Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tres Tónicos Gubernamentales
Eduardo García Gaspar
18 junio 2013
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Todos los conocemos. Son los tónicos mágicos. Esos que curan todo.

Los que vendían hace tiempo de calle en calle. Curaban todo, desde mal de hígado hasta dolor de cabeza.

Desde mala digestión hasta manchas en la piel.

Revitalizaban, curaban, no había límite a su poder.

Aún existen en otras formas. Les dicen medicinas milagrosas. Se anuncian en la televisión. Quitan acné, reducen peso sin ejercicio, quitan grasas a la comida, reacomodan órganos. La credulidad pública sigue igual que antes.

Pero hay también otro tipo de productos milagro y no son medicinas. Son políticas gubernamentales.

El gobernante tiene en su poder un tónico mágico, o mejor dicho, dos. Que usa para remediar todo lo que se le pone enfrente.

Y si no se le pone enfrente, lo busca por todas partes hasta encontrarlo y usar sus tónicos favoritos: imponer prohibiciones y crear impuestos o multas.

Un ejemplo reciente, en Nuevo León, México. Es la Ley de Protección Contra la Exposición al Humo del Tabaco.

Dispone que ningún establecimiento, como restaurantes y bares, podrá ya tener áreas especiales para fumadores. Las únicas áreas para poder fumar serán las terrazas, lugares donde no hay techo. El tónico de la prohibición.

Y el tónico de la multa/impuesto: si el restaurante viola esa ley deberá pagar aproximadamente entre 5,000 dólares y 20,000 de multa. En cuanto al que fuma, la multa es de unos 500 dólares.

Más todavía, puede usarse a la policía contra el violador de la ley y detenerlo.

Si usted me dice que estoy repitiendo la idea de ayer, es cierto. Ayer escribí sobre el mismo tema general, pero es que mi repetición no es nada contra la repetición gubernamental del mismo tónico por décadas.

Una y otra vez, sin pena ni recato, los gobernantes acuden al único remedio que conocen, esos tónicos mágicos de prohibir y poner impuestos o multas.

La mente del gobernante funciona más o menos de la manera siguiente.

Primero, comienza él con un sentimiento redentor que le hace verse como protector de los ciudadanos, como una especie de salvador de gente indefensa que no piensa por sí misma, ni puede valerse por sí misma.

Segundo, el gobernante se lanza en busca de problemas a resolver. Busca y encuentra problemas. Todo dato estadístico, en sus manos, es un problema. Uno que el tiene la misión de resolver.

De entre todos los problemas que tiene frente a sí, no selecciona los más apremiantes y básicos, sino los más sencillos de resolver y los que mejor imagen le darán.

Tercero, una vez seleccionado alguno de esos problemas fáciles y de imagen, procede con toda convicción a resolverlo. Va a su gabinete de remedios, en el que sólo hay dos tónicos, y los aplica. Dice, “Vamos a emitir una nueva ley que prohiba (se llena el espacio con el problema X) y vamos a imponer nuevos impuestos o multas para quienes violen la ley que eso prohibe”.

Cuarto, el gobernante se siente satisfecho y sigue en busca del siguiente problema, al que aplicará los mismos tónicos mágicos, o cuando menos uno de ellos. Así es la mente del gobernante.

El lector perspicaz ya habrá notado que he olvidado el tercer tónico mágico del gobernante y es cierto. No son todos tónicos milagrosos los que tiene en su botiquín. Tiene tres.

El tercer tónico es el que le hace sentirse obligado a gastar más. “Si gasto más o hago que los otros gasten más”, razona él, “la economía mejorará y todos vivirán mejor”.

Para que nos entendamos, si los gobernantes fueran doctores en medicina, no habría habido adelanto alguno. Aún estaríamos en los tiempos en los que se habla de humores y se aplican sangrías, o se recomiendan sanguijuelas. Los gobernantes no han tenido adelanto alguno en sus funciones, como los hemos tenido el resto.

Estas y otras más, son las razones por las que encuentro terriblemente ilógico que existen personas que prepongan que los gobernantes se hagan cargo de las cosas. Porque sí las hay. Son gente que propone que los gobernantes se gana cargo de la educación, del petróleo, de la medicina, del deporte, del arte, de lo que usted quiera.

Con una mente de tan reducidas luces, no van a encontrar soluciones más allá de gastar más, de crear nuevos impuestos y de prohibir algo. No es un tema ideológico, es un asunto netamente práctico.

Los gobiernos son casi siempre los organismos peor evaluados por los ciudadanos y es paradójico que al mismo tiempo se pida que sean ellos los que sean responsables de más y más cosas.

Post Scriptum

Cuando trato el tema de la prohibición de fumar y critico la reglamentación de restaurantes y bares, suele alguien decir que lo hago porque soy un fumador. Respondo que decir eso y así tratar de quitar valor a mis argumentos, es una falacia.

Los intereses y las motivaciones de la persona no anulan la validez de sus argumentos. Un no fumador puede apoyar mis argumentos, como un amigo lo hace, sin que importe el hecho de que la persona fume o no, sea calvo o no, sea viejo o joven.

Unos días después de anunciada la ley antitabaco, el secretario de salud de Nuevo León dijo que le sería imposible vigilar el cumplimiento de la ley.

En el terreno federal, los diputados mexicanos iniciaron la creación de una Ley Federal de la Juventud, “que busca satisfacer las necesidades de más de 36 millones de jóvenes”. Por supuesto, la ley acudirá a esos tres tónicos: prohibir, crear impuestos, o gastar más.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras