Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Qué no Leer
Eduardo García Gaspar
12 marzo 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quienes me hayan leído, me conocen bien. Saben de mi afición por los libros.

En mi casa hay muchos. No es extraño que haga esto, que dedique otra columna a los libros.

El punto principal que quiero decir es un tanto paradójico.

Decir que hay libros que no deben leerse y esos libros que no deben leerse se dividen en dos clases.

Primero, los que son una porquería porque están mal escritos o no tienen nada qué decir.

Los segundos que no deben leer son los que son una belleza porque son los mejores escritos, los clásicos y los que tienen mucho qué decir. Sí, suena extraño, pero lo aclaro a continuación

Los libros que son una porquería, es obvio que nunca deben ser leídos. Eso es claro, aunque por supuesto el problema es saber cuáles son.

Los libros que son una belleza no deben ser leídos hasta que se tengan ganas de hacerlo y no antes, pues de lo contrario ello sería una obligación y las obligaciones siempre saben mal.

Entonces lo que hay que desarrollar son las ganas de leer, primero, y luego las ganas de leer lo que es bello.

A mí me hicieron leer de pequeño unas cosas que a esa edad me parecieron una estupidez. ¿Por qué? Creo que hay ciertas edades en las que algunas cosas no se entienden y lo que no se entiende simplemente no gusta.

Recuerdo algo sobre unos Diálogos de Platón que me parecieron lo más aburrido del mundo y, sin embargo, hoy estaría dispuesto a leerlos con ganas.

Hace poco, leí los Cuentos de Canterbury que se supone es el primer libro escrito en inglés. Allí encontré una frase que me llamó la atención: “la pobreza es un tipo de riqueza que nadie tratará de quitarte”.

Esta frase me parece extraordinaria y creo que la puedo asimilar a una edad mejor que a otra.

De eso se trata exactamente lo que quiero decir. No leer eso por lo que no se siente curiosidad. Lo que no significa que se pidan y sigan consejos de otros.

Es más, sugiero que pidan consejos sobre qué leer, pero que lean eso que usted crea que es lo mejor.

Y si alguien le sugiere que lean algo y lo hacen, háganlo con curiosidad y con buena voluntad. Debe haber alguna razón por la que se le hizo esa sugerencia.

Más aún, averigüe antes algo sobre el libro o el autor en algún otro libro o en Internet. Eso que se investigue antes le va a servir para gozar más lo que lee. Y sabiendo más sobre lo que se lee se entenderá mejor y lo que se entiende mejor se goza más.

Eso es lo que le pasa a las óperas que están en otro idioma y nadie las entiende.

Dentro de los libros hay ideas que llaman la atención, como ésa de Chaucer que mencioné antes. Digo, porque es una buena idea ésa de pensar que la pobreza es un tipo de riqueza que nadie quiere quitar. Y más que pobreza se trata de la sencillez, pues la sencillez es eso que queda cuando hacemos de lado lo que no es importante.

Igualmente, incluso en un libro de Savater, encontré la idea de que los políticos tienen muy mala fama a pesar de lo cual se parecen a nosotros, porque si los viéramos muy diferentes no votaríamos por ellos.

Al cabo del tiempo, esto le pasará a casi todos, me refiero a eso de que al leer se encuentran ideas que llaman la atención.

Por eso subrayo los libros, porque encuentro ideas que me llaman la atención por alguna razón. Puede ser que este de acuerdo, puede ser que me cause curiosidad o puede ser que me parezca una reverenda idiotez… pero quiero  dejar señaladas esas ideas por si me sirven después.

Esta es otra forma de ver los libros. No sólo nos divierten, también nos educan, aunque sea para decir que no estamos de acuerdo.

Por ejemplo, para mí el libro Como agua para chocolate, me pareció que era un maravilloso argumento pero mal escrito. Todo porque he leído a autores maravillosos y creo que puedo distinguir al que escribe mal del que escribe bien.

Pero el punto es que todo eso es un gozo y un placer. Algo que se parece al Cielo.

Porque, al menos para mí, el Cielo es como una biblioteca gigante en la que tendrá tiempo para leer y entender todo. Pero el punto es que se lea, lo que se quiera pero leer.

Yo, por ejemplo, prefiero los cuentos, que son más breves y tienen una mayor imaginación que las novelas, pero hay personas que prefieren las novelas. Está bien con tal de leer.

Y, sin embargo, hay un libro que todos debemos intentar tener la curiosidad de leer, la Biblia.

No se trata de agarrar un día y quedarse leyendo hasta terminarla. No se trata de leer quizá una hoja diaria o cada vez que se pueda. Nunca, ningún libro me ha dado tanto como ése, especialmente los Evangelios.

Ojalá usted se convenza a sí mismo de hacerlo, de leer y hacer de la lectura una costumbre.

Post Scriptum

Los criterios para distinguir los malos libros, los que no debe leerse porque son una pérdida de tiempo en relación a otros, llegan con la experiencia, con el ensayo-error. De lo que es mi experiencia, por ejemplo, hago de lado a autores que ya probé que no me enriquecen, sospecho de libros demasiado comerciales, de los que son de superación personal.

El problema es uno de tiempo. Leer toma tiempo y si se lee un libro malo, ese tiempo se pierde pudiendo haberlo usado en leer un libro bueno.

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