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Papa Francisco y la Liberación
Selección de ContraPeso.info
4 junio 2013
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Samuel Gregg. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es El Papa Francisco y la Teología de la Liberación.

¿Es el Papa Francisco un cerrado teólogo de la liberación o alguien que tiene fuertes simpatías por esa escuela de pensamiento? Se trata de una pregunta que se ha planteado muchas veces desde la elección al papado de Jorge Mario Bergoglio, el pasado mes de marzo.

Más recientemente, el New York Times ha abordado este tema. Al discutir el tono adoptado por Bergoglio desde que se ha convertido en Papa, el artículo del NYT sostuvo que el Papa Francisco tiene “una afinidad por la teología de la liberación”.

“Los discursos de Francisco”, sostiene el artículo, “delinean claramente los temas de la teología de la liberación”. El artículo sostiene además que “Francisco estudió con un sacerdote jesuita argentino que era un defensor de la teología de la liberación”.

Me temo, sin embargo, que si uno mira los escritos pre-pontificios de Francisco, surge un perfil muy diferente. Ciertamente, Bergoglio es un hombre que siempre se ha preocupado por aquellos que sufren auténticas necesidades materiales.

Sin embargo, la ortodoxia cristiana no tuvo que esperar a la teología de la liberación para articular un mensaje de profunda preocupación para los pobres, que sufren graves carencias materiales, y para recordar a aquellos que tienen poder y recursos, las obligaciones concretas que tienen hacia los más necesitados.

Desde el inicio, este ha sido un mensaje que impregnó el Evangelio y la vida posterior de la Iglesia.

De hecho, por ejemplo, en el prefacio a un libro del año 2005 escrito por una de las figuras intelectuales católicas más relevantes de Latinoamérica, el P. Guzmán Carriquiry Lecour, Una apuesta Por América, Bergoglio hablando de la Teología de la Liberación dijo lo siguiente:

“Con el derrumbe del imperio totalitario del ‘socialismo real’, esas corrientes quedaron sumidas en el desconcierto, incapaces de un replanteamiento radical y de una nueva creatividad. Sobrevivientes por inercias, aunque haya todavía hoy quienes las propongan anacrónicamente”.

Esto no significa sugerir que Bergoglio es un fan del capitalismo contemporáneo. Dicho claramente: no lo es.

Y en la medida en que las palabras del Papa Francisco pueden ser leídas como una condena al “capitalismo de amigos” (crony capitalism), su crítica está más que justificada. Pero no muchas personas interpretarían las palabras arriba citadas como si supusieran un respaldo al pensamiento de la teología de la liberación, como la que propone por ejemplo Leonardo Boff.

Curiosamente, Bergoglio eligió el mismo prefacio arriba citado para criticar el “progresismo adolescente” y el “laicismo militante” que, él sostiene, frecuentemente se cooptan el poder del Estado para intentar destruir la “cultura católica” de muchas personas que viven en los países en desarrollo.

Sobre estas bases, sospecho que el Papa Francisco no es tampoco un fan de la actitud sermoneadora de los gobiernos occidentales para con los países en desarrollo, en especial en materias como la sexualidad y la sacralidad de la vida humana.

Esos gobiernos no dudan en hacer uso de la ayuda al desarrollo (una vía cada vez más desacreditada para ayudar a aquellos que se encuentran en necesidad, aunque con esto nos introduciríamos en otro tema) como un medio para forzar estilos de vida neocolonialistas, de modo que las naciones en desarrollo adopten estilos de vida hedonistas y anti-vida similares a los que tiene, en la actualidad, Bélgica.

Volviendo al tema de la teología de la liberación, ¿acaso Bergoglio rechaza categóricamente todo lo que se relaciona con la teología de la liberación?

En el libro-entrevista El Jesuita Bergoglio afirma que la teología de la liberación tiene sus “pro” y sus “contra”: el “pro” está vinculado a lo que se conoce como la “opción preferencial por los pobres”, el “contra” está relacionado con las “desviaciones ideológicas” subyacentes.

Esto es muy similar a las afirmaciones expresadas en las dos “Instrucciones sobre la Teología de la Liberación” publicadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe en los años 1984 y 1986.

