Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Obstinación y Reformas
Eduardo García Gaspar
10 diciembre 2013
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La situación es común. Un problema de actualización. De modernización. al revés.001

Similar a la de un cambio de sistema operativo en una computadora.

El anterior deja de ser útil, está atrasado. Se necesita estar al día, mejorar.

No puede uno quedarse estancado.

El caso se conoce como reformas estructurales. Significa modernizarse, actualizarse, en el territorio de las funciones gubernamentales.

Mejorar en el sentido de crear bases para elevar el bienestar de las personas en cada país. El problema es reconocido y real.

Hasta allí hay un acuerdo general, necesitan los gobiernos ponerse al día en sus políticas, leyes, reglamentos y organización. Decirlo es fácil, realizarlo es difícil. Hay razones de esa dificultad.

La más obvia es la resistencia al cambio por parte de quienes verían afectado su modo de vida, típicamente sindicatos gubernamentales y empresas favorecidas.

Pero hay otra razón, una menos obvia y más sutil, la de la falta de imaginación. O la de la cerrazón mental, como usted prefiera verla.

Es común que la clase política entienda equivocadamente la modernización y al implantar reformas no modernice, sino que se atrase y retroceda.

Acudo a un ejemplo de mitad del siglo pasado. En 1948 hubo una persona, un Director General de Economía de las zonas de ocupación británicas y estadounidenses. Esto, después de la Segunda Guerra Mundial. Era Ludwig Erhard y enfrentó un problema similar al de las reformas estructurales actuales, la de modernizar y resolver un problema serio.

En esas reformas de Erhard están las raíces de la recuperación alemana. Sería sorprendente que alguien negara que fueron reformas exitosas. En pocas palabras, las reformas cambiaron drásticamente a esa economía. La llevaron de un sistema planificado centralmente y de muy fuerte intervención estatal, a una economía libre y abierta.

Este ejemplo muestra que las reformas estructurales pueden seguir dos rutas muy distintas.

Una de esas rutas, la seguida en México recientemente, es la opuesta a la de Erhard. En lugar de modernizar, retrocede y profundiza y mantiene lo que debería cambiarse. No son cambios propiamente, sino la intensificación de lo hecho antes.

La otra de las rutas es el cambio real, la modernización verdadera: dejar atrás lo malo hecho antes y cambiar la dirección. Es lo hecho por Erhard, el abandonar el intervencionismo económico y tomar el camino de la libertad económica.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es apuntar esa confusión de los gobernantes y de muchos otros.

Creen ellos que realizar reformas estructurales es hacer más de lo mismo, intensificar lo mismo que antes se hacía y que no ha sido exitoso. No, esto no es reformar, esto es caminar hacia atrás.

Es como cuando una persona intenta reparar un motor y cuenta con un martillo para hacerlo. Al fallar decide cambiar y ahora usa dos martillos para la compostura. Obviamente fallará de nuevo, porque lo que necesita es cambiar de herramientas y usar destornilladores y pinzas.

Es eso que dije, un problema mental de cerrazón, de formas de pensar que no ven nada más que martillos, que no imaginan otra manera de hacer las cosas que hacer las mismas cosas, con más intensidad, creyendo que obtendrán mejores resultados. Fracasarán por ignorar que existen otras maneras, que son las opuestas a aquello que están acostumbrados.

¿Difícil? Por supuesto.

Cambiar las cosas realmente lastimará los intereses de quienes viven de la autoridad y se benefician con su expansión. Los gobernantes tendrán temor a la reacción negativa de buena parte del electorado y la posibilidad de perder elecciones. Tendrán que cambiar su mente, sus usos y costumbres.

Erhard lo explica bien en las siguientes palabras:

“El medio más prometedor para conseguir y garantizar toda prosperidad es la competencia. Sólo ella puede hacer que el progreso económico beneficie a todos los hombres, en especial en su función de consumidores, y que desaparezcan todas las ventajas que no resulten directamente de una productividad elevada”.

Esta es la mentalidad que sí genera reformas reales, modernización y alta probabilidad de mejora para todos. Usted no puede llamar reforma a lo que es sólo acentuar, ampliar, redoblar más de lo mismo que antes se hacía.

En resumen, tengo la impresión de que una de las dificultades más firmes que impiden las verdaderas reformas estructurales es la obstinación que lleva a no entender que ellas significan cambios, no continuación de lo mismo.

Post Scriptum

Para una idea razonable de qué es esa modernización, véase 11 Reformas Estructurales. Más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Reformas Estructurales.

La cita fue tomada de la obra de Erhard, L. (1989). Bienestar Para Todos. Barcelona: Unión Editorial, p. 23.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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