Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Somos Animales, Pero…
Eduardo García Gaspar
19 abril 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son ocasiones fascinantes. Suceden cuando estamos solos.

Sin nada qué hacer, hacemos lo que suele sorprendernos por sus resultados.

Nos ponemos a pensar y tenemos ideas. Muchas de ellas sobre el significado de nuestra vida.

Comparto una reflexión de estas, cuando fumaba viendo la luna y sin nada que me distrajera.

Creo que es correcto que a los humanos se nos clasifique como animales. Somos animales, pero unos animales muy extraños.

Ningún otro animal se parece a nosotros, ni siquiera remotamente. Podemos maravillarnos de la inteligencia del perro y del delfín y de la ballena, pero debemos reconocer que no están ni siquiera cercanos a nosotros.

Y creo que no hay diferencia mayor entre ellos y nosotros que nuestra capacidad para hacer arte. El arte es un placer netamente humano, hacerlo y disfrutarlo.

Por arte debemos entender no sólo a la Mona Lisa y a Goya, pues arte es también el de la casa con una pared de azul y allí colocado un recuerdo de un viaje de vacaciones.

A los humanos nos gusta lo bello a pesar de que no tenga ninguna utilidad funcional: nuestros platos podrían ser perfectamente lisos pero los decoramos, los pisos de las casas podrían ser lisos totalmente pero les hacemos formas geométricas, las columnas de los claustros podrían ser sólo piedra sin tallar pero les podemos relieves.

Colgamos pinturas y recuerdos; vamos a museos y nos quedamos viendo a los flamencos; en las catedrales nos asombran y gustan sus vitrales y pinturas.

Ningún animal, ninguno, por inteligente que sea, sabrá que está frente a Las Meninas y que esa obra sea quizá la mejor pintura de todos los tiempos. Pongan ustedes al más inteligente delfín frente a un lienzo en blanco y nunca podrá imaginarse para qué sirve.

Tomen al más brillante de los simios y denle una pluma y hojas de papel, que jamás podrá imaginarse para qué sirven, ni podrá crear un libro.

Somos los humanos, por tanto, una raza única de animales, que tiene la capacidad para gozar el arte, sea una sinfonía de Mozart o algún tema tropical. Esa es una gran diferencia, una enorme diferencia, quizá basada en nuestra capacidad extrema de comunicación.

De todas las cosas que han inspirado a los artistas no hay nada mayor a la religión. Si ustedes ponen a todo el arte creado en toda la historia de la humanidad verán que la religión es la principal fuente de inspiración, siendo la Cristiana la que ha inspirado las obras más bellas.

Y es que la religión es otra de las diferencias que tenemos con los animales, pues somos una raza de animales religiosos. Ningún otro animal que sepamos tiene nociones de la existencia de Dios, ni rezan.

Somos entonces, animales religiosos y animales artistas. Eso es parte de nuestra humanidad y se deriva de nuestras capacidades: imaginación, creatividad, innovación, razonamiento, sensibilidad, aprendizaje, las que tenemos en la proporción suficiente como para hacer y gozar el arte.

Además, si nos fijamos, el arte no es creado por  grupos, sino por personas individuales y tampoco se puede apreciar en grupo sino en lo personal.

Esta mezcla única de religión y arte se nota especialmente en épocas de Navidad, cuando ponemos adornos, árboles, nacimientos, luces, regalos envueltos.

Podíamos celebrar la Navidad sin esas cosas, sin música también, pero no lo hacemos porque somos una obra única de Dios, diferentes a todo el resto de la creación y con un papel muy claro, el de ser ayudantes de Dios en su Creación.

Esto quiere decir que nuestra capacidad para crear y gozar cosas bellas es parte de ayudar a tener un mundo mejor, más cercano a Dios.

En fin, por más que se nos quiera comparar con otros animales, los humanos somos una especie bien distinta y diferente, claramente superior al resto de los animales; y esa superioridad es la que impone sobre nosotros las más grandes responsabilidades de este mundo.

No es la superioridad del tirano, sino la responsabilidad del que está creando y que encuentra gozo y placer en el crear porque eso le hace acercarse a Dios, ser siquiera un poco parecido a Él.  Es estar convencido que crear es mejor que destruir y que hacer es mejor que no hacer.

Y que fumar un cigarro viendo la luna, pensando en cosas como éstas es mejor que ver la mayoría de los programas de televisión.

Post Scriptum

Hay más ideas en ContraPeso.info: Naturaleza Humana. Véase, sobre todo, Animales que se Desprecian.

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