impuestos

¿Qué son los impuestos? La definición y elementos de los tributos obligatorios que los gobiernos reclaman. Su esencia, elementos y algunas precisiones.

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Impuestos, definición y elementos

En lo que sigue exploro el tema de los impuestos —qué son, qué efectos tienen, para qué se usan, quién los paga.

Mi propósito es llegar a una idea clara de la definición integral de ellos y su naturaleza, mediante rasgos de su naturaleza.

En resumen,

«Un impuesto es un tributo que se paga al estado para soportar los gastos públicos. Estos pagos obligatorios son exigidos tantos a personas físicas, como a personas jurídicas. La colecta de impuestos es la forma que tiene el estado (como lo conocemos hoy en día), para financiarse y obtener recursos para realizar sus funciones». debitoor.es

La esencia de los impuestos

Ellos son pagos realizados al gobierno, de manera obligatoria. Se justifican como un medio para cubrir los gastos de ese gobierno.

Los pagos tomar distintas formas, como impuestos por ingresos, por egresos, por posesiones. También impuestos a personas y a empresas. O pagos por permisos y licencias, por trámites y procesos, por exportar, por importar, y otras más.

Debido a las numerosas modalidades que toman los pagos de impuestos a los gobiernos, los cálculos de la carga impositiva deben considerarlos a todos —evitando el error de considerar sólo el impuesto sobre ingresos.

Del ciudadano al gobierno

Los impuestos son pagados por los ciudadanos que viven bajo un gobierno. Ellos son un mecanismo o proceso de traslado de recursos que va del ciudadano al gobierno.

Esto significa que se retiran recursos propiedad del ciudadano, lo que significa una disminución de la cantidad de recursos en su bolsillo.

La justificación de los impuestos

Ellos se justifican por los servicios que se pagan con los recursos que se le retiran al ciudadano.

Servicios que son de beneficio para los ciudadanos y que se considera que no pueden ser proveídos por los ciudadanos mismos. Por ejemplo, servicios de policía y tribunales, de protección militar, de representación diplomática y otros.

¿Servicios que no pueden ser proveídos por particulares?

Existe una gran discusión respecto a qué servicios deben ser ofrecidos por un gobierno. Muchos opinan que deben ser los más básicos y esenciales, pocos en número y que significan impuestos bajos.

Del otro lado, se opina que el gobierno debe cobrar muy altos impuestos para con ellos pagar gran cantidad de servicios, como educación, salud, pensiones, casa y otros muchos más. Incluso para redistribuir la riqueza.

Los impuestos ideales

Ellos deben tener ciertas características de mero sentido común —nada que no sea razonable y lógico.

Sencillez

Deben ser simples de entender y calcular por todos. Un rasgo que con frecuencia se olvida y hacen a los códigos fiscales ejemplares con cientos y miles de páginas.

Recolección eficiente

Deben ser cobrados de manera eficiente. Esto significa dos cosas: (1) el ciudadano debe dedicar a este pago poco tiempo y (2) el gobierno debe establecer un sistema lo menos costoso posible.

Bien usados

Deben ser usados de la manera más eficiente y productiva. Es decir, ser asignados a los usos más prioritarios de mayor beneficio general.

Sobre todo, evitar ser usados en beneficio de grupos o sectores específicos, lo que disminuiría los recursos dedicados a bien general. Y usados, obviamente, sin corrupción.

No distorsionar precios

Deben distorsionar lo menos posible a los mercados. Es un rasgo de justicia también que reconoce que son una carga.

Ellos son un costo adicional de vida, que alteran los precios en los mercados y los hacen de maneras indirectas y no fácilmente visibles.

Por ejemplo, un impuesto más alto a todas las empresas equivale a un aumento de costos de producción y, por eso, a una elevación de precios. Esto daña a todos los compradores.

Un trato fiscal preferencial a un grupo significa discriminar contra otros. Incluso, un impuesto a, por ejemplo, restaurantes de lujo, afecta a los empleos en ese sector.

Universales

Los impuestos deben ser pagados por todos los ciudadanos bajo la autoridad de un gobierno, puesto que todos se benefician de los servicios que el gobierno da.

Esto mandaría, por ejemplo, a un régimen fiscal en el que todos pagan una cantidad fija anual. Reducida y simple de pagar.

Sin embargo, reconociendo que existen personas con ingresos que se alterarían con ese pago, suele ponerse un límite debajo del cual la persona no paga impuestos.

Proporcionales mejor que desproporcionales

Es la diferencia entre tasas fiscales fijas para todos o tasas crecientes para ingresos mayores.

Bajo el esquema proporcional, por ejemplo, todos pagan 20% después de un límite mínimo. Quien gana 100,000 pesos pagaría 20,000 de impuestos Y quien gana 1,000,000 pagaría 200,000, es decir, diez veces más.

Bajo el esquema desproporcional las tasas varían. Por ejemplo, quien gana 100,000 pesos paga un impuesto de 20%, es decir, 20,000. Pero quien gana 1,000,000 pagaría una tasa de 30%, es decir, 300,000. Bajo este sistema se tiene un trato desigual que depende del ingreso.

