Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Odio como Justificación
Leonardo Girondella Mora
8 enero 2013
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


El clisé establece que los ricos son odiados —como el mismo presidente francés, Francois Hollande ha dicho que no simpatiza con los ricos.

No es el único que tiene estos sentimientos, incluso a pesar de ser ellos personalmente ricos (véase la fortuna del mismo Hollande en Daily Mail, de cerca de un millón de libras).

Sea lo que sea, es real el sentimiento y es acostumbrado en la política de izquierda.

Esto lleva a un experimento mental posible —el de imaginar una sociedad en la que todos sean ricos, cualquiera que sea la definición adoptada. ¿Qué hace en este caso quien basa su ideología en el odio a los ricos?

Varias posibilidades.

1. Se quedaría paralizado sin nada qué hacer —toda su motivación de acción queda destruida. Esta reacción no es simple de entender, pues podría suponerse que odiaría a todos en la sociedad en la que todos son ricos.

Sin embargo, lleno de odio hacia todos, se quedaría sin propósito que es el de quitarle bienes a los ricos para dárselo a los pobres —algo que no tendría sentido en una sociedad en la que se quitarían bienes a un rico para dárselos a otro. Algo aborrecible que le produciría frustraciones y necesidad de consulta psiquiátrica.

2. Redefiniría a los ricos por ejemplo diciendo que son los que tienen más de 10 millones y como pobres a los que tienen menos de 5 millones —su odio a los ricos estaría así revitalizado y dictaría, como en Francia impuestos enormes a los ricos.

3. O tal vez, diría que odia a los ricos de su sociedad porque no consideran a los pobres de otras partes —y les cobraría grandes impuestos para dar ayuda internacional a otros.

La otra posibilidad es la de imaginar una sociedad de todos pobres —la que produciría los mismos resultados anteriores, quedarse paralizado o la invención de nociones y conceptos que mantuvieran vivo el sentimiento de aversión a los ricos que se descubran en esta situación.

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Mi punto es mostrar una motivación de política económica que está fuera de los razonamientos económicos en un libro sobre la materia —el sentimiento de antipatía por una clase social predefinida en la mente de quien la aplica.

La política económica suele estar bien representada en los aspectos fiscales —como lo ha demostrado Obama, quien padece del mismo sentimiento y ha apoyado la idea de elevar impuestos a los de mayores ingresos.

Mi punto es que una política que está motivada por su sentimiento de antipatía es una que tiene un sustento débil —y tan absurdo como una tasa de impuestos que sea más alta para los pelirrojos.

Las antipatías y hostilidades contra un grupo social no son nuevas —las han padecido los extranjeros que sufren de xenofobia, las razas distintas a la dominante y que padecen discriminación. El caso del odio al rico no es diferente en su esencia a casos como éste.

Piense usted en un impuesto especial aplicable sólo a los hombres, pero no a las mujeres —o viceversa. O a los orientales, pero no a los occidentales. Serían posibilidades impensables si llegaran a proponerse. No es aceptable el proponer tratos discriminatorios pro motivos de raza, religión, posición social y demás.

Entonces, resulta sorprendente que sobreviva una forma discriminatoria como la de impuestos más altos a los ricos —el odio y desagrado por este grupo es algo que no justifica la medida.

Si un gobernante siente desprecio por los franceses, no puede eso justificar que ellos paguen en México, por ejemplo, más impuestos que los ingleses.

Lo que he tratado de hacer es destacar un caso notable de discriminación en tiempos en los que la discriminación se condena —el caso especial en el que los gobiernos de muchas partes implantan medidas que discriminan en contra de un grupo social, típicamente con impuestos mayores al resto.

Y, más aún, he tratado de mostrar que ese caso de discriminación no tiene un fundamento más sólido que un sentimiento de hostilidad personal en contra del grupo discriminado.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Igualdad. Véase, por ejemplo, Igualdad o Libertad.

Creo que el punto de Girondella debe ser resaltado: no es apropiado fundamentar una política económica en un sentimiento de antipatía hacia un grupo, cualquiera que éste sea.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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