Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Petróleo, Poder, Personas
Eduardo García Gaspar
18 septiembre 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una contradicción poco notada. Tan poco notada que se convierte en un error considerable.

Un error de estrategia en política económica. Lo cometen casi todos.

El error es querer solucionar un problema menor con una solución que crea otro mayor. Lo que, la verdad, llama la atención.

Lo explico con el ejemplo de una persona. Propuso ella que el petróleo de todos los países pasara “a manos de la nación”, igual que se tiene ahora en México.

Eso de “a manos de la nación” significa, según ella, una empresa estatal única administrada por el gobierno. Era una exportación de la idea del monopolio estatal petrolero mexicano.

Muchas personas piensan más o menos igual, lo que es en sí mismo por interesante. Pero lo que sí es atrayente es la razón que justifica esa recomendación de estatizar al petróleo en todas partes.

La persona dijo que así se evitaría el “abuso del poder petrolero en manos privadas de los grandes consorcios petroleros”.

No es una justificación aislada. En realidad, es la razón central que justifica la existencia de Pemex. Se piensa que “en manos privadas el petróleo da demasiado poder a unas pocas empresas, las que abusarán de él y se guiarán por la maximización de utilidades”. Entendamos bien esto.

Si el petróleo, o cualquier otro recurso vital, es manejado por empresas privadas, se piensa, ese recurso será usado para beneficio de las empresas mismas, no para el “bienestar de la nación”, como dijo esa persona. Las empresas petroleras, dijo, “tienen demasiado poder”.

Bien, creo que se entiende bien esa postura: es mejor que el petróleo esté en manos estatales que en manos privadas, porque eso evitará que el recurso sea usado para beneficio privado y se usará para beneficio público.

¿Se sostiene esa justificación? ¿Es sólida y lógica? No realmente. Vayamos punto por punto.

Primero, lo de demasiado poder. Al trasladar el dominio del petróleo al gobierno, el problema del abuso del poder se agrava, no disminuye.

Al poder político del gobierno se le añade el poder petrolero. La suma de ambos poderes crea una entidad con un poder económico y político mayor que si el petróleo estuviera en varias empresas privadas.

Es un problema práctico considerable, que generalmente pasa desapercibido. Queriendo remediar el problema del potencial abuso del poder de varias empresas privadas, se crea un centro de poder aún mayor que tiene más potencial de abuso de un poder mucho más grande.

No es un asunto ideológico, es mero sentido común. Los gobiernos ya tienen un poder muy grande y ese poder aumenta notablemente cuando se les hace dueños o administradores de un recurso vital, como el petróleo.

No darse cuenta de estar creando un problema mayor de abuso de poder, es miope.

Segundo, quienes reconocen lo anterior, suelen resolverlo afirmando que en manos gubernamentales, el petróleo sería usado para beneficio nacional y no privado.

La hipótesis es común y generalmente pasa oculta para muchos. Creen ellos que en manos gubernamentales, el petróleo tendrá un uso altruista que beneficiará a todos.

La hipótesis oculta es falsa. Supone que los gobernantes son seres excepcionales, con estándares morales superiores, sin ambiciones individuales, que se conducen como ángeles en sus motivaciones y como los mejores administradores posible. La realidad niega eso a diario.

Suponer que los gobernantes son seres fuera de serie y perfectos es el segundo error contenido en la propuesta de estatizar el petróleo.

Los gobernantes son seres iguales al resto, quizá peores: se equivocan, envidian, ambicionan, se corrompen. ¿No me cree? Vea la realidad del sindicato petrolero mexicano.

Entiendo que en la superficie sea atractivo presuponer que lo mejor que le puede pasar a un país es tener al petróleo en manos estatales, pero la idea no tiene soporte alguno.

Estatizar el petróleo crea un centro de poder mayor, sin contrapesos, y pone ese poder en manos de hombres que no están libres de errores y faltas morales.

¿La solución? Fragmentar la propiedad petrolera en diferentes empresas no ligadas al gobierno. No es la solución perfecta, pero es la mejor de todas las que conocemos.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso: Monopolios.

Hay otro punto fascinante en la discusión. Gente que se opone a los monopolios y se declara su más grande enemiga, sin embargo, acepta que se tenga un monopolio estatal en una industria vital. La contradicción es obvia.

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