Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Todos Enfermos Ahora
Eduardo García Gaspar
22 julio 2013
Sección: SALUD, Sección: Una Segunda Opinión
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Es realmente fascinante. Me refiero a ver los resultados de sesudos análisis.

A veces son genialidades, a veces, lo contrario. Vea usted un caso fantástico.

Tomo datos de la columna de Leonard Sax, “’Unspecified Mental Disorder’? That’s Crazy” (WSJ 26 junio 2013).

Comencemos por el principio. Primero, hay una organización que se llama American Psychiatric Association.

En su página dice que fue fundada en 1844 en los EEUU y es la organización más grande de su tipo, con 33,000 socios. Trabaja para “asegurar el cuidado humano y el tratamiento efectivo de todas las personas con trastornos mentales”.

Segundo, la organización ha sacado una nueva versión de su manual de enfermedades mentales, el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. La quinta edición en unos 20 años. Nada que no sea esperado esto de actualizar las cosas.

Pero la nueva edición tiene un giro digno de mencionar.

Esta nueva edición relaja las reglas para el diagnóstico de males psiquiátricos. Con el enfoque anterior, el diagnóstico de una enfermedad cualquiera debía cumplir con cierto requisitos. No cualquiera podía ser diagnosticado con esquizofrenia, por ejemplo.

Con el enfoque actual, ya no hay que cumplir con esos requisitos.

Ahora hay algo nuevo, llamado “unspecified”, es decir, no específico o sin especificar. El paciente ya no tiene que tener los síntomas que permitían el diagnóstico estricto y aún así ser diagnosticado con algún trastorno mental, en la categoría de no específico.

Y, por supuesto, ser sujeto justificado de algún tratamiento mental.

Sea lo que sea, lo que interesa es las consecuencias de esa relajación en los diagnósticos de trastornos mentales. El efecto más obvio es el que apunta el autor de la columna, los se elevarán los casos de gente que padece esas enfermedades.

Habrá más “locos” oficiales que antes. Cualquier cosa que usted o yo sintamos, nos podrá poner en el grupo de gente que sufre trastornos mentales.

Sabemos eso porque ha sucedido ya con el caso de niños y adolescentes bipolares. Antes era un caso raro encontrar alguien diagnosticado así. Ahora es común. Ese diagnóstico se ha elevado 40 veces desde 1994 a 2003, según reporta Sax (véase Inflamación Noticiosa)

Si usted relaja los síntomas que llevan a la declaración de un diagnóstico, tendrá más casos de la enfermedad diagnosticada. Si se tratara de apendicitis no especificada, por ejemplo, se terminaría con más casos de ese padecimiento, más operaciones, más atención médica.

Es decir, ese diagnóstico no especificado producirá, entre otras cosas, más visitas al psiquiatra y más consumo de medicinas.

Es decir, más gente tratada médicamente y que quizá no necesitada el tratamiento. Es un error probable: es aceptar como enfermo a quien no lo está y hacerle pasar por tratamientos innecesarios que empeorarán su situación original. No es algo trivial y su probabilidad crece cuando se relaja una enfermedad a algo no especificado.

Pero lo que bien vale una segunda opinión es otra cosa, algo de mayor trascendencia y que puede llamarse la terapeutización de la felicidad. Cualquier cosa que suceda y que haga sentir mal a alguien, resulta ser un trastorno que puede ser curado con medicinas y psiquiatras.

Si un estudiante siente presión en los estudios, si un esposo no le responde a su mujer, si se tiene estrés en el trabajo, si se tiene sentido de responsabilidad, si se sufren sentimientos de culpa, todo eso es ahora entendido como un padecimiento curable. Creo que eso está mal.

Nuestra vida, mucho me temo, nunca será perfecta. Tanto lo bueno como lo mal que nos sucede es lo que nos forja y hace lo que somos. Querer huir de lo malo, como presiones y sufrimientos, es rehuir parte de nuestra humanidad. Me imagino a los padres que tienen un hijo con problemas de disciplina empezar a hacerle tomar alguna droga para resolver lo que ellos deberían solucionar.

Es quizá algo como una forma de escapar de lo inevitable, de asignar el origen de las cosas a una causa fuera de nuestro control y declarar como enfermedad a lo que debe ser responsabilidad y aceptación.

Aún más, ese relajamiento de diagnósticos permitiría acusar al otro de enfermo. Quien por ejemplo, critique esa ampliación de diagnóstico podrá ser declarado como alguien que sufre alguna enfermedad difusa. Quien piense diferente tendrá probabilidad de ser considerado un enfermo mental y, por tanto, se considerará hacerle un gran bien al recluirlo en un hospital.

Post Scriptum

Para los tipos de errores que pueden cometerse, como ell aceptar como verdadero a lo falso, véase Epidemias y Decisiones.

Conocí un caso de alguien que consideraba sus faltas y malas conductas como una enfermedad y, por eso, no tenía sentido de responsabilidad. Cometía una y otra vez las mismas malas acciones echándole la culpa a la falta de éxito del psiquiatra que lo atiendía.

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