Impuestos, algunas observaciones

Gobiernos crecen, impuestos crecen

La experiencia muestra que los gobiernos tienen una fuerte tendencia a crecer, abarcar más funciones y gastar más, incluso por medio de deuda pública.

Esto obliga a reconocer que la deuda pública representa impuestos futuros gastados en el presente y, por eso, una alta probabilidad de elevar impuestos en el futuro.

Impuestos selectivos

La tendencia innegable a elevar el gasto público impone la necesidad de elevar los impuestos, una acción que desagrada a todo ciudadano.

Esta situación que ha provocado la creación de impuestos especiales, sesgados a grupos pequeños con escaso poder de voto y favorables a grupos grandes que representan gran cantidad de votos.

Igualmente, los impuestos se han igualmente sesgado en contra de grupos poco organizados y a favor de grupos con gran poder de cabildeo. El resultado es también una complicación del sistema fiscal y tratos diferenciados que violan la idea de justicia ante la ley.

Variedad de cobros

La carga fiscal no sólo incluye a los impuestos por ingresos y ingresos personales y de empresas.

También esisten otras modalidades de ingreso gubernamental, como los cobros por compra-venta de bienes raíces, impuestos a posesión de autos, cobros prediales, impuestos a nóminas, cobros por permisos y licencias de operación y demás.

Concluyendo

Los impuestos deben ser entendidos de manera correcta y definida, como un pago forzado que se hace a los gobiernos a cambio de servicios públicos necesarios para todos.

Los impuestos son una expropiación del resultado del trabajo de la persona y, por necesidad, una disminución de su bienestar posible. Esto solo puede justificarse dando a cambio servicios necesarios, eficientes, para todos sin distinción y únicamente loos absolutamente necesarios.

Sin embargo, los impuestos han sufrido una distorsión significativa que ha excedido su misión natural para incluir el financiamiento de otras actividades de gobierno. Por ejemplo, cuando se recolectaban impuestos adicionales para pagar los gastos bélicos de los reyes.

O bien ahora, para financiar los gastos que justifica la ideología del gobernante —como el pago de pistas de hielo que se hace en México y otras acciones destinadas a la compra de votos. O becas a estudiantes que así se convierten en votantes cautivos.


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Y varias cosas más…

Conviene ver siquiera uno o dos de:

Una visión distorsionada de impuestos es la siguiente, claramente redistributivo:

«Los impuestos son uno de los instrumentos de mayor importancia con el que cuenta el Estado para promover el desarrollo económico, sobre todo porque a través de éstos se puede influir en los niveles de asignación del ingreso entre la población, ya sea mediante un determinado nivel de tributación entre los distintos estratos o, a través del gasto social, el cual depende en gran medida del nivel de recaudación logrado». economia.unam.mx

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Impuestos: el arte de desplumar

Por Eduardo García Gaspar – 

La más cínica manera de explicar el arte de cobrar impuestos fue la que escribió Colbert, el mandamás económico de Luis XIV en Francia. Colbert era lo que hoy se conoce como mercantilista.

Tenía muy claro lo que quería: más impuestos, ninguna importación, muchas exportaciones, gremios y todas esas cosas que se sabe que no funcionan. Pero, lo que sí ansiaba era el dar más y más dinero al Rey Sol.

Colbert (1619-1683) escribió que

«… el arte de cobrar impuestos consiste en desplumar de tal manera a un ganso que se obtenga la mayor cantidad de plumas con la menor cantidad de graznidos»

Rothbard, el gran economista, comentó al respecto que «no hay forma más dramática de encapsular el conflicto inherente de intereses de las personas versus el estado». 

Tiene razón Rothbard (1926-1995). La imagen en muy poderosa: el ganso que es desplumado con una habilidad muy especial, un arte político para incluso lograr que el ganso no grazne, sino que incluso acuda contento y vea, con mayor alegría, cómo despluman a otros. Con una imagen menos cínica, pero más académica, los impuestos han sido explicados como un costo.

El político tratará de no hacer graznar a los que son votantes numerosos. Por esto, el esquema clásico será el de proponer impuestos a los más ricos, como sean definidos no importa. Y el ciudadano se siente mejor porque desplumarán a otros más que a él. No se da cuenta que todos son iguales.

El cobro de impuestos tiene un objetivo único, el llevar dinero del ciudadano al gobierno. Cuanto más, mejor, porque así se tendrá más poder y poder es el alimento del gobernante. Esta es la razón por la que los gobiernos se han adjudicado funciones que otros podrían realizar, como la construcción de casas, los servicios educativos, la producción de energía y, muy marcadamente, la redistribución de los recursos.

Las citas están en Rothbard, Murray Newton (1995). Economic thought before adam smith: an austrian perspective on the history of economic thought. Aldershot, Hants, England ; Brookfield, Vt., USA. E. Elgar Pub.

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[Actualización última 2020-08]