Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tentación y Auto-control
Eduardo García Gaspar
28 octubre 2013
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay quien lo piensa. Dice que es difícil resistir las tentaciones. Las que sean.

Una oportunidad de corrupción, una opción de sexo sin compromiso, lo que sea. Y tiene razón.

Las tentaciones son ocasiones en las que se presenta la oportunidad clara y real de hacer algo que no debe hacerse.

El concepto bien vale una segunda opinión.

Un ejemplo, el del atleta que se prepara para una competencia al día siguiente y recibe la llamada de un amigo que lo invita a salir a tomar unos tragos esa noche.

Otro, el del estudiante que presenta un examen el lunes y el viernes recibe una invitación para salir el fin de semana a una playa.

La esencia de la tentación está en dos elementos. Uno es algo que entendemos con palabras similares, como apetencia, deseo, pasión, debilidad y otras.

El otro es la existencia de dos opciones al menos, una de las que es indebida. Sucumbir a la tentación sería optar por esa opción reprobable. No es difícil de entender.

Para mejor comprensión del tema, tenemos su opuesto. Es eso que llamamos auto-control y lo sabemos reconocer en la persona que es dueña de sí misma.

Un ejemplo, el del atleta que la noche anterior a su competencia rechaza la invitación de salir a tomar tragos con los amigos. Otro, el del estudiante que opta por quedarse en fin de semana a estudiar y no sale con sus amigos a la playa.

Tampoco es difícil de entender. Hay quienes tienen una cierta tendencia a sucumbir a toda tentación y quienes poseen alto control de sí mismos. Todos conocemos a amigos que caen en una de las dos categorías.

¿Qué hacer para tener auto-control? Después de todo es la posición superior, ésa en la que uno domina a las circunstancias y no se deja llevar por ellas.

No sé exactamente si existe una receta para tener control sobre uno mismo, pero hay algunas ideas razonables. Y una de ellas es la más obvia y tonta de todas: rehusar entrar a situaciones en las que puede perderse con facilidad el auto-control.

Ejemplo, el atleta que tiene su competencia al día siguiente podía haber dicho a su amigo, “te acompaño a tomar una copa y luego te dejo”. Será más difícil dejar al amigo una vez que ya se está con él y se ha tomado un trago. Quien tiene control sobre sí mismo, evita entrar en circunstancias en las que su voluntad podría flaquear.

Otra forma de auto-control es la resistencia a presión social. Es la insistencia de los amigos y conocidos, que presionan, incluso estrujan, fuerzan la voluntad a hacer algo que la otra persona no quiere. Se necesita mucho valor y personalidad para resistir. Hay una solución drástica: cambiar a algunos amigos en lo que se pueda para evitar esa presión que es tentadora.

Pero la clave está en dos elementos vitales. Uno es la aceptación humilde de ser débil, de que en las situaciones propicias se sucumbirá a lo indebido. “La carne es débil”, como se dice con frecuencia. El otro es tener una idea muy clara de obligaciones, de reglas que son externas a uno.

Visto del otro lado, es paradójico, pero sucumbirá a tentaciones quien se crea más fuerte. Pero también quien haya inventado sus propias reglas de conducta: será seguro que las hará tan flexibles como para ver justificable lo que no lo es.

Finalmente, hay otro factor que colabora al desarrollo de la personalidad que pierde el control personal con frecuencia. Me refiero a la noción de liberación a la que se le ha dado una interpretación errónea. La de creer que estar liberado es igual a perder el control sobre uno mismo. Una especie de permiso para hacer lo que sea.

Otra manera de expresar esto es la del eslogan que afirma que “si te causa placer, hazlo”. Visto correctamente, esto es una invitación a perder el control personal y forma parte de la cultura permisiva de nuestros días. Es interesante que en círculos académicos, y en la educación formal, exista esa invitación a perder el control de uno mismo.

Post Scriptum

Hay buenas ideas sobre el tema en Cómo Tomar Decisiones.

Un punto adicional importante: el ejercicio del auto-control es trabajoso en las primeras ocasiones, pero fortalece el ánimo y facilita decisiones futuras. Sucede lo contrario, cuando se pierde el auto-control en las primeras ocasiones, eso crea una debilidad mayor en las siguientes.

El punto de normas externas obligatorias tiene su expresión más conocida en los Diez Mandamientos, que tienen un origen externo a la voluntad propia. Si los mandamientos los creara la persona misma internamente, buscaría acomodarlos con flexibilidad en cada momento.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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