Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Abstractos y Concretos
Eduardo García Gaspar
12 mayo 2014
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Es una clasificación posible. Un tanto cruda, pero útil para comprender la realidad.

Comprenderla al menos en parte.

Entender la razón por la que algunas personas no se entienden entre sí.

El por qué parecen vivir en mundos independientes.

Tome usted, por ejemplo, a la comunidad académica y ponga junto a ella a la clase política. Encontrará que tienen sus parecidos. Viven ambas en un mundo separado de la realidad productiva. Están fuera de los procesos económicos cotidianos.

La frase de vivir en una “torre de marfil” es exagerada, pero tiene su dosis de verdad. E incluye a gente de los medios de comunicación, incluso a personas del cine y las artes. No es que su mundo sea malo o irreal, es que es distinto al del otro grupo.

El segundo grupo al que me refiero está formado por personas que viven a diario el proceso productivo. Usan recursos, los combinan y transforman para cada día lograr un ingreso incierto. Es una realidad más terrenal, más mundana, incluso vulgar y profana.

Hay en esta clasificación de dos grupos un cierto sabor platónico, por el que quienes están en el mundo abstracto de la academia y la política se sienten superiores a los otros. Igual que el desprecio griego por los comerciantes y trabajadores.

K. Minogue (1930-2013) lo ha expresado bien: “El socialista rico se siente muy superior al industrial patriota”.

La novela de Ayn Rand (1905-1982), La Rebelión de Atlas trata también ese mismo sentimiento, la superioridad moral de grupo combinado de académicos y políticos sobre los solo motivados por el interés económico.

Esto tiene repercusiones de distanciamiento entre ellos. Los “abstractos”, por decirles así a académicos y políticos, se ven superiores a los “concretos”, por llamar así a los ocupados con decisiones diarias de producción y trabajo.

Esa superioridad les justifica un sentimiento de poder para dar órdenes al resto. Órdenes que persiguen hacer algo bueno, ir hacia un ideal predeterminado, por ejemplo, al comunismo marxista o cualquier otro.

Y se desesperan ante la inferioridad del interés material de los concretos, a los que entienden como seres un tanto despreciables, preocupados solo por lo mundano y material.

Los concretos, por su parte, tienden a no comprender bien a bien a los abstractos. Los ven como teóricos desconocedores de la realidad tangible de todos los días.

Los ven como a Lenin, que jamás puso el pie en una fábrica, pero consideraba que producir es lo más simple del mundo. No comprenden sus teorías, a las que ven alejadas de la realidad de todos los días.

Las relaciones entre ellos, que son inevitables, suelen ser ocasiones de choque entre dos mundos mentales. Las leyes emitidas por un gobierno y justificadas por los más altos objetivos, pueden ser vistas por los concretos como sueños imposibles de realizar, creadas por personas que nunca han tomado decisiones de negocios.

En un punto oscuro de esos choques entre las dos mentalidades, están las percepciones mutuas de los dos grupos. Los abstractos ven a los concretos con cierto desprecio, personas que encarnan los vicios humanos de codicia y egoísmo, mientras que a sí mismos se ven como altruistas y compasivos.

Los concretos ven a los abstractos como un tanto inútiles, incluso como estorbos a su trabajo. Los ven viviendo en un mundo sin mucho sentido, nada pragmático. Quizá hasta como parásitos que viven del trabajo de otros (