¿Qué es civilidad? Su significado y definición. Los elementos que la definen y los indicios que la ilustran.

Civilidad, un término resbaloso

Con frecuencia se emplea esa palabra y demasiadas veces sin mucha idea de lo que ella quiere decir.

En lo general, su significado se asocia con urbanidad, cortesía y buenos modales, lo que revela una connotación de buen trato a los demás.

Civilidad, sus elementos

La palabra puede ser mejor entendida si se examinan los elementos que la componen.

Un significado positivo

Ella es algo considerado positivo —se considera una especie de virtud deseable en todas las personas, en todos los momentos y épocas. Claramente no poseer civilidad es reprobable y se trata de una cualidad admirable.

Un tipo de conducta personal

Ella califica a uno de los posibles tipos de conducta personal que cada persona elige tener. Es una decisión personal actuar de esa manera o no.

El campo de los tratos entre personas

Claramente, el término hace referencia al trato entre dos o más personas —a la forma en la que interactúan entre sí, a cómo conviven y se tratan unas a otras.

Es un término que aplica a las relaciones entre personas y cómo se llevan a cabo.

Significado

Existen sinónimos que pueden ser suficientes para entender el significado general de civilidad. Son términos como cortesía, amabilidad, urbanidad, cordialidad, buena educación, respeto y otras más.

Contiene reglas y normas

Implica la existencia de reglas y normas que apuntan lo que debe hacerse y no debe hacerse —preceptos innumerables, de gran sentido común y que están afectados por las costumbres y la cultura local.

Su origen último esta en la regla de oro, la que establece la conveniencia mínima de no hacer a otros lo que uno no quiera que le hagan a uno. El resto de las reglas se derivan de este principio.

Trato civilizado y educado

Está muy ligada a una palabra clave, ‘civilización‘ —lo que queda claro en cuanto a que su opuesto es ‘salvaje’.

Claramente la civilidad puede comprenderse como lo opuesto a rudeza, brutalidad, fiereza y similares.

También, está muy ligada al concepto de educación y conocimiento —de donde resulta que ‘ignorancia’ sea prácticamente uno de sus antónimos. Un ignorante, se piensa, será alguien que tenga un comportamiento grosero y vulgar.

Trato prudente

Ella está muy ligada al concepto de prudencia, que anticipa las consecuencias de las propias decisiones en los demás. Quien actúa con civilidad, por tanto, piensa en los efectos que su conducta tendrá en la vida de los demás.

Y de esa manera, tratará de evitar acciones propias que causen molestias en los demás.

Indicios de civilidad

Existen señales personales que son muestras de conductas con civilidad, como las que siguen.

Lenguaje y vocabulario

Un gran indicio de esta cualidad es el vocabulario de la persona. No se trata realmente de tener un gran vocabulario, pero sí de no emplear términos soeces y vulgares, especialmente el extremo de la coprolalia.

Es la carencia de insultos personales y vocabulario agresivo.

Trato amable y cordial

Esto se muestra en las fórmulas tradicionales de cortesía, como saludar al llegar, despedirse, escuchar sin interrumpir, evitar gritos, considerar a los de alrededor, felicitar en ocasiones que lo merezcan, sonreír, respetar jerarquías y similares.

Habilidad para pensar

Otro indicio de la civilidad la habilidad para pensar y recordar reglas de trato cordial, más anticipar las consecuencias de la conducta propia y si ellas se convertirán en molestias para otros.

Compañera de otras virtudes

No se nace con la virtud de la civilidad. Ella necesita ser ensañada y cultivada, esencialmente por la vía del ejemplo familiar.

Y, más aún, ella suele ser compañera de otras virtudes, como la tolerancia bien entendida, la gratitud, la caridad, el auto dominio, la prudencia, reponsabilidad y demás, las que mezcladas producen a la persona virtuosa.

Discusión

Es común referirse a civilidad como la forma correcta de comportarse en sociedad, entre las personas.

Desde cómo usar los cubiertos de una mesa hasta el modo y tema de una conversación, pasando por el modo de vestir adecuado a cada ocasión, más la elegancia y la clase que muestra la persona.

Hay una expresión francesa, moeurs que suele usarse al tratar el tema —y se refiere a todos ese preceptos que sigue la gente amable en sus tratos con otros, algo que facilita la convivencia entre las personas. Se refiere a las maneras de una sociedad.

La civilidad muestra en lo anterior el servicio que ella presta a todos en una sociedad, la más fácil convivencia y armonía por medio del trato amable entre personas que, al menos, evitan causarse molestias entre ellas.

En este sentido, la civilidad es la antítesis de los tratos violentos y ásperos que alteran la convivencia.

Un ejemplo de civilidad

Una lectora que prefiere permanecer anónima envío la siguiente lista. Se trata de 10 reglas de comportamiento en la corte de Catalina La Grande (1729-1796).

1. Todos los rangos son dejados fuera de las puertas, al igual que los sombreros y las espadas.

2. También serán dejados fuera los órdenes de precedencia y soberbia, cosas similares y resultantes de ellas.

3. Ser feliz, pero no descomponer ni romper nada.

4. Sentarse, estar parado y caminar, lo que sea más placentero puede hacerse, sin importar los demás.

5. Hablar con moderación y no demasiado alto, de forma que los demás presentes no sufran de dolor de oídos o de cabeza.

6. Argumentar, pero sin pasión, ni enojo.

7. No suspirar, ni bostezar, así como tampoco aburrir ni fatigar a otros.

8. Aceptar tomar parte en toda forma de entretenimiento inocente que sea sugerida por otros.

9. Comer bien de las buenas cosas. pero beber con moderación de tal manera que al salir cada uno pueda encontrar sus propias piernas.

10. Todas las disputas deben quedarse a puerta cerrada y lo que entre por un oído debe salir por el otro antes de abandonar el lugar.

Si alguno violara estas disposiciones, con la evidencia de dos personas, el culpable beberá un vaso de agua fría, mujeres incluidas, y leerán una página de Telemachida en voz alta (un poema contemporáneo considerado tedioso). El que infrinja tres de las disposiciones será obligado a aprender de memoria tres líneas del mencionado libro. Y aquel que viole el último de los preceptos no será de nuevo aceptado en el interior de estos lugares.

Y mejor aún, una cita célebre, de Kenneth Clark y su libro Civilization.

«Creo que el orden es mejor que el caos, la creación mejor que la destrucción. Prefiero la gentileza a la violencia, el perdón a la venganza. En general, creo que el conocimiento es preferible a la ignorancia, y estoy seguro de que la simpatía humana es más valiosa que la ideología. Creo que, a pesar de los recientes triunfos de la ciencia, los hombres no han cambiado mucho en los últimos dos mil años; y, en consecuencia, aún debemos tratar de aprender de la historia. La historia somos nosotros mismos … Y creo que debemos recordar que somos parte de un gran todo, que por comodidad llamamos naturaleza. Todos los seres vivos son nuestros hermanos y hermanas. Sobre todo, creo en el genio dado por Dios de ciertos individuos, y valoro una sociedad que hace posible su existencia».

Y una cosa más…

10 hábitos insoportables

Por Leonardo Girondella Mora

Hay cosas que se odian en la gente —dichos, palabras, hábitos, acciones que desesperan y son insoportables. So atentados a la civilidad.

1. El responder a la solicitud de una cita «en principio» —lo que no es un ‘sí’, pero tampoco un ‘no’.

2. La «impuntualidad indignada», la que une a la detestable impuntualidad con el enfado de quien llega 30 minutos tarde y se irrita porque yo no lo he esperado.

3. La «indefinición amable» —que es esa imposibilidad de precisar con claridad un ‘sí’ o un ‘no’ y que suele ir envuelta en una verborrea que tiene la intención de aparentar amabilidad.

4. La «sensibilidad hiperbólica» —que es una delicadeza exagerada ante la crítica más suave, a la que percibe como una gran injuria inmerecida. Y que llega a un clímax cuando se hacen preguntas que son interpretadas como ataques personales.

5. El «la escatología defensiva»—, es decir. el uso desorbitado de lenguaje vulgar que ese utiliza como insulto al opositor que hace preguntas inocentes o realiza críticas constructivas esperando que eso lo descalifique.

6. La dificultad para decir «no sé» —lo que lleva a la emisión de opiniones sustentadas en ignorancia cercana a cero.

7. El lenguaje ininteligible con disfraz elegante —especialmente cuando lo expresado termina siendo alabado como si fuese un dictado del oráculo más sagrado.

8. La costumbre de llenar el lenguaje con expresiones políticamente correctas —como el «niñas y niños», ‘incluyente’, ‘género’, ‘social’, ‘diversidad’ y  otras palabras que han perdido su significado.

9. El «razonamiento» sustentado en memes simplificados que son ofrecidos como pruebas irrefutables de alguna idea compleja.

10. El notable descenso de la actividad neuronal que padecen casi todas las personas cuando expresan pensamientos económicos y políticos —incluyendo los religiosos.

[La columna fue actualizada en 2020-03]