Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Oficializar Una Injusticia
Eduardo García Gaspar
23 agosto 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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La persona fue clara. Dijo lo que otras muchas.

Habló de economía, de lo que el gobierno debería hacer.

Eso lo hacemos todos, aunque algunos nos especializamos en decir lo que no debe hacer.

Habló ella de un tema favorito de casi todos, el de los subsidios.

Afirmó que el gobierno mexicano debería subsidiar a una cierta industria, la de la construcción. Según la persona, esta industria genera una buena cantidad de empleos, que los subsidios harían aún más numerosos.

Total, en el fondo, lo que muchos piden, que el gobierno intervenga con ayudas selectivas.

Los subsidios son eso, ayudas selectivas a organizaciones. Toman formas diferentes, pero todas tienen eso en común, el ser un apoyo que no reciben todos. Se les pueden dar créditos blandos o avalados por el gobierno, impuestos menores, ayuda monetaria, terrenos gratuitos, lo que a usted se le ocurra.

La justificación es la misma en todos los casos: esa organización, o sector, o industria, necesita apoyos especiales por algún motivo que varía según el caso. Puede ser la generación de empleo, la soberanía alimentaria, la protección contra competencia, la preservación de empleos, y otras más.

Nada de eso suena mal, al contrario. Los discursos políticos suelen adornarse con estos casos, expresados en bellas palabras y que los ciudadanos reciben incluso con beneplácito. Muy bien, son buenos discursos y producen aprobación general. Después de todo parecen tener una lógica inapelable.

Pero, ¿son los subsidios en la realidad algo que tenga lógica y dé resultados? La pregunta es incómoda, pero lo siento, usted y yo debemos hacerla.

Vale la pena preguntarlo a pesar de que eso nos haga ser acusados de malvados. Hagamos una cosa, vayamos a un libro de economía que nos ayude.

Por ejemplo, el de Gene Callahan, Economics for real people : an introduction to the Austrian School. (2002, Alabama: Ludwig von Mises Institute).

Hablando de la petición de subsidiar empresas que exportan para igualar las condiciones en otros países, comenta que no puede subsidiarse a todas las empresas.

Pero lo importante es lo que dice sobre que los beneficios que un subsidio produce en la empresa subsidiada son pagados por las empresas que no reciben subsidios.

Sus impuestos son mayores. El subsidio dado a unos es necesariamente pagado por el resto, lo que en realidad significa que es el resto el que está otorgando el subsidio (el gobernante sólo se es un intermediario que se adjudica el crédito de la acción).

Lo que bien vale una segunda opinión es eso precisamente, la injusticia que se comete al dar subsidios. Siendo ayudas selectivas implican un trato preferente a unos y una discriminación a otros, que son los que en realidad pagan el subsidio.

La empresa no subsidiada es la que financia el subsidio de la subsidiada.

Quien, por tanto, pide que se subsidie a cierto sector está dando otro nombre a la formalización de un acto injusto de discriminación e injusticia. No hay manera de negar esto.

Pero hay más. Como razona un amigo, si los subsidios son buenos entonces deberían recibirlos todos y, por ejemplo, reducir los impuestos a todas las empresas. Sin excepción.

La cosa se complica por las oportunidades de corrupción que los subsidios representan. Los beneficiados tenderán a ser tentados y retribuir en dinero el favor gubernamental.

No sólo eso, el subsidio distorsiona a la economía haciendo rentables a empresas que no lo serían en la misma proporción sin la ayuda gubernamental.

Comprendo que es una inercia simple la que mueve a la idea de proponer subsidios y ayudas a las empresas, con el propósito de lograr algo que se percibe como positivo, tal vez elevar la oferta de empleos.

Pero una intención loable no puede jamás justificar una decisión que comete una injusticia y distorsiona a la economía, lo que daña a todos.

Entiendo ese deseo de ayudar, de intervenir, y lograr algo que a todas luces es bueno. Pero lo que resulta incomprensible es que se intente hacerlo cometiendo acciones que son erróneas en su misma esencia.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Subsidios.

La persona también mencionó las bondades del subsidio mexicanos a las gasolinas. Son cantidades grandes, según reporta El Economista:

“La secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) estimó que el subsidio a las gasolinas para este año [2013] será de 91,206 millones de pesos y para el 2014 de 35,699 millones de pesos… Hay que recordar que el año pasado el subsidio llegó a 222,751 millones de pesos”.

Hacer eso es igual a hacer algo que el gobierno prohibe a los demás, hacer dumping. Vender a precios menores al costo de manera que se impide la entrada de otros competidores.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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