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Venganza de Gaia: un Clísé
Selección de ContraPeso.info
4 noviembre 2013
Sección: ECOLOGIA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Ryan H. Murphy. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. La idea central del escrito es mostrar las reacciones distintas ante dos fundamentalismos iguales.

La mayor parte de la derecha religiosa [en EEUU] se ha distanciado correctamente de grupos como el de la Iglesia Bautista de Westboro. El cristianismo no se trata de odio y las acciones de ese grupo, en monumentos importantes y otros eventos, sólo sirven para hacer avanzar a la secularización de los EEUU.

Es tan vil como blasfemo difundir la falsedad de que un tiroteo masivo, o las vidas perdidas en un desastre natural, han sido el precio a pagar por los pecados de la sociedad.

Sin embargo, hay un argumento similar utilizado por miembros de la izquierda que no se rechaza con la misma fuerza. En muchas obras de ficción, es común que la humanidad sea castigada por alguna personificación de la naturaleza por causa de la contaminación humana, la sobrepoblación y otros varios “pecados” contra la tierra.

Así como la Iglesia Bautista de Westboro celebra el castigo de la sociedad por sus pecados, los ambientalistas a veces celebran la idea de que una personificación pagana de la naturaleza castigará un día la humanidad por contaminar.

Sólo tiene  sentido esto, por desgracia, en la visión del mundo que subyace en gran parte el ecologismo. Como Robert H. Nelson, de la Universidad de Maryland, ha señalado muchas veces, el ecologismo ha tenido, desde sus inicios, muchas características religiosas —con la diferencia de sí poderse enseñar en las escuelas públicas.

“Incluso sin darse cuenta, el ecologismo retoma mensajes bíblicos antiguos en un nuevo vocabulario secular”, escribe Nelson. Cualquier impacto negativo sobre el medio ambiente, aunque tenga beneficios generales a la larga para los seres humanos, es un pecado contra la naturaleza. En palabras de Nelson, en un artículo de 1998 de Forbes, el ecologismo es “Calvinismo Sin Dios”.

Para cuadrar esto con el deseo humano de justicia cósmica, tal vez no es de extrañar que los ambientalistas seculares fantaseen castigar con una deidad pagana a contaminadores y otros pecadores ambientales.

TV Tropes, un sitio web al estilo de Wikipedia, cataloga muchos clichés de ficción, incluyendo éste, que el sitio llama La Venganza de Gaia. Alguna variación sobre este tema puede encontrarse en las principales películas de Hollywood como The Happening, The Day After Tomorrow, y Avatar.

Para tomar un ejemplo concreto, Kid Icarus: Uprising, un videojuego Nintendo 3DS de 2012 que ha vendido más de un millón de copias en todo el mundo, cuenta con un maniaco genocida de una diosa de la naturaleza del que el jugador protagonista debe proteger a la humanidad, incluso mientras bromea: “Tengo admitir, tiene un punto válido”.

Es este tipo de actitud que hace parecer que muchos activistas, en lugar de retroceder ante el calentamiento global que ellos ven como inevitable, den en cambio la bienvenida a su aparición como un día del juicio final para los hombres orgullosos que se atreven a emitir carbono a la atmósfera. Si el calentamiento global termina sin causar graves problemas a los seres humanos, sería como si un asesino fuese absuelto y no la liberación de una carga colectiva.

¿Eso es una exageración? Dígame usted. James Wolcott de la revista Vanity Fair, escribió una vez:

“Apoyo a los huracanes. Cuando, por cortesía del Weather Channel, veo uno formándose en el océano frente a la costa de África, me encuentro anhelando que se convierta en grande y fuerte —el puño furioso de la madre naturaleza, la severa reprimenda de Gaia. Considerando que la humanidad ha causado estragos en la naturaleza con la deforestación, la minería a cielo abierto y la destrucción del hábitat de los animales, sólo parece justo que la naturaleza retome lo suyo y nos enseñe que hay fuerzas superiores a las nuestras”.

Tampoco es esta actitud siempre palabrería barata. John Linley Frazier en 1970 hizo a la Venganza de Gaia su justificación explícita al asesinar a cinco. El que deja de adorar a la naturaleza morirá, era su credo.

No se hace lo suficiente con esto. Es la práctica estándar en Facebook y enfriadores de agua denunciar a la Iglesia Bautista de Westboro por sus celebraciones a la muerte, llenas de odio y supuestamente causadas ​​por un más alto poder. ¿Por qué no mostramos sorpresa cuando ecologistas extremistas expresan su esperanza de que un dios pagano herirá a los propietarios de SUVs?

Por supuesto, la mayoría de los ambientalistas —pero no todos— no creen en la Gaia literal. ¿Pero por qué es el tropo de la Gaia vengativa tan frecuente en la cultura moderna?

¿Debe ser aceptado simplemente porque se considera como una fantasía en lugar de la creencia en un juicio divino real? ¿Estaría justificada la Iglesia Bautista de Westboro si dice que sólo fantasea acerca de los desastres que aquejan a la sociedad moderna, en lugar de realmente creer que son la voluntad de Dios?

No debería ser demasiado para la sociedad moderna “progresiva” el ser coherente sobre quién es denunciado por festejar atrocidades.

Nota del Editor

Conviene aclarar el significado de tropo, el “… empleo de las palabras en sentido distinto del que propiamente les corresponde, pero que tienen con éste alguna semejanza o relación”. Leer completo: Ejemplo de Tropos.

La idea central es razonable. Mientras se reacciona en contra y correctamente en contra de un fanatismo dogmático con tintes religiosos, deja de denunciarse la misma falta si ella es cometida por otro fanatismo dogmático que es secular secular.

Uno de los escritos de John Linley Frazier decía, “From this day forward anyone and/or company of persons who missuses the natural environment or destroys same will suffer the penelty of death by the people of the free universe”.

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