¿Y quién es el argentino jesuita que nuestros amigos del NYT tienen en mente?

Con toda probabilidad (porque, de hecho, no existe otro candidato), la referencia es a Juan Carlos Scannone S.J., quien enseñó a Bergoglio las asignaturas de griego y literatura cuando estudiaba en el seminario.

El problema que ocurre con la información que provee el NYT reside en que Scannone no es un teólogo de la liberación. De hecho, Scannone ha publicado varios trabajos en donde destaca la diferencia que existe entre su propuesta y la de la teología de la liberación.

En el año 2011, por ejemplo, en una entrevista, el mismo Scannone sostuvo: “Yo nunca tuve nada que ver con el marxismo”.

Scannone especifica que la diferencia básica entre su pensamiento y el de los teólogos de la liberación consiste en que, en sus propias palabras, “nunca he utilizado la metodología marxista para analizar la realidad ni ninguna categoría tomada del marxismo”.

En cambio, Scannone es mejor conocido en Argentina por haber desarrollado lo que se ha denominado Teología del Pueblo (theology of the people) —algo que, él sostiene, es visto positivamente en Roma y que Bergoglio ha elogiado en numerosas ocasiones.

Es una teología que toma en serio el sentido de la espiritualidad popular y la profunda piedad tradicional de la gente común —algo que es visto de modo condescendiente por el teólogo alemán progresista promedio pero que también ha sido considerado por teólogos de la liberación —como es el caso del pensamiento del difunto Juan Luis Segundo— como un fenómeno de masas incapaz de incapaz de impulsar el cambio revolucionario, convirtiéndose de hecho en un obstáculo para el “progreso”.

Pero la teología del pueblo, afirma Scannone, encuentra fuerte inspiración en la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi. En este sentido, Scannone sostiene, la teología del pueblo representa “un viaje de retorno de América Latina a Roma”.

Conviene destacar que la Evangelii Nuntiandi rechaza categóricamente —una y otra vez— politizar los conceptos vinculados a la noción de liberación cristiana, y subraya además que la Iglesia “rechaza reemplazar la proclamación del reino de Dios por la proclamación de formas de liberación (meramente) humanas”.

Hablando en términos prácticos, la teología del pueblo que se encuentra viva y pujante en la Argentina se traduce en estrategias de fuerte impronta local y con gestiones de “abajo hacia arriba” (bottom-up) para combatir la pobreza.

También rechaza los llamados a la lucha de clases y a la revolución de estilo sandinista.

Y aunque los simpatizantes de la teología del pueblo en Argentina insisten sin duda en la necesidad de la intervención gubernamental, también rechazan categóricamente el paternalismo verticalista (top-down) —algo sin duda reforzado por las políticas populistas y estatistas impulsadas por los Kirchner y que ha causado enormes estragos en la economía Argentina durante los últimos diez años.

Pero si uno desea hacerse una mejor idea de hacia dónde desea el Papa Francisco conducir a la Iglesia Católica en asuntos sociales y económicos, no se necesita perder tiempo leyendo obras como la de Leonardo Boff, Iglesia: Carisma y Poder.

En lugar de ello, conviene consultar una copia del documento conclusivo [PDF] de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Aparecida en el año 2007.

Además del Cardenal de Honduras, Oscar Rodríguez Madariaga, el otro redactor principal del texto fue el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio.

Se trata del documento que Bergoglio (Papa Francisco) obsequió a Cristina Kirchner cuando se entrevistaron (para descontento de la Señora Presidenta) en Roma, donde tuvo que ir a visitar a la misma persona a quien ella y su difunto esposo habían ignorado sistemáticamente, cuando era arzobispo de Buenos Aires, y que se encuentra ahora sentado en la silla de Pedro.

Tengo algunas dudas de que Cristina haya leído el citado documento. Pero si lo hizo, ella —y otros— no habrán tardado mucho tiempo en descubrir cuán poco se dice allí sobre la teología de la liberación y lo mucho que se menciona la persona de Jesucristo.

Nota del Editor

La traducción del artículo original Pope Francis and Liberation Theology publicado por el National Review, el 28 de mayo de 2013 es de Mario Šilar del Instituto Acton Argentina para el  Acton Institute.

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