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Selección de ContraPeso.info
1 diciembre 2013
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, SALUD, Sección: AmaYi
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La idea parte de una realidad, no hay medicina que no tenga efectos colaterales. Es el terreno de efectos negativos o adversos o complicaciones no intencionales que resultan de tratamientos de salud.

La idea fue encontrada en el libro editado por Bernie Lucht, con textos de Weber, E., Woodcock, G., Goodman, et al. (2005). Ideas: Brilliant Thinkers Speak Their Minds. Goose Lane Editions, John McKnight: Community and its Counterfeits, pp. 119-122.

Se le conoce como iatrogénesis. Su campo es el de los tratamientos médicos y terapias que sin advertirlo producen efectos colaterales negativos. En las medicinas, dice McKnight, es algo arraigado, se acepta absolutamente que ellas tienen efectos colaterales.

Pero la noción no existe prácticamente en el resto de los servicios de ayuda. No se encontrará uno con esa noción, por ejemplo, en la ayuda de un trabajador social, la que puede dañar más que ayudar. Ni en la del psicólogo, ni en la del psiquiatra, cuyas intervenciones tienen necesariamente efectos colaterales.

Hay cuatro efectos colaterales, según McKnight, en las intervenciones de ayuda. Hay otros, pero estos cuatro se presentan siempre y son inevitables.

El primer efecto colateral de la intervención es uno en la vida de la persona. La intervención se enfoca a sus deficiencias, no a sus capacidades. Es un punto de partida negativo del que fluyen efectos adicionales.

La persona a la que se ayuda entiende que lo más importante en ella es lo que en ella está mal. La persona, por supuesto, recibe así un mensaje que la desilusiona y deprime. De hecho, la rebaja. Quien interviene en su vida, le manda un mensaje: lo que ella tiene de bueno es irrelevante, es lo que tiene de malo lo que más importa.

Es un ataque a la persona misma, que le reduce su propia estima, que le hace verse mal por naturaleza, incapaz y dependiente de la ayuda.

El segundo efecto colateral negativo de la intervención de ayuda, se refiere al impacto que sufre la economía de la persona y la de su comunidad.

Cada decisión de intervención es una decisión económica. Una decisión que implica no hacer otra cosa con esos recursos usados en la intervención. Por ejemplo, no generar ingresos entre gente que tiene pocos ingresos.

La práctica actual es la de tener servicios de intervención para ayuda y dedicar a eso la mayoría de los presupuestos públicos de que podrían dedicarse a otra cosa, como inversiones públicas para los pobres.

El tercero de los efectos negativos de la intervención para ayuda es cada vez son necesarios más servicios, más organismos, más cobertura, especialmente en las comunidades de menos ingresos.

Esta decisión de intervención creciente es la disminución del poder de la comunidad misma para atender sus propios problemas.

El cuarto efecto se refiere al efecto acumulado de las intervenciones de ayuda y que puede tener un saldo negativo. Una intervención, por separado, puede tener efectos netos positivos. Más aún, cada una de ellas, puede ser positiva por separado, pero en su efecto neto acumulado, puede no ser cierto.

Acumular servicios de intervención para ayudar creará un medio ambiente qe altera a la persona, la que tendrá conductas desviadas, aunque cada servicio por separado pueda ser justificado sin problema.

En resumen, según McKnight, se tienen cuatro efectos colaterales que son universales e inevitables en toda intervención de servicio o ayuda:

• La persona será definida en términos de sus incapacidades o sus deficiencias, es decir, creará una visión negativa de sí misma. No pondrá ella atención en sus habilidades, ni en sus potenciales.

• Los recursos usados en la intervención serán usados según los criterios de quienes intervienen, sin hacer caso de las necesidades reales de las personas y comunidades.

• Las posibles iniciativas de las comunidades se rebajan y anulan ante la presencia de la ayuda profesional y experimentada. Esto va en contra de la subsidiariedad.

• El cúmulo de intervenciones crea un nuevo medio ambiente que altera las conductas de las personas.

Se trata de ver de cerca a la explicación más peligrosa que existe y que justifica esas intervenciones. Tener buenas intenciones, decir que se interviene por motivos de preocupación por otros, no significa que lo que se haga será bueno para nadie. Los crímenes sociales siempre fueron justificados por sus loables motivos.

El terreno de la idea de McKnight es el de los efectos no intencionales. En el campo de las medicinas es una noción siempre considerada, por lo que asombra que no se tome en cuenta en el resto de las acciones de intervención para ayudar.

Esta iatrogénesis (a veces también escrita sin acento), incluye por necesidad lógica intervenciones de terapeutas, psiquiatras, médicos, farmacéuticos, incluso también la conducta de quien da consejos y sugerencias a otros.

La idea esencial de reconocer el potencial de daños en la conducta de quien interviene viene desde tiempos de Hipócrates. Su aplicación al terreno social es posterior y suele atribuirse a B. Mandeville la idea de efectos no intencionales.

Los efectos de la intervención de ayuda, motivada por la preocupación por el bienestar ajeno, que señala el autor, hacen pensar en los efectos colaterales de intervención estatal. Siempre justificada por la loable intención de ayudar, descuidan siempre los efectos colaterales que siempre tendrán.

Nota del editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Efectos no Intencionales. Véase especialmente Tiros Por la Culata, donde se narran casos concretos y conocidos desde hace tiempo.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





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