Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Verdad: Cuatro Posturas
Eduardo García Gaspar
29 octubre 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El problema es difícil. Ante él pueden adoptarse posturas distintas.

Actitudes diferentes frente a la verdad, eso que es real, existe y es independiente de nuestra voluntad.

Imagine usted una discusión de religión entre dos personas. Una propone que Dios no existe, la otra piensa que sí existe.

Obviamente una de las dos tiene la razón. Una de ellas está diciendo la verdad. Discuten y eso llama la atención de otras personas que las observan.

Lo fascinante está en lo que piensan estos observadores. Los que discuten obviamente tienen la idea de que la verdad existe y que puede ser conocida, aunque crean dos cosas opuestas.

Pero los que les escuchan pueden adoptar posturas interesantes. Una de ellas es la del escéptico. Piensa éste que no podemos realmente saber si alguno de esos dos que discuten están diciendo la verdad. Muestra una actitud de capacidad insuficiente para dar la razón a alguno de los dos que discuten sobre si Dios existe.

Consecuentemente concluye que la discusión es irrelevante, una pérdida de tiempo. Esto muestra una postura difícil de defender.

Si sí sabemos cómo calcular la resistencia de materiales, el escéptico no puede alegar que no podemos conocer la verdad. Lo único que podría alegar es que en algunos terrenos aún no la encontramos con certeza razonable.

Otro de los que escuchan la discusión entre el ateo y el religioso toma la postura del relativista. Como el escéptico, el relativista piensa que quienes discuten están perdiendo su tiempo porque la verdad no existe. Cada persona cree en ciertas cosas y eso es todo, no hay nada más qué decir.

Es distinta a la postura del escéptico, el que alega que no tenemos la capacidad de conocer la verdad. El relativista es más atrevido y afirma que la verdad simplemente no existe de manera objetiva, que ella depende de las personas, los tiempos y los lugares. El relativista tiene un problema serio, el afirmar que no importa cómo se calculen los pesos de los aviones.

La tercera de las personas que escuchan la discusión puede tomar otra actitud, distinta a la del escéptico y a la del relativista. Es la posición del pragmático es la de creer sólo en lo que tiene resultados que pueden verse. Todo el énfasis está en la acción visible. Esta persona sólo cree en lo que puede ver, o cuyos resultados puede sentir.

No es que niegue la verdad, sino es que la limita al terreno de lo que puede constatarse al estilo de un laboratorio. Este hombre puede moverse con tranquilidad en cuestiones prácticas, como comprobar cálculos de resistencia de materiales, pero fuera de allí comienzan sus problemas.

Consecuentemente, tenemos cuatro posturas ante la verdad, las que he tomado del libro de Adler, M. J. y Weismann, M., How to think about the great ideas (2000 Chicago: Open Court).

La del que cree que la verdad existe y puede ser conocida. La del que cree que si la verdad existe no podemos conocerla. La del que cree que la verdad no existe. Y la del que sólo cree en la verdad que puede ver.

Lo que creo que puede ayudar a entender mejor esto es llevar esas actitudes a casos concretos, por ejemplo, el de un detective que investiga un robo y pretende arrestar a los culpables.

Un detective que cree en la verdad y la posibilidad de conocerla, estudiará el caso y determinará las pruebas que acusen al culpable. El detective escéptico se dará por vencido antes de empezar su investigación, diciendo que nadie tiene la capacidad para encontrar al culpable.

El relativista dirá que no hay ni siquiera la verdad de un robo, ni de un culpable. Detendrá la investigación, la que no tiene sentido y que cada quien piense que el culpable sea el que sea. El detective pragmático, en cambio, se moverá como pez en el agua, buscado pruebas innegables de culpabilidad. Pero en la discusión sobre Dios, simplemente se hará para atrás porque no hay manera científica de probar nada.

Con variaciones y gradaciones, con una amplia gama de grises en esas posiciones ante la verdad, encontramos nuestras reacciones en diferentes temas. Incluso cada uno de nosotros adoptará diversas posiciones, siendo a veces relativistas y en otras escépticos.

Y esas variaciones tenderán a ser más comunes en ciertos terrenos que en otros. Cuanto menos pueda accederse a la prueba científica, más se verán las posiciones escépticas, pragmáticas y relativistas que las del objetivismo de la verdad. La discusión sobre la existencia de Dios es quizá el ejemplo más grande de esto.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Verdad. Creo que además valen algunas aclaraciones:

• La actitud del escéptico explicada aquí es la extrema y existe la posibilidad del escepticismo sano que antes de aceptar exige pruebas y razonamientos.

• Es común, en mi experiencia, que un pragmático en un campo, por ejemplo, la biología, exija pruebas científicas en otros campos donde no es posible la metodología científica y se vuelva entonces un escéptico extremo de eso que no pueda conocer por la vía de sus herramientas.

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