Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Bobada en Serio
Eduardo García Gaspar
20 junio 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es un asunto de seriedad. También de humor. Su combinación puede ser notable.

El ejemplo de una propuesta en los EEUU ilustra esa mezcla.

La noticia (CNSnews 18 junio 2013), reporta sobre una propuesta.

En ella se pide considerar la prohibición de conducir automóviles para hombres heterosexuales. Alguien en los EEUU tuvo esa idea y la incluyó en el portal de la Casa Blanca. Debemos suponer que es algo propuesto con circunspección.

Su razonamiento tiene la siguiente justificación:

  • Los hombres heterosexuales se distraen con frecuencia viendo cuerpos de mujeres atractivas. Esto incluye anuncios que usan imágenes femeninas.
  • Por tanto, quien sea que se distraiga conduciendo por esas imágenes debe ser considerado un riesgo público. Debe prohibírseles conducir.

El caso en cuestión es irresistible de ver más de cerca. Sú lógica interna parece sólida: las distracciones en las calles y vías rápidas incrementan la posibilidad de descuidos al conducir un auto.

No creo que haya problema al aceptar eso. Incluye la distracción al encender la radio, hablar por un móvil, o ver una mujer muy atractiva.

El resto de la propuesta es esa combinación de seriedad con humor de la que he hablado. Si la propuesta es una broma, no es ella muy buena, pero la seriedad con la que es explicada le da el suficiente potencial como para ponerle atención.

Si la propuesta no es una broma y realmente se cree que esa prohibición debe tenerse, entonces la cosa se pone interesante. No por otra cosa que hacer un ejercicio de sillón pensando en sus consecuencias y extensiones.

Con la misma lógica podría solicitarse al gobierno su intervención para otras cosas.

Solicitar la prohibición de uso de ropa ajustada o provocativa en las mujeres, no sólo para evitar distracciones del conductor heterosexual, sino también del peatón heterosexual que cruce una calle sin poner atención. La misma lógica en sentido inverso.

Solicitar la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas ya que se sabe que ellas tienen el efecto de incrementar la belleza percibida del sexo contrario, lo que llevaría a distracciones en bares, restaurantes y calles. Tratando de hablar con una mujer, el borracho podría caer encima de otras personas y lastimarlas.

Solicitar la prohibición de hombres heterosexuales en las playas, donde los bikinis pueden distraerlos e incrementar su riesgo de ahogarse en el mar, lo que haría necesario un número mayor de salvavidas y elevaría el gasto público.

Solicitar que en las licencias de conducir se incluya la clasificación del nivel hormonal de los hombres heterosexuales, una variable asociada con la posible distracción causada por el elemento femenino en las calles.

En fin, esas y otras prohibiciones serían lógicas también siguiendo la misma línea de pensamiento. Quizá el lector quiera pensar en otras posibles.

A esto hay que añadir otra faceta de estas propuestas, la de sus efectos colaterales. Cosas que uno no prevé que puedan suceder, pero que son posibles.

Se crearía una oportunidad de mercado para choferes mujeres que llevaran a los hombres de un sitio a otro, incluyendo la posibilidad de que el servicio de taxis fuera dado exclusivamente por mujeres. Esto podría verse como discriminatorio por ambos sexos y elevaría el uso de abogados para demandar a la autoridad.

Se tendría un aumento importante de demanda de transporte público. Más autobuses con choferes que sólo podrían ser mujeres. La propuesta podría extenderse a la prohibición de trabajar de los hombres heterosexuales, que en la oficina harían un mal trabajo la distraerse con mujeres en el sitio de trabajo.

Usted quizá quiera pensar en otros efectos no intencionales, como la prohibición de que los padres lleven a sus hijos al parque, donde de seguro los descuidarían deleitando la vista con quien pase por allí. Ya no digo de piscinas y playas.

Poner atención en esta propuesta puede ser una pérdida de tiempo y lo es, excepto por una razón. Nuestros tiempos tienen una aflicción notable y doble: la propensión a querer prohibir y la ignorancia de los efectos colaterales.

Nuestros gobiernos están llenos de esa mentalidad que lleva, en su agregado, a perder libertades y a vivir en un mundo menos bueno de lo posible. Pero también los ciudadanos padecen esta patología: quieren solucionar problemas pidiendo que el gobierno prohiba más y más.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Bobadas y en ContraPeso.info: Prohibiciones.

Cuando se tiene una sola herramienta, como un martillo, por todas partes se ven clavos. Cuando se tiene la sola mentalidad de prohibir, por todas partes se ven actos que el gobierno debe impedir. Esta mentalidad mono-instrumental la tiene el gobernante, pero también muchos ciudadanos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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