Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Problema de Lejanía
Eduardo García Gaspar
30 julio 2013
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Todo empieza con un concepto simple. Uno de lejanía y cercanía entre personas.

Piense usted en la realidad suya innegable.

Usted tiene personas muy cercanas, algo menos cercanas, más o menos cercanas… hasta llegar a personas totalmente alejadas que ni conoce.

Nos sucede a todos y tiene sus conclusiones.

Creo que fue Adam Smith (1723-1790) el que tuvo una idea que ilustra esto que digo. Digamos que usted lee en el periódico que ha sido robada la casa de su mejor amigo. Eso le causará conmoción y quizá de inmediato se levante usted a llamar a su amigo por teléfono para ofrecer ayuda.

Pero si usted lee que varios miles han muerto en alguna provincia de China, debido a un terremoto, quizá sólo se limite a voltear la página del diario para enterarse de otras noticias.

Al parecer es la cercanía lo que explica las diferentes acciones: lo más cercano nos mueve más que lo más lejano.

Ahora, usemos el sentido común aplicando ese principio a los gobernantes.

Definamos primero quiénes son esos a los que los gobernantes tienen más cerca. Esos que serán los que más emociones, inquietudes y preocupaciones pueden causarles.

Por lógica podemos encontrarlos. Son otros gobernantes. Unos son sus padrinos, patrocinadores, amigos, contactos, colaboradores. Todos esos que les han sido de ayuda en su crecimiento dentro de la jerarquía burocrática.

Pero hay otros que son cercanos también, aunque de otro tipo. Ese otro tipo de gente cercana al político son sus opositores, enemigos, competidores, antagonistas, y similares. Igual de cercanos que los otros, pero con una naturaleza contraria.

Entre esos dos tipos de gente cercana se mueve la vida diaria del político con contactos periódicos, llamadas cotidianas, reuniones frecuentes, información detallada.

Ahora vayamos al otro extremo de la vida del gobernante, esos que son los más alejados de su vida diaria. Los que no conoce personalmente, el equivalente de los muertos por un terremoto en China cuando se vive en, por ejemplo, México.

Cuando mucho, el gobernante ha tenido un contacto personal durante las elecciones, pidiéndoles su voto.

La pregunta que sigue es la obvia. La de cuál de esos dos grupos de personas podrá inquietar más al gobernante, en cuál centrará su atención.

Si ese principio es cierto, la respuesta es la lógica: al gobernante le inquietará más lo que sucede en sus círculos cercanos que lo que acontezca entre personas muy alejadas de su vida.

Lo anterior tiene sentido por otra razón, el interés propio del gobernante en el avance de su carrera. No digo que a muchos no les interese ser buenos gobernantes, pero lo que digo es que sus decisiones estarán principalmente orientadas a lograr lo que sea avance personal y evitar retrocesos.

Y esos avances y retrocesos están muy localizados en las personas cercanas que en las lejanas. Como consecuencia, muy natural y obvia, podemos quitarnos de la mente la imagen de ese gobernante que afirma estar dispuesto al sacrificio personal en beneficio del bienestar social. No es creíble y si llega a ser cierto, será la excepción, no la regla.

En otras palabras, la democracia tiene un problema de lejanía entre gobernados y gobernantes.

Entre sí, los gobernantes forman círculos muy cercanos, sean amigos o enemigos. Y esos círculos están muy alejados del ciudadano común. Si se acercan a nosotros es para pedir votos y si se comunican con nosotros es para construir una buena imagen pública.

La cosa empeora por otro aspecto independiente de los anteriores. No existen mediciones razonables ni confiables del desempeño de los gobernantes. Viven ellos en un organismo que no tiene manera de ser evaluado directamente.

En fin, creo que lo anterior bien vale una segunda opinión. La de quitarnos de la mente la imagen de que es factible que el gobernante renuncie a sus intereses personales, que no los anteponga a los intereses del país. Esto, me parece, es una de las premisas de la Public Choice Theory.

No es complicado, no es Física Cuántica, mero sentido común solamente.

Post Scriptum

No deja de sorprenderme la inocencia y la credulidad que en esto muestran personas que en otros campos son sagaces y astutas. Demasiados suelen convertirse en fans incondicionales de candidatos y gobernantes a los que ven como seres perfectos y sin mancha, con todo el conocimiento que se necesita para hacer del país un milagro terrenal.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Gobernantes Imperfectos.

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