Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ogros, Morbo y Dulces
Eduardo García Gaspar
29 enero 2013
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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“Los trabajadores de la industria cañera de México mantienen este martes, por segundo día consecutivo, un retén en los 54 ingenios de azúcar que operan en el país, en protesta por la baja del precio del edulcorante que resultó de un excedente de producción e importaciones”, Noticias Terra, 22 enero 2013.

Es una noticia repetitiva. Casi puede predecirse su aparición periódica.

Por eso no es en realidad noticia. Es más bien algo fascinante, morbosamente atrayente.

Vayamos paso por paso. Todo se origina con un suceso real.

La misma fuente reporta que, “La decisión [de impedir la salida de azúcar] fue tomada a raíz de que el precio por tonelada de azúcar cayó de 10.600 pesos (unos USD 838) en la zafra anterior, a 8.000 pesos (unos USD 633) actualmente”.

Es realmente fantástico. Lo es por dos razones. Y las dos tienen que ver con una ingenuidad que parece irremediable.

Primero, la menos obvia y que tiene que ver con los consumidores. Que un producto baje de precio es una de las mayores alegrías del consumidor. Le representa el equivalente de un aumento de su ingreso. Puede comprar más de lo que bajó de precio, o si compra la misma cantidad, tiene un sobrante para comprar otras cosas.

En este caso, para el consumidor es una buena noticia que el azúcar haya bajado de precio. Igual que cuando nos enteramos que hay rebajas en ciertas tiendas, o que ha bajado el precio del tequila. Que esto suceda es de beneficio general, incluso para quienes no consumen azúcar. Todos ganan con las reducciones de precio.

Pero, por parte de los azucareros, ellos no comparten ese gozo. Se comportan como niños malcriados que piden cumplir sus caprichos. Ellos, como cualquier otro fabricante, no ven con buenos ojos una reducción de precios del bien que producen.

Pero, la verdad, así es la vida del fabricante y no hay remedio. Es un asunto de madurez el aceptarlo. Se llama libre mercado.

Pero no lo aceptan y hacen sus peticiones. Piden al gobierno que intervenga y que fije un precio superior, similar al de la zafra anterior. Imagine usted que eso mismo hagan los fabricantes de computadoras que han visto reducir el precio de esos aparatos.

No tiene sentido, es absurdo, y una de esas cosas morbosas en nuestra política.

Las peticiones son del tipo de chantaje sentimental. Dicen los azucareros que si no se suben los precios, sus empresas cerrarán y causarán desempleo y nadie quiere eso. Usan grandes números de empleos que son los más adecuados para chantajear a los gobernantes.

Dicen que se quedarán sin empleo cerca de medio millón de trabajadores y se afectarán 2.5 millones de empleos indirectos.

¿Quieren usar números? Usémoslos. Son ellos 450,000 empleos en riesgo de desaparecer. Me imagino que no todos. Digamos que desaparecen 200,000 que es una cifra exagerada.

Muy bien, pero del otro lado hay más de 100 millones de beneficiados, que son el resto de la población en México. Lo que ellos quieren es lastimar a millones para beneficiarse a ellos mismos.

Es la misma historia que se presenta cuando el gobierno interviene en la economía, como en este caso para fijar precios. Una de las partes siempre sale lastimada y ella suele ser la menos organizada y menos vociferante.

Mientras que hay un incentivo fuerte para que los azucareros impidan la salida del azúcar, existe un incentivo insignificante para que el resto de la sociedad se organice y los libere. Los azucareros ganarían mucho cada uno al lograr elevar el precio, pero el consumidor perdería cada uno muy poco al sufrir ese aumento.

Por eso existe violencia de los azucareros, pero indiferencia de los consumidores. Eso no quita el efecto neto de los totales. Los azucareros estarán lastimando a millones si elevan artificialmente sus precios y eso se llama injusticia.

Finalmente, otra causa de fascinación morbosa. En México se ha popularizado la frase “poderes fácticos”, la que quiere denotar a organizaciones y personas con influencia desmedida e indebida en las decisiones de gobierno.

Es francamente curioso que esos poderes fácticos sean todos una creación gubernamental. Y como en Frankestein, los ogros reclaman y amenazan a su creador.

Post Scriptum

Véase Azúcar Amargo. También Relaciones Públicas de la Caña.

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Precios. Véase Oferta y Demanda.

La idea de comparar a los poderes fácticos con la creación de Mary Shelly, la leí por primera vez en una columna de Everardo Elizondo Almaguer.

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