Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Y Muy en el Fondo…
Eduardo García Gaspar
10 julio 2013
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La discusión tiene un comienzo. Un inicio en el que no muchos ponen atención.

Me refiero a las confrontaciones entre liberales y socialistas, entre progresistas y conservadores.

Entre ellos hay grandes diferencias de opinión.

Entre ellos hay conflictos severos, casi siempre sin esperanza de arreglo.

Cuando se tienen esas discusiones, la mayoría de las veces, su causa es un punto de partida diferente: una premisa de arranque que no es explícita, de la que no se habla.

Ignorada por ambas partes, su atención se dirige a otros aspectos. No a la causa.

Lo que sigue es una propuesta para explicar esa premisa que origina los desacuerdos.

Para hacerla explícita, necesitamos ir a algo que podemos llamar naturaleza humana. Es la respuesta a ¿qué somos? Tomemos una respuesta, la de que somos seres racionales, seres sociales.

La respuesta, por superficial y obvia que parezca tiene consecuencias. Un ser racional es uno que piensa y que se rige por principios y normas que son lógicas. Un ser social, más aún, tiene que seguir mandatos que permitan la vida en común.

La cosa no se detiene allí. Ese ser social y racional es, por necesidad, libre. Esto tiene consecuencias también: esa libertad necesita guías que orienten tal libertad, que lleven a lo bueno y eviten lo malo.

Tenemos, por tanto, una respuesta: somos libres, racionales y sociales. Si llevamos esto a sus consecuencias lógicas, veremos lo natural que es el definir a lo bueno como lo natural, es decir, lo que se acomoda a esa naturaleza humana.

Esta respuesta es común. Tiene apoyos en la filosofía griega, como en Aristóteles, pero sobre todo, el el pensamiento Cristiano. Esta religión añade un elemento sin precedente: Dios nos hizo a su semejanza.

De allí que coincidan tanto paganos como cristianos en ideas y principios, como el de valorar la vida, el usar la razón y cosas por el estilo, especialmente en la necesidad de reglas de conducta.

Tomemos ahora otra respuesta, una distinta. Esta muy bien representada en la noción de que somos un accidente de la naturaleza, debemos la vida a una probabilidad mínima fortuita. Somos lo que queremos ser.

Esto tiene consecuencias, pues un accidente natural es poco importante. Razonar es sólo una ilusión. Ser creación de Dios es una fantasía sin sentido. Ser libres es un delirio porque nuestra biología se nos impone.

Esta manera de pensar tiene una consecuencia directa: todo lo que podemos hacer es tener ciertas reglas para convivir durante nuestra vida, cosas que al menos eviten sufrimiento unos años, porque a la muerte desaparecemos en la nada.

Hay mil variaciones de cada una de esas dos respuestas. Mi punto se mantiene: depende de qué respuesta se dé, la serie de consecuencias que se tengan. Un ejemplo obvio.

Quien piensa que somos un accidente biológico aceptará con mayor probabilidad al aborto que quien piensa que somos seres cuya vida es valiosa. La conexión entre la premisa y la consecuencia suele no ser clara, ni explícita, pero creo que es real aunque tenga vericuetos.

Lo mismo sucede en otro terreno. Si alguien tiene la opinión de que existe la verdad y que ella puede ser conocida siquiera parcialmente, seguramente también creerá en un ser humano racional. Y lo contrario, favorecerá al relativismo ése que piense que nuestras facultades racionales son dudosas, o que la verdad no existe (es el que afirma que no hay manera absoluta de comprobar que existe una verdad absoluta).

En resumen, mi propuesta es clara: la causa última, o quizá la central, de los desacuerdos sociales, políticos, morales, económicos y muchos otros, está en diferentes premisas acerca de quienes somos.

Es el fondo de opiniones opuestas en temas como el aborto, el estado de bienestar, las bodas gay, el libre comercio, la democracia y el resto.

Esto es lo que me lleva a lo que creo que bien vale una segunda opinión.

Debe haber una respuesta, una objetiva, real, cierta. Si creemos que ella no existe, la tendremos que inventar, cada uno la suya, y cuando eso sucede, se abre la puerta a las peores consecuencias posibles: un mundo sin reglas, sin principios, ignorante, imposible de vivir.

Post Scriptum

Creo que la respuesta a la pregunta de qué somos, es la de seres libres, racionales, sociales, que han sido creados por Dios a su semejanza, pero que viven en un mundo imperfecto y que dependiendo de sus decisiones y conductas, podrán tener una recompensa final ofrecida por Jesucristo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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