Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Representación Política Parcial
Eduardo García Gaspar
9 diciembre 2013
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es mental. Es un asunto de cómo se entienden las cosas. al revés.001

De cómo se entiende la política. Incluso la vida. No sería importante si no tuviera las consecuencias que tiene.

Son serias. Pueden significar prosperidad, o pobreza.

El asunto comienza cuando la política se entiende como un labor de representación que no es general, que no es de todo el país.

Sino que se entiende como una tarea de representar intereses de grupos específicos. Cuando el gobernante piensa que su labor es la de representación parcial, es en ese momento cuando empiezan los problemas.

Un caso concreto. Es común que quienes defendemos la libertad económica y los mercados libres, seamos acusados de representar los intereses empresariales de las grandes empresas. Como consecuencia de esto, otros se erigen representantes de los intereses populares, o algo por el estilo.

El resultado es fatal para el país. Significa un conflicto de intereses representados.

Es parte del lenguaje acostumbrado en la política escuchar que los gobernantes se nombran a sí mismos representantes de ciertos grupos. Pueden ser los jóvenes, las mujeres, los adultos mayores y otros más. Es un problema severo, al que podemos llamar la confusión de la representación parcial.

“Evita cumplía el rol de representar a los más humildes, defender a los trabajadores y eso formaba parte de la misma unidad política”, dijo una persona ilustrando esto que intento exponer, lo de la representación parcial política.

“Pero Kirchner se ganó el amor de su pueblo porque representó los intereses populares”, dijo otro mostrando la misma mentalidad.

Cuando se entiende a la sociedad como un escenario de conflictos de intereses, los gobernantes tenderán a nombrarse representantes del segmento más numeroso y así ganar elecciones.

Mi punto, que bien creo que vale una segunda opinión, es señalar que al entender el gobernante que representa a ciertos grupos y no a otros, deja de entender que su misión central es gobernar un país. Esta es la gran diferencia que distingue al buen gobernante del malo.

Un aspecto central de un buen gobierno es entender que ningún grupo ni ciudadano, absolutamente ninguno, puede estar por encima de otro. Que nadie puede tener privilegios que no tenga el resto. Que nadie pueda ser superior a otro. Y, sin embargo, eso es lo que sucede cuando el gobernante se confunde y se siente representante de ciertos grupos y no de otros.

El símil de un partido de futbol sirve para explicar esto. Un árbitro justo no puede asumir el papel de representar a nadie en un partido. Y si lo hace, será visto como parcial e injusto. Igual un gobierno, cuya labor se parece mucho a la del árbitro, no debe declararse a favor de uno de los equipos que juega. No es complicado de entender.

Otra manera de expresar esto es el concepto de gobernar para todos, en beneficio del país en general. Hacer lo contrario es gobernar en contra de la generalidad, gobernar mal. Es una pena que con tanta frecuencia los gobernantes se confundan con esto de la representación parcial.

Un caso, el de Venezuela no hace mucho. El gobierno confiscó aparatos electrodomésticos, sobre todo televisores. “Vamos a garantizar que el pueblo tenga televisores de plasma”, se dijo. Y, sin embargo, según apunta la misma noticia:

El propietario de tiendas que ahora no está arruinado o en prisión, se refugia en la clandestinidad o el exilio, lo que despierta serias dudas acerca de cómo se repondrá el inventario de electrodomésticos una vez finalizado el reparto popular.

Es esa dualidad a la que me refiero. El gobernante representando al pueblo, como sea que él lo defina, deja de gobernar para los demás, notablemente para esos comerciantes, lo que afectará la oferta de bienes y dañará a todos.

Y es que cuando un gobernante se confunde y se erige en representante de un grupo, por numeroso que sea, termina dañando a otros y, al final, dañara también a esos que quería privilegiar.

Esto es lo que ocasiona la representación parcial de un gobernante que ha olvidado que debe gobernar para todos. Debe él dejar que otro sean los que representen al grupo que quieran, los gobiernos representan a todos o no representan realmente a nadie sino a sí mismos.

Post Scriptum

El símil del árbitro lo leí en Erhard, L. (1989). Bienestar Para Todos. Barcelona: Unión Editorial.

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