Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ocasión Desesperante
Eduardo García Gaspar
7 enero 2013
Sección: EDUCACION, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


No sé usted, pero hay veces que me gana la desesperación.

La mayoría de la veces me quedo callado, pero no esta vez.

Me sucedió al escuchar una opinión claramente equivocada , sostenida como verdad revelada.

Comparto la historia, de uno de esos casos en los que no pude mantener la boca cerrada.

Comencemos por el principio. Nada complicado. Una persona habla sobre la propiedad privada. Dice algunas cosas que no recuerdo. Pero una de ellas fue notable.

Aseguró que en la Biblia se reprueba a la propiedad privada. No supo citar el detalle de dónde existe esa reprobación, pero aseguró que existía. Y sobre ello, justificó políticas agresivas de redistribución de la riqueza.

Pienso que lo dicho es al menos inexacto. Le dije que no parecía congruente que si en la Biblia existe repetidamente el mandamiento de no robar, se condene a la propiedad privada.

La única situación en la que es posible robar es ésa en la que existe propiedad privada. Por lo tanto, no hay tal reprobación de la propiedad privada en esos textos.

La persona no comprendió mi argumento, según pude percibir, ya que comenzó a elevar la voz mientras me hablaba.

Me dijo que era claro que los cristianos en sus orígenes vivían en comunidades en las que todo se poseía en común. Eso quería decir, según la persona, que el socialismo estaba inspirado en la Biblia y que el capitalismo era el demonio mismo.

No es para tanto. Veamos esto de manera más tranquila.

Efectivamente, en la Biblia hay una referencia clara a una comunidad de bienes (Hechos, 2, 44-45), que dice

“Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno”.

Más o menos es lo mismo que la historia del joven que no quiso vender su bienes.

De lo anterior, es indudable que existe una mentalidad de desprendimiento de los bienes materiales. Hay cosas superiores a lo terrenal. Y también, hay una actitud que lleva al cristiano a entender la importancia de compartir con otros, de usar lo material con compasión y caridad.

Pero de allí a creer que en la Biblia se prohibe la propiedad privada hay un trecho largo y falso.

Por ponerlo en palabras más simples, nada hay en esos textos que lleve a justificar políticas distributivas. Es muy diferente el compartir bienes al estilo cristiano que hacer que un gobierno tome recursos de uno para dárselos a otro. Hay más de robo en ese hacer del gobierno que compasión.

Esta diferencia es extraordinaria.

Un cristiano, que se comporta como tal, comparte con otros sus bienes de manera voluntaria. En eso radica el mérito personal. Al joven rico del Evangelio, Jesús no lo obliga a vender sus bienes. Es el joven el que debe decidirlo y se aleja de Jesús pensando en los muchos bienes que posee.

No hay en esto nada parecido a una política al estilo socialista, en la que el gobierno tomaría los bienes del joven o parte de ellos para repartirlos. Si el joven no se los da, iría a la cárcel.

Vuelvo al principio. Hay cosas que desesperan en ocasiones. Muchas de ellas, en mi caso, son como ésta, en la que sin fundamento se expresan opiniones que de inmediato pueden ser invalidadas con evidencias que la persona no acepta o no entiende.

La desesperación está no en la opinión demostrada falsa, sino en la no aceptación de la evidencia. Mis argumentos, me parece son razonables, tienen base.

Me agradaría que se intentara refutarlos, pero es desesperante que sean atacados con gritos y aspavientos. Sea lo que sea, me parece que la idea de usar argumentos bíblicos para justificar políticas socialistas es una exageración débil.

Resultaría sumamente extraño que se justificaran confiscaciones de bienes como algo aprobado por textos que hablan de “no robar” como uno de los diez mandatos centrales.

La desesperación tiene una causa central, muy popular en estos tiempos de demasiada televisión y escaso seso. La falta de educación para argumentar con lógica.

Lo que se les enseña a los alumnos no es a solucionar diferencias de opinión por medios lógicos, sino de manera democrática: exposición de opinión y logro de votos o preferencias de opinión pública.

Este es sólo un caso de muchos que hay todos los días en todas partes.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Propiedad. También en ContraPeso.info: Razonamiento.

Resulta recomendable ver la idea en El Mundo de la Propiedad. Así como también Derechos de Propiedad y Propiedad Privada Embestida.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Ocasión Desesperante”
  1. Rodrigo Cendejas Dijo:

    “La libertad termina donde inicia la pistola” o en este caso los gritos y las formas violentas.





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