Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Opiniones y Desacuerdos
Eduardo García Gaspar
7 agosto 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Con errores y con aciertos, hacemos cosas. Decidimos hacerlas de acuerdo con lo que pensamos.

Eso que llamamos opiniones. Son las cosas que creemos que son verdaderas, aunque no lo sean.

Un ejemplo actual en México ayuda a entender esto.

Se espera que la administración federal lance una reforma del sector energético. Concretamente cambios en el monopolio estatal petrolero.

La intención de hacerlo ha causado revuelo, dado lo sentimental del tema. Tomemos dos opiniones opuestas sobre el asunto.

De un lado, quienes creen que el monopolio debe desaparecer y tener un mercado libre petrolero en el país. Del otro lado, quienes se oponen y quieren conservar la propiedad estatal de la empresa. Las personas, en esos dos grupos, opinan de forma totalmente distinta. Y, más aún, actúan de manera también diferente.

Entre quienes se oponen, por ejemplo, se esperan marchas de protesta en las calles. Muy bien, se entiende que en esos dos grupos hay una integración entre lo que opinan y lo que hacen. Es lógico que exista esa congruencia entre las opiniones y las conductas. Lo interesante, sin embargo, es otra cosa.

Si las personas que piensan distinto tomaran sus opiniones y las validaran contra la realidad, podrían llegar a aceptarlas como ciertas, o reconocer que son falsas. Y, a partir de allí, actuarían de acuerdo con lo que se sabe, con lo que es cierto, no de acuerdo con sus opinion.

Esto haría más fácil llegar a acuerdos sobre si tener un mercado libre petrolero dentro del país, o mantener al monopolio.

Esto puede verse esquemáticamente, en dos niveles de conducta posible.

Primero, la conducta sustentada en opiniones. Ya que cada grupo tiene una opinión opuesta, actuarán de forma distinta. Unos se opondrán a los cambios propuestos en la reforma petrolera de México, quizá con marchas, declaraciones, discursos, lo que sea. Otros la promoverán tal vez con los mismos medios.

Segundo, la conducta sustentada en conocimiento. Una vez que cada grupo acepta la verdad de la situación del monopolio, y el análisis de las varias posibilidades de acción, la oposición entre ellos será mucho menor. La diferencia la hace la aceptación de la verdad, del conocimiento.

Si nos ponemos en un plan utópico, podremos ver que teniendo un conocimiento perfecto y siendo las personas perfectamente racionales, los desacuerdos serían inexistentes. Sabiendo todos lo mismo, todos tomarían la misma decisión, la más racional. Pero no vivimos en esa utopía. Sabemos muchas cosas, pero no todo. Nuestra racionalidad es imperfecta.

Esto es lo que nos obliga a aceptar que en nuestro mundo imperfecto los desacuerdos son cosa de todos los días. Siempre existirán, porque, además, somos libres, incluso para negarnos a aceptar las verdades más obvias. Todo esto nos lleva a ver qué modos de arreglar desacuerdos podemos usar.

El modo ideal es una discusión razonada, bajo la idea de que la verdad sea aceptada y las partes lleguen a un acuerdo. Otra posibilidad es la de votar, también civilizadamente, y aceptar la decisión de la mayoría.

Hay otros modos de arreglar desacuerdos, por ejemplo, darse de golpes entre sí. Ganará la opinión del que venza al otro, o lo haga desaparecer, o darse por vencido. Esta opción se usa con cierta frecuencia, por ejemplo, en regímenes dictatoriales y totalitarios. La usa el ladrón que con una pistola amenaza al dueño del automóvil.

Una variación de la anterior es ejercer presión, chantaje, corrupción y similares. Por ejemplo, una marcha violenta de protesta a la que cede la autoridad. En fin, el punto aquí es que estos modos no ideales de arreglar desacuerdos se mantienen sin perspectiva de desaparecer y con intensidades variables.

¿Resolverán su desacuerdo quienes quieren cambiar al monopolio estatal petrolero en México y quienes quieren conservarlo? Por supuesto que no.

Ninguno de ellos cederá a las más claras evidencias, ni aceptará estar equivocado. Sus opiniones son, para ellos, más importantes que el conocimiento. Además, son libres para pensar y hacer.

Al final de cuentas, este es otro caso que demuestra lo imperfecto de nuestro mundo. Imperfección que nunca desaparecerá por una razón, somos seres libres por naturaleza. Incluso libres para negar la verdad, hacer de lado al conocimiento y vivir en el error por voluntad propia.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Naturaleza Humana.

Es especialmente llamativa la terquedad que en ocasiones muestra la libertad. En más de una ocasión en visto a personas que se han negado a aceptar las más absolutas pruebas de que están en el error.

Del otro lado, es cierto que las diferencias de opinión son benéficas como un medio para encontrar errores, hacer descubrimientos y, por supuesto, evitar la uniformidad de opinión.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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