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¿Quién es Ludwig von Mises?
Santos Mercado Reyes
19 agosto 2013
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Análisis
Catalogado en:


Si buscas mentes brillantes, para nutrirte de sus mejores ideas, sin duda Ludwig von Mises es de los más sobresalientes en el campo de la economía, filosofía y ciencia política.

Muchos le conocemos como el economista del siglo. Con toda seguridad, será el autor de un cambio radical en el siglo presente.

Ludwig von Mises (1881-1973) se formó como abogado y economista en Austria. Pronto se destacó como líder de la Escuela Austriaca de Economía. Empezó por demoler la metodología de investigación de la economía clásica, neoclásica y marxista.

Los llamados “clásicos” querían sacar leyes de comportamiento con base en supuestas clases sociales, grupos, colectivos o manadas. Inventaban el homo economicus para señalar que todos los miembros de la manada pensaban, actuaban y decidían igual: todos los pobres odiaban a los ricos; todos los ricos explotaban a los pobres, la clase de los pequeños burgueses eran reaccionarios y así por el estilo.

Con esta base metodológica los clásicos y marxistas querían “hacer ciencia” con base a leyes de comportamiento de las clases sociales. Ludwig von Mises echó por tierra esta metodología marxista y a cambio rescató al individuo, al ser humano.

Los que piensan —decía Mises—, actúan y deciden son los individuos, no las manadas, ni los colectivos.

Un individuo pobre puede odiar a un rico, pero otro puede amarlo, no todos se comportan igual; un oficinista puede gustarle el agua de piña otro la puede aborrecer; un empresario puede odiar a los Estados Unidos de América otro sentirá que son sus mejores socios y amigos.

Cada individuo tiene sus propias creencias y no existe el comportamiento de manada.

La metodología de Mises y de la Escuela Austriaca de Economía (individualismo metodológico), centrada en el comportamiento del individuo, asestaba un golpe mortal al método de Marx, Keynes y de todos los neoclásicos que gozaban modelando el comportamiento social en una cuantas ecuaciones matemáticas.

Ludwig von Mises pudo descifrar el misterio de los precios, que nunca pudieron hacer los clásicos. Éstos querían explicar los precios considerando la utilidad. Si algo era útil su precio tenía que ser mayor de aquel bien que no tiene utilidad.

Pensando así, no pudieron resolver la “paradoja del valor”: el pan, de enorme utilidad, tiene precio más bajo que un diamante, que carece de utilidad. Incapaces de resolver esta paradoja, inventaban un supuesto valor de cambio y un valor de uso.

Luego los economistas clásicos inventaron la peregrina idea de que el valor de un bien se determinaba por el trabajo acumulado. Solo se tenía que sumar el trabajo que aportó el que hizo la mina, el que cortó la madera, el que pintó y el que transportó hasta la casa del cliente y así determinaban el precio correcto de un lápiz.

Pero si elegimos a diez economistas neoclásicos que piensan así para que calculen el precio, todos darán cifras diferentes y difícilmente coincidirá con el precio que paga el cliente en el mercado.

Su teoría absurda la usaron para “explicar” la explotación del comerciante y del empresario que “cobran más de lo que vale la mercancía” o de que el empresario no paga al trabajador la parte que le toca.

De allí que los clásicos, marxistas y keynesianos terminan por sugerir que se elimine a los empresarios y comerciantes “para acabar con la explotación”; en otras palabras eliminar el mercado, el capitalismo y a cambio formar un grupo de científicos que calculen los precios “justos”.

Nuevamente Ludwig von Mises resuelve el misterio con base en su metodología. Los precios parten de las apreciaciones de cada individuo.

Se llama Teoría Subjetiva del Valor. Subjetiva porque depende de cada persona, dos personas diferentes piensan y valoran de manera diferente. Un sediento valorará en mucho un vaso de agua, incluso puede preferirlo en lugar de un diamante en el desierto.

Otra gran aportación de Mises se encuentra en el concepto de Mercado. No es como los clásicos lo tratan. Una manada de oferentes contra una manada de demandantes. Se inventan un subastador (Walras) que anuncia precios y se hacen las transacciones hasta que todos los demandantes y todos los oferentes aceptan el precio y es entonces cuando intercambian.

¡Pero qué cosa tan absurda! Nunca se ha visto tal artificio en la realidad. El mercado es un proceso donde concurre un oferente con su bien, un demandante con su dinero, en un lugar y en un tiempo. Ambos agentes negocian, cada uno atendiendo a sus propias valoraciones; si llegan a un acuerdo, intercambian, si no, nadie los puede obligar pues son como reyes, soberanos.

Si intercambian, es allí donde se forma el precio y lo hacen porque ambos sienten que mejoran, nadie comercia para empeorar. Después del intercambio cada agente se siente más feliz que antes, cada uno se enriquece con este proceso.

El mercado, por tanto, es un juego de suma positiva. Más aún, es el único lugar donde se forma la riqueza sana de una sociedad. De allí que Mises defiende al proceso de mercado contra las pretensiones arrogantes de políticos y burócratas que se sienten iluminados para decir cómo se debe comportar el mercado y qué precios deben establecerse.

No puedo dejar de mencionar otra gran aportación de Ludwig von Mises, se refiere al tema monetario. Mises era total enemigo de que los gobiernos financiaran sus gastos y proyectos faraónicos con la creación de nuevos billetes.

La cantidad de dinero en una economía debe ser constante, ni aumentar ni disminuir. El gobierno no debe arrogarse el derecho de imprimir dinero ni de destruirlo o concentrarlo en las bóvedas oficiales. La imprenta del dinero debe funcionar únicamente para reponer los billetes deteriorados.

Finalmente, por ahora, Mises se refiere a la tasa de interés. Esta tasa nunca debe estar determinada por los gobiernos, se debe dejar que se forme en el mercado del crédito. Siempre que el gobierno, o el banco central manipula la tasa de interés causa enormes desastres económicos: pobreza, enriquecimientos indebidos, crisis de sobreproducción, escasez de bienes y gobiernos obesos.

Son monumentales las aportaciones de Ludwig von Mises, el más brillante economista que ha dado este mundo.

Solo me resta recomendar que se lea uno de sus libros más famosos: La Acción Humana. Mises tiene muchos otros libros científicos y los marxistas se han ocupado de prohibirle el paso a las aulas universitarias de México. Llegó la hora de rescatarlo. Fin. 14 de agosto 2013.

Nota del Editor

S. Mercado hace en esta columna un recordatorio que es valioso. Por supuesto que Mises es conocido, pero será mejor que sea reconocido por sus ideas más prometedoras y ricas que las que predominan en los círculos políticos (el caso de Obama es ya quizá un clásico).

Para el interesado: Ludwing von Mises Institute. También, Movimiento Libertario de México. Y, por supuesto, Las Notas Ignoradas de Mises.

Este video en inglés será de interés

 

 

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