Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sociedades Enfermas
Eduardo García Gaspar
11 noviembre 2013
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una de esas frases útiles. Parece decir mucho cuando en realidad nada dice.

Su aplicación es posterior a un suceso grave y triste. Uno conmovedor y trágico.

Como una matanza de inocentes, un crimen cruel y cosas por el estilo.

Es entonces cuando sin problema sale eso de “vivimos en una sociedad enferma”.

Se trata de una manera general de reaccionar frente a noticias de hambre, pobreza, corrupción, abusos de poder, matanzas, secuestros, torturas. Y, entonces, con un poder analítico muy débil, se dice que la sociedad está enferma. Veamos esto algo más a fondo.

Hay algo muy positivo en la frase, el reconocer algo que indigna por malo, por no deber ser. Significa que, a pesar de la mentalidad relativista, aún existe una rica capacidad de indignación ante lo malo.

Y si se tiene una idea de lo malo, de lo que no debe ser, entonces es que se tiene una idea de lo malo, de lo que sí debe ser.

Desde luego, en nuestra existencia hay cosas malas y cosas buenas, pero eso no es algo propio solo de nuestros tiempos. En todas partes, en todos los tiempos, se ha tenido lo mismo, en diferentes intensidades.

La conclusión es la natural: no vivimos en un mundo perfecto, siempre convivirán lo debido con lo indebido.

Entonces, alguien podría concluir, la sociedad siempre está enferma, en todo tiempo y lugar. En cierto modo tiene razón.

Quizá sería mejor decir que las personas somos imperfectas y que por esa razón, nuestra sociedad siempre será imperfecta. Sí, hay algo enfermo en toda sociedad, cosas que no deben ser. Es irremediable.

Aquí es cuando se necesita hacer una precisión. La sociedad, propiamente, no es un sujeto de enfermedad en ese sentido. Solamente las personas pueden enfermarse, hacer el mal, dejar de hacer el bien.

Es decir, el máximo significado que tiene una sociedad enferma es que muchos de sus miembros hacen el mal.

Esto es lo que nos lleva al real significado de “una sociedad enferma”: una en la que hay una desproporción de actos y conductas malas en comparación con las consideradas normales. Nunca dejarán de existir esas conductas, pero ellas pueden tener momentos en los que sean más numerosas de lo natural entre personas imperfectas.

Aquí hay una clave vital. Eso de que la sociedad está enferma hace pensar que todos sus miembros lo están, cuando la mayoría suelen no ser seres malos, sino imperfectos, y en realidad son malos unos pocos que hacen un mal desproporcional, como quizá una matanza de inocentes por motivos raciales o políticos.

Decir que una sociedad está enferma es, por tanto, demasiado genérico, demasiada desesperanza ante una realidad en la que la mayoría suelen ser imperfectos, pero no malos realmente. Aún existe allí la capacidad de indignarse frente al mal yy eso significa que se tiene una idea del bien como algo deseable.

La siguiente cuestión es preguntar por las causas que hacen que en una sociedad exista una desproporción notable de conductas malas, la mayoría debidas a un segmento pequeño de personas.

No creo que haya mejor respuesta que el olvido de lo bueno y lo malo. Cuando una persona no diferencia entre ambos, sus actos tenderán a ser en extremo reprobables.

Y eso es lo que me temo sucede en las épocas que aceptan la expresión de “sociedades enfermas”: cuando los códigos morales dejan de ser parte de la cultura general de la gente. Por ejemplo, cuando se olvida el valor de la persona y su vida, será más probable que crezcan los abusos: asesinatos, robos, abortos, consumo de drogas, violencia familiar, genocidios.

Voy a ser más claro: en las sociedades en las que existen amplias libertades se necesita para su supervivencia un fuerte sentido de responsabilidad moral. Más aún, creo que se necesita un fuerte sentido religioso que dé dirección y significado a las decisiones de evitar el mal y hacer el bien.

Creo sinceramente que una sociedad que pierde el sentido religioso es una sociedad en la que sus miembros tenderán a conducirse con altos riesgos de maldad en sus actos. La religión es la que nos crea y sostiene el sentido de responsabilidad que dirige nuestras acciones.

Es decir, habrá una fuerte correlación entre eso que se llama una sociedad enferma, en la que existen actos reprobables demasiado graves y numerosos, y el sentido religioso que tenga la gente de esa sociedad (fuera de dictaduras teocráticas).

Finalmente, si se usa la expresión de una sociedad enferma es que existe una idea de una sociedad sana, en la que dentro de su imperfección, las personas se comportan mayoritariamente bien y los actos malos son menos frecuentes y menos graves.

Esa sociedad sana es, por definición una sociedad es la que existe un mayor sentido moral, ético y religioso. No será perfecta, pero sus miembros tenderán a comportarse mejor, aunque sea por el temor de un castigo legal, o espiritual.

Post Scriptum

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