Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Propiedad Común: Sus Problemas
Leonardo Girondella Mora
5 noviembre 2013
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Un sistema de propiedad común es el que impide la propiedad particular de las cosas materiales —y puede ser mejor entendido en la frase de que todo es de todos, un arreglo social que analizo en los puntos que siguen.

Para mayor facilidad, el lector puede imaginar una comunidad pequeña de unas 200 a 500 familias y que se rige por ese sistema de propiedad colectiva —las cosas son poseídas en común por todos y nada hay que pueda ser privado.

Sobre esa pequeña comunidad es posible comentar lo siguiente:

• Antes de poseer las cosas, ellas debieron ser producidas —las casas, los muebles, cazuelas, ropa, todo. Para simplificar, tomo esto como dado y la comunidad empieza a vivir bajo ese sistema con el cúmulo suficiente de bienes.

• Será en extremo difícil implantar la propiedad común de todos los bienes. Algunos de ellos necesitan un uso personal, como una cama, una camisa, o un plato —que sólo admiten un uso de uno a la vez y presentará un problema de asignación inicial y posterior.

Incluso, un animal o medio de transporte sólo puede ser usado por una persona cada vez. Sería en extremo complicado establecer un sistema de rotación de casas, camas, sillas, que respetara la propiedad colectiva.

Se crearía una situación confusa en los tratos entre personas, llegando al potencial de lo absurdo —como el que una persona llegara a dormir una noche a la casa de otra persona y ésta tuviera que ir a la de otra para dormir y así en una cadena de cambios que desordenarían la vida.

• En cuanto a los otros bienes, los de consumo inmediato, como los alimentos, ellos presentan dos posibilidades de manejo —una autoridad central asigna a cada persona, por ejemplo, una manzana; o bien, cada persona va y toma las manzanas que cree necesitar.

Si existe esa autoridad distribuidora, entonces se violaría el principio de propiedad comunal, porque esa autoridad sería la propietaria de facto de esos bienes —y si cada quien toma los bienes que quiere, la tendencia sería a tomar más de los que le corresponderían en situación de reparto proporcional.

• Para sobrevivir, la comunidad necesitará producir alimentos y bebida, como vestido y demás. Adicionalmente, requerirá producción y reemplazo de bienes productivos, como instalaciones, arados, animales, hachas y otros.

Esta actividad no puede ser comunal, puesto que no todos pueden al mismo tiempo hacer lo mismo —como herrar un caballo, cortar leña, echar semillas, matar un cerdo, o llevar trigo al molino. La especialización es inevitable y crea trabajos individuales, no comunes.

• Lo anterior produce un conflicto interno considerable: al mismo tiempo que el trabajo de producción depende del esfuerzo personal, los beneficios de ese trabajo se aíslan del esfuerzo —lo que producirá una tendencia a la baja en las cantidades producidas sin la correspondiente reducción en las cantidades solicitadas o tomadas.

La propiedad comunal tiene una naturaleza que rompe la conexión que existe entre el trabajo realizado y los beneficios obtenidos —el trabajo propio se desliga de su consecuencia productiva; el logro producido se liga a quien no lo ha creado. Una desagradable consecuencia que va contra la misma naturaleza humana.

• La separación entre esfuerzo y logro tenderá a reducir los logros, es decir, lo producido —y esto creará problemas de escasez que amargarán la existencia de la comunidad con reclamos y quejas.

La supuesta buena voluntad y bondad en el trato humano que connota un sistema de propiedad comunal afecta las actitudes —no sólo incrementarían los reclamos y conflictos, sin que sería imposible el conjunto de virtudes asociadas con la caridad. Resulta muy difícil ser caritativo cuando todo se posee en común.

&&&&&

Lo que he querido demostrar es el contraste que existe entre la percepción irreal de una sociedad en la que no hay propiedad privada, con los problemas reales que sus miembros sufrirían. La propiedad en común suele acarrear connotaciones idealistas en las que las personas viven entre bondad y dulzuras desbordantes.

Las observaciones anteriores apuntan otra cosa muy distinta. Las propiedad comunal, lejos de crear un sueño de cordialidad y benevolencia extremas, produce lo opuesto —un clima de rencillas, reclamos y egoísmo en el que será necesario imponer una autoridad que tome para sí la propiedad de las cosas.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Propiedad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras