Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué es Pecado?
Eduardo García Gaspar
24 junio 2013
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Usted se ha declarado católico y por eso debe creer en la idea del pecado, algo en lo que yo no creo y le pido que explique si es que puede hacerlo qué es pecado y por qué crea sentimiento de culpa, exigiéndole que no se ande por las ramas”. Un lector.

Sí, sí creo en eso que se llama pecado. La idea es central en el Cristianismo.

Voy a ser lo más directo que pueda. No se puede andar por las ramas en estos temas.

Así como existe una muerte biológica, del cuerpo, existe una muerte espiritual del alma. Esa muerte la produce el pecado grave. Es algo serio en verdad.

La muerte espiritual es una situación de separación total entre Dios y el alma de cada uno. Y la causamos nosotros mismos cuando decidimos con total conocimiento hacer algo que es malo.

¿Qué es lo malo? La respuesta es directa: la desobediencia de los mandatos de Dios. No es complicado. Ni me ando por las ramas.

Más todavía, si se es cristiano se entiende que uno tiene un sólo propósito en la vida y ése es amar a Dios. Se ama a Dios respetando lo que Él manda.

Cuando con pleno conocimiento no se respetan sus mandatos, eso es un acto consciente de separación y se cae en el pecado. Eso es igual a “ir al infierno” por voluntad propia, siendo el infierno la separación de Dios.

Creo que no he andado por las ramas. El pecado es al final de cuentas un acto por el que la persona libre y voluntariamente rechaza amar a Dios y lo manifiesta desobedeciendo sus mandatos. Desobedeciéndolos por actos cometidos y por actos omitidos.

En la raíz de todo lo anterior hay una premisa que suele pasarse por alto, la de cómo se define lo bueno y lo malo, lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer. La respuesta es directa: eso lo define Dios. Si Dios lo quiere, eso es bueno. Si Dios no lo quiere, eso es malo.

Esto nos lleva a tener que encontrar esa información sobre Su voluntad.

Otra respuesta directa: lo que Dios quiere está contenido en la palabra misma de Dios, que está en la Biblia.

Esto presenta un problema, el que cada quien tenga que leerla y, peor aún, interpretarla por sí mismo, lo que daría una variedad acomodaticia de lo bueno y lo malo. La solución está en un autoridad sólida que interprete, lo que se llama tradición y es lo que hace el Catolicismo.

Luego están los tipos de desobediencia, con pecados que pueden ser menores o veniales, y graves o capitales.

Los serios tienen sus condiciones para que lo sean. Primero, tienen que ser eso, graves, como una mentira que permite cometer un fraude. Segundo, tienen que ser cometidos sabiendo lo que se hace, o no se hace (incluso lo son cuando la persona no quiere enterarse del asunto).

Y, tercero, la clave, tienen que se cometidos voluntariamente, con libertad e intención, que es donde radica la gravedad. Incluso es pecado el tener la resolución clara de hacerlo, aunque no llegue a realizarse. Sigo siendo claro, ¿o no?

Lo más sutil, sin embargo, es el concepto de debilidades humanas, las pasiones más comunes a las que sucumbimos y que Dios nos manda evitar. Me refiero a los llamados pecados capitales, no por ser necesariamente graves en sí mismos, sino por ser nuestras debilidades más principales.

Casi todos los conocen: soberbia, avaricia, lujuria, gula, envidia, pereza. Dios nos manda no sucumbir a ellos porque son malas. Sucumbir a ellos es desobedecer a Dios.

Del otro lado, están las virtudes opuestas: humildad, generosidad, castidad, templanza, caridad, diligencia. Seguirlas es bueno, Dios quiere que lo hagamos.

Lo que me llama la atención de todo esto es una cuestión de coincidencias. Resulta que eso que Dios quiere y que por eso y nada más por eso es bueno, como también lo que Dios no quiere y que sólo por esa razón es malo, coinciden admirablemente con lo que intuitivamente consideramos bueno y malo.

Y no solamente coincide con eso, también coincide con lo que sucedería en una buena sociedad, una en la que querríamos vivir. Una sociedad en la que la honradez, la caridad, el esfuerzo y otras virtudes prevalecieran. Una en la que no existiera la mentira, la deshonestidad, la avaricia, ni otros vicios.

Espero no haberme andado por las ramas. La noción del pecado es bastante clara y sería difícil alegar desconocimiento. Y agrego algo: si ahora existe una queja generalizada de la pérdida de valores, ella puede ser mejor entendida como el producto de otra pérdida, la del sentido del pecado.

Post Scriptum

En algunas ocasiones raras, algún lector escribe algo en lo que solicita tratar algún tema. No todas las solicitudes son satisfechas desafortunadamente. Sólo aquellas que son expresadas con claridad y extrema brevedad, y a las que puedo contestar razonablemente bien.

En este caso, tuve la ayuda de un buen libro, el de Trese, L. J., The Faith Explained (2000, 3 ed. Scepter Pubs). Uno que tampoco se anda por las ramas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras