Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Suerte y Esfuerzo
Eduardo García Gaspar
9 abril 2013
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quisiera que tratara de responder a por qué nunca paramos de preocuparnos, de esforzarnos y a pesar de eso pocas veces llegamos a ser felices, cuando otros que sin siquiera trabajar viven vidas acomodadas y gozan de prestigio”. Un lector.

Comienzo por decir que creo que hay un principio en la vida que es muy cierto: sospechar de todas las cosas que suenan demasiado buenas o demasiado fáciles.

De seguro hay en ellas algo que está mal y que a veces puede ser una trampa o una mentira.

Por ejemplo, hay personas que han invertido su dinero con la promesa de que ganarán mucho más interés de lo que pagan las inversiones normales de los bancos o de las casas de bolsa.

Hasta tres y cuatro veces más interés han prometido esas inversiones que se ofrecen como posibles y que dicen que sólo un idiota no aprovecharía.

¿No es esto algo que huele mal? Es demasiado interés el que se paga y, por tanto, hay que sospechar de eso.

Igualmente esto sucede con los estudios. ¿Hay una manera de sacar siempre buenas calificaciones? Sólo con esfuerzo y estudio se puede.

¿Creería usted que hay un sistema que sirve para que poniendo el libro bajo la almohada se aprenda lo que hay en ese libro? Suena ridículo, pero estoy seguro que muchas personas comprarían ese sistema creyendo que sin esfuerzo pueden lograr sacar un título universitario.

¿Qué vale más, el título de una buena universidad que exige mucho en carreras de cuatro o cinco años, o el título de otra que no exige gran cosa y permite sacar una carrera en dos o tres años?

Las cosas cuestan trabajo y las que más queremos más trabajo cuestan. Un ejemplo claro es la educación. Saque cualquiera cuenta de los años que han estado estudiando y verá el trabajo que significa saber.

Por eso, como dije, no son creíbles esos métodos que algunos creen que son serios y que prometen lograr una carrera estudiando dos años, o incluso aprender idiomas poniendo una bocina debajo de la almohada con una grabación en italiano.

Visto de otra manera, todo esto significa que en este mundo siempre se va a tener que esforzarse. Siempre, hasta el día de la muerte y no hay remedio. Esforzarse al estudiar; esforzarse al ir a una fiesta y no sucumbir a las tentaciones de la bebida, o de la droga o del sexo; esforzarse al iniciar su trabajo profesional y al seguir en él; esforzarse en el matrimonio, con los hijos.

Siempre estamos realizando esfuerzos. Y no hay nada que pueda hacerse para evitarlo. Así es la vida y es mejor aceptarla como es.

Desde luego, eso no significa que no haya momentos de descanso y de tranquilidad, hasta de festejo, como los viajes y las vacaciones. Pero el cimiento y la base de esos ratos de diversión está en el esfuerzo que se ha hecho antes en los estudios, en el trabajo.

Hay que entender esto bien y comprender que vamos a encontrar casos en los que el esfuerzo no corresponde a la recompensa obtenida.

Quizá el trabajo que tanto esfuerzo significó no trajo un aumento de sueldo proporcional; quizá una persona sin esfuerzo obtuvo el premio de la lotería sin que eso sea proporcional a lo que ella ha trabajado.

No se desesperemos con estas situaciones. Lo que sucede es que este mundo terrenal no es perfecto y nunca lo va a hacer.

Vamos a ver que muchas veces gente sin mérito tiene grandes reconocimientos públicos que le creen ser una persona admirable; a ver que algunos mentirosos nunca son castigados; a ver que quienes engañan a su mujer son vistos con respeto.

Eso es parte de la imperfección del mundo y jamás va a significar que hay cosas malas que producen resultados buenos. Puede que a la corta sí suceda, pero no a la larga. Es decir, también tendremos que esforzarse para soportar esos casos.

Vamos a ver a personas que creen en la suerte, en la astrología, en los adivinadores y en los psíquicos. Son mentiras que creen los desesperados y los que no tienen criterio.

Como dijo Thomas Jefferson, yo creo en la suerte y cuanto más trabajo, más suerte tengo.

Post Scriptum

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En lo general, creo que siempre vamos a suponer que algunas personas viven mejor que nosotros. Lo suponemos, lo imaginamos. Un cuento breve de J. Archer, La Hierba es Siempre Más Verde… trata este tema. Envidiar a los demás no es una opción constructiva.

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