Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Proteccionismo: Su Origen
Eduardo García Gaspar
21 febrero 2013
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El Gobierno [argentino] lanza medidas para proteger la industria nacional. Frenarán las importaciones de ropa, juguetes y zapatos, principalmente de China. Y habrá restricciones para bicicletas, computadoras, relojes y neumáticos. Quieren evitar que se dañe la producción local” Clarín, 17 agosto 2007.

Es como parte de una oración.

Un rezo económico que se hace a la autoridad, “Protege a la industria nacional”.

Sucede una y otra vez. No es nuevo, tiene siglos.

Lo maravilloso es que sobreviva tanto tiempo en tantos lugares.

“Brasil anuncia subida de aranceles para proteger la industria nacional. Los productos afectados subirán sus aranceles hasta el 25 por ciento por un plazo máximo de doce meses” El Espectador, 4 septiembre 2012.

Todo esto empezó realmente hace mucho, por allá en el siglo 16. Fue cuando inició la formación de naciones-estado. Y tuvo un origen simple.

Convenía que la nación fuese rica, después de todo es mejor ser rico que pobre. Claro, el problema es cómo tener una nación rica. La definición fue sencilla.

Se pensó lo obvio. Una persona es rica si tiene mucho dinero, específicamente, oro y cosas por el estilo. Por tanto, se dedujo, una nación rica es la que tiene mucho oro.

Eso de que “la nación tenga mucho oro” en realidad significaba que el monarca lo tuviera. La siguiente pregunta es la natural, la de cómo tener más y más oro.

La respuesta es el origen de toda una escuela económica, el Mercantilismo: si la nación quiere ser rica tiene que tener más oro y eso puede hacerse exportando cosas a otras naciones, las que las pagarán con ese metal. Al exportar, salen mercancías y entra oro.

Pero hay un problema, el de importar que significaría que sale oro de la nación. Para esa manera de pensar, por lógica absoluta, no conviene importar.

Esto completa la fórmula del Mercantilismo: exportar todo lo que se pueda e importar idealmente nada, o muy poco. La restricción de las importaciones es una protección de las empresas de la nación.

El resto es historia. A esa mentalidad puede usted atribuir las aduanas, las tarifas a las importaciones, todo lo que limita traer al país bienes del exterior. Incluyendo discursos de gobernantes que se quedaron varios siglos atrás.

La mentalidad ha tenido sus variaciones sobre el mismo tema. Una de ellas es la de argumentar que un país no desarrollado no puede abrir sus fronteras a las importaciones porque hacerlo acabaría con las empresas nacionales que no podrían competir con bienes mejores y más baratos.

Y, por eso, las fronteras deben cerrarse, al menos un tiempo largo, para dar oportunidad a que las firmas locales crezcan y se vuelvan fuertes y competitivas.

Con frecuencia, para defender esa protección a industrias locales, se usa el argumento de que la competencia exterior las haría quebrar y se perderían empleos. A veces se usan argumentos apocalípticos: toda la industria nacional desaparecería y se viviría sólo de las importaciones (algo falso porque para importar se necesitan las divisas que producen las exportaciones).

La mentalidad mercantilista sobrevive aún hoy y tiene manifestaciones claras en las medidas gubernamentales que responden a peticiones de protección de las empresas nacionales. Por eso se elevan aranceles, se imponen cuotas, se aplican medidas restrictivas y cosas por el estilo.

Esto se ha hecho por siglos y es curioso porque no produce realmente resultados buenos para el país. Los únicos beneficiados son los negocios locales que logran mantener cautivo al mercado local (y también se benefician los contrabandistas).

El Mercantilismo pertenece a una de las formas genéricas de intervención estatal en la economía del país. Formas basadas en la prohibición de algo, en este caso importaciones, pero podría ser también el prohibir drogas, alcohol, u otros bienes y servicios.

La modalidad que nos ocupa se llama específicamente Proteccionismo, un nombre que lo explica bien y que se origina en el Mercantilismo.

De esta manera es posible entender mejor la postura ideológica de un gobierno. Por ejemplo, el argentino merece ser calificado como mercantilista en ese sentido de que limita importaciones alegando protección nacional a su industria.

Lo mismo que Brasil y otros países. La UE, por ejemplo, protege mucho a sus agricultores y ganaderos.

“La mayoría de empresarios en Colombiatex respaldó medidas del gobierno para proteger industria nacional”, Teleantioquía, 22 enero 2013.

¿Da resultados? En realidad no. Logra buenas fortunas para algunos, los propietarios de los negocios protegidos, pero el resto de la gente sufre con bienes más caros y de menor calidad.

Post Scriptum

Quizá el mayor error del Mercantilismo es definir a a riqueza como la cantidad de oro (o divisas) que tenga el país, una cantidad global que es fija o muy poco flexible. La riqueza no está en el dinero realmente, sino en los bienes que se producen y que tienen su origen en el talento y el trabajo de las personas.

Esta definición diferente de riqueza cambia totalmente las cosas: de entrada indica que el proteccionismo está basado en algo falso y, lo mejor, que la riqueza no es una cantidad más o menos fija de oro, sino que ella puede crearse en cantidades no imaginadas por el Mercantilismo.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Mercantilismo. También, para la posición opuesta, en ContraPeso.info: Libre Comercio. Véase Tres Nociones Sobre Libre Comercio.

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