Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Padres no, Gobierno sí
Eduardo García Gaspar
6 noviembre 2013
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Tienen su gracia los políticos.

El problema es que su humor puede pasar desapercibido para muchos.

Esa gracia está en lo que son tomadas de pelo, como, por ejemplo, un artículo de la constitución. El tercero.

Veamos algunas cosas que allí están escritas.

“Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado… impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior… Para dar pleno cumplimiento a lo dispuesto… el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República”.

Es fantástico. Significa que el gobierno será el que satisfaga el derecho creado y que lo hará a su modo. Los alumnos estudiarán lo que el gobierno establece y nada más que eso. Se tiene el derecho a la educación, pero el contenido de esa educación será decidido por el gobierno.

Dice también que “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita”. Por supuesto, no lo es. Tiene su costo: 572,210,600,000 en el total de recursos coordinados por la SEP en el período 2011-2012. O, como fue reportado en otra parte (Milenio, 23 octubre 2013):

“El presupuesto total aprobado para el sector educativo en 2012 asciende a 539 mil 861 millones de pesos, con un incremento de 25 mil 635 millones respecto a 2011… La Secretaría de Educación Pública destina 96.66 por ciento de su presupuesto anual a gasto corriente (sueldos, salarios, prestaciones y pensiones, entre otros conceptos) y solo el restante 3.34 por ciento a la modernización y ampliación de la infraestructura educativa.”

Quizá sea un humor surrealista y poco entendible, pero es humor al fin. Decir que es gratuito lo que no lo es contiene un absurdo delicioso. Y decir que tienes derecho a la educación, pero a la educación que quiere el gobierno, es un humor negro estupendo.

En otra parte de ese articulo legal se dice que,

“Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa; El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios”.

Es una continuación de eso de tener derecho a la educación que el gobierno decida darte. Aquí entra en detalle: tienes derecho a la educación, pero no a la educación religiosa, si es que la quieres para tus hijos. El gobierno los educará a su estilo, sin religión, porque eso sería cuestión de fanatismos y prejuicios e ignorante.

El chiste mayor está en otra parte, la que dice que

“El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos”.

Por supuesto, esa calidad no existe y la evidencia es abrumadora. Entonces, el gobierno se adjudica la autoridad para educar de la manera qué él quiere y lo hace mal, muy mal. Es como una comedia de errores y confusiones, una película de humor involuntario.

Lo que bien vale una segunda opinión es el asunto de quién decide la educación de los hijos. Según la constitución en México, es el gobierno el que la decide.

Pero eso es muy cuestionable porque resulta que en realidad son los padres quienes la deben decidir y no un tercero. Si los padres quieren una educación religiosa, sería una violación de sus derechos el no poderlo hacer.

En más detalle: quienes no pueden pagar una educación privada y sólo pueden usar a la educación pública, tienen coartados sus derechos, en lo que se refiere al tipo de educación que quieren para sus hijos. Un acto autoritario sin duda alguna y que no es percibido comúnmente. Total estamos en un caso grave, el de una constitución que queriendo dar derechos, los viola.

En el fondo, la mentalidad de esa parte de la constitución al menos tiene una dosis totalitaria: el gobierno será quien eduque y lo hará de acuerdo con lo que él decida. La libertad de los padres para decidir la educación de los hijos es anulada por mandato constitucional.

Post Scriptum

Otras partes de ese artículo tercero. de la constiución son una buena colección de lugares comunes y frases políticamente correctas que poco o nada significan:

“La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia… Será nacional, en cuanto –sin hostilidades ni exclusivismos– atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura… Contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos…”

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