Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Solidaridad y Democracia
Leonardo Girondella Mora
21 marzo 2013
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Es una reacción humana muy natural el apropiarse de lo bueno —más concretamente el asociar ideas buenas con lo que uno ya piensa.

Un ejemplo muestra esa tendencia tan humana: los esfuerzos de partidarios de una ideología política cualquiera para atraer cosas positivas en su favor.

Un ejemplo diáfano de esto es el esfuerzo muy exitoso del socialismo para atraer hacia sí valores humanistas, como la compasión y la solidaridad.

Los adoradores extremos de la democracia hacen lo mismo —intentan atraer hacia el sujeto de su adoración lo que sea que encuentran de bueno en otras partes. También ellos tratan de asociar a la democracia con, por ejemplo, la solidaridad.

Dicen ellos, entre otras cosas, que la solidaridad es un valor democrático —o que el sentido de compasión hacia otros es un valor democrático. No es un mal truco de relaciones públicas el tomar virtudes como a caridad y hablar luego de que la caridad y la piedad hacia otros son valores democráticos.

El subterfugio puede ser abierto como se revelan los trucos de los magos, viendo las partes que los forman. Si alguien dice que la solidaridad es un valor democrático está combinando dos elementos que examino en lo que sigue.

• Democracia es solamente un sistema político que trata de evitar abusos de poder por parte del gobierno — lo hace dividiendo las funciones gubernamentales y cambiando de gobierno con cierta frecuencia. Nada más que eso en su funcionamiento.

Supone, la democracia, que el poder de una sociedad está en las personas y que ellas son capaces de elegir a sus autoridades y vigilarlas.

• Solidaridad es algo más vago que hace referencia a colaboración mutua y libre, de ayuda a otros a quienes se considera como uno mismo —claramente un fenómeno social que muestra intenciones y realidades de ayuda, compasión, caridad, piedad.

Es actuar con misericordia dando socorro a otros cuando lo necesitan —muy clásicamente mostrado en acciones de envío de ayuda a comunidades dañadas por desastres naturales, pero que no se detiene en eso. Llega a acciones de sacrificio personal para mostrar piedad a quienes están en condiciones malas.

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Esos dos elementos, tratados por separado, echan luz sobre si la solidaridad es un valor propio de la democracia —y lo sería sin discusión en el caso de que esa compasión por los demás no se hubiera tenido hasta el advenimiento de la democracia.

Y no, la ayuda y la compasión por los demás, la solidaridad, ha existido desde hace mucho tiempo, antes que la democracia y en regímenes no democráticos —el amar a otros como se ama a unos mismo tiene unos dos mil años y ha sido aplicado con independencia del sistema político en el que se vive.

Por tanto, resulta al menos exagerado decir que la solidaridad es un valor democrático —todo lo que puede decirse es que la consideración por los demás es un valor personal que puede o no aplicarse en cualquier sistema político.

Sin embargo, queda un aspecto por aclarar —¿Es la solidaridad un valor que puede asociarse más con la democracia que con otros sistemas políticos?

Por un lado, podría decirse que sí, que en la democracia se fomenta y se da más oportunidad en la democracia porque hay más libertades y la democracia, por tanto, presenta oportunidades mayores de solidaridad con otros.

Por otro lado, podría argumentarse que regímenes opresivos, sin libertades, presentan aún más oportunidades de solidaridad —como en la historia de Schindler y el salvar judíos del nazismo.

Concluyo afirmado que decir que la solidaridad con otros no es un rasgo democrático, propio de un sistema político —sino que es una conducta personal, propia de los individuos, con independencia del sistema político en el que se vive.

Quizá lo único que pueda decirse es que en una democracia se necesita de solidaridad sólo en el sentido de que es un sistema que necesita más que otros de la participación de las personas en el gobierno —como aceptar que debe votarse, que debe conocerse de política y, en muchas ocasiones, ser parte de movimientos políticos.

Addendum

Es una de las interpretaciones más exageradas de la idea de que la solidaridad es un valor democrático, se le asigna a la autoridad la realización de acciones solidarias en sustitución de la persona —dejando se ser una obligación personal para convertirse en una función gubernamental.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Democracia.Véase, por ejemplo, El Socialista Accidental, con un caso similar. O mejor aún, el clásico de Egoísmo y Altruismo.

La idea de Girondella es directa: los méritos morales son independientes del sistema político en funciones. Por eso, habral de solidaridad democrática tiene poco sentido.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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