Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Caso de Intervencionismo Moral
Eduardo García Gaspar
19 junio 2013
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en: ,


Quizá sea ingenuidad. Tal vez, incredulidad. Es difícil saberlo con exactitud.

El caso es que no veo fuerza en sus razonamientos. Por más que trato de entenderlos, no puedo.

Me refiero a quienes piden legalizar a los matrimonios de personas del mismo sexo.

He hablado con algunos, he leído a otros. Lo que sigue es un breve resumen de lo encontrado.

• Me dicen: entre los animales está bien comprobado que existe homosexualidad, lo que demuestra que ella es natural también en el ser humano y, por eso, debe legalizarse.

Muy bien, si en algunos animales hay homosexualidad y debemos aceptarla por eso, también debemos aceptar el resto de lo que hacen los animales, como andar desnudos, dejar de ir a la escuela y demás.

• Me dicen: impedir que los homosexuales se casen es un acto de discriminación similar a los que se sufrieron en el apartheid y cuando se impedía que las mujeres votaran en elecciones. Si se quita esa prohibición, los homosexuales alcanzarán la equidad de derechos.

Tampoco convence, a pesar de sonar razonable. Homosexual o no, la persona tiene que cumplir ciertos requisitos para, por ejemplo, entrar a una universidad. Todos pueden entrar si pagan sus costos y pasan el examen de admisión. Ser homosexual no es un permiso para dejar de cumplir exigencias en cada caso.

La mujer menor de edad no puede alegar discriminación por no poder votar. Yo no puedo alegar discriminación por no poder cantar en La Scala. Un ciego no puede protestar por discriminación al impedírsele conducir un auto, pero sí cuando sea considerado culpable de un delito sin pruebas y por ser ciego.

• Me dicen: las leyes están atrasadas, ellas no reconocen la realidad y suponen que los homosexuales no pueden formar familias lo que viola la igualdad ciudadana.

Esto es más complejo. Por principio, las leyes no son sino interpretaciones concretas de principios morales superiores. Ellas castigan el asesinato, por ejemplo, porque existe un principio moral superior que valora a la vida.

Es decir, las leyes no son fuentes de moral, son el producto de la moral, del reconocimiento de que existe lo bueno y lo malo. Concentrarse en el nivel meramente legal lleva a un camino reducido que supone erróneamente que lo que es legal, sea lo que sea, también es moral.

• Me dicen: la igualdad de las personas necesita dejar de lado el enfoque naturalista y adoptar una visión científica, ya que la orientación sexual no debe condicionar los derechos de las personas.

Esto puede ser un galimatías mental y usualmente lo es. En mi experiencia, la “evidencia científica” que ofrecen no existe o es seleccionada subjetivamente.

Pero el error mayor es confundir lo que es con lo que debe ser. Una ciencia, como la Biología, describe lo que es, formula leyes, descubre relaciones, explica sucesos; pero no cubre los terrenos de otras ciencias, como la Filosofía, que en su área ética, intenta establecer lo que debe ser en el humano.

Además, solicitar que se olvide al Derecho Natural es tramposo. Sería como pedirle a quien piensa que imprimir más dinero causa inflación, que se olvide de usar al índice de precios en su discusión.

• Me dicen: nada hay de malo en que dos personas del mismo sexo se demuestren amor entre sí y quieran formar una familia. Por supuesto, nada hay de malo en amar, al que sea. El mundo sería mucho mejor si nos amáramos todos.

Pero una cosa es amarnos todos y otra tener sexo con todos con todos. Es difícil aceptar que el sexo entre personas del mismo sexo puede cambiar de definición y llamarse ahora matrimonio o familia. Incluso, aunque la ley lo haga, tendría que justificarse con un argumento superior en el campo moral.

Finalmente, sea este tipo de matrimonio, o cualquier otro tema, como el aborto, hay un aspecto que debe preocupar y mucho: el aumento del poder del gobierno para ahora ser el origen de normas morales.

Los defensores de la libertad económica, por ejemplo, critican cosas como la intervención estatal para fijar precios, subsidiar industrias, cerrar fronteras, aumentar el gasto. A eso le llaman intervencionismo económico y es una expansión gubernamental contraproducente.

Los defensores de la libertad, por la misma razón, deberán oponerse al intervencionismo moral. Ese que hace de los gobiernos la autoridad última para decidir lo que es bueno y lo que es malo.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Matrimonios Homosexuales. También en ContraPeso.info: Intervencionismo Moral.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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