sesgada que no es notada por las audiencias.

Esta situación estuvo muy bien ilustrada en el caso de la persona que afirmó que cierta pieza de conocimiento histórico era verdad “porque lo vi en el History Channnel”.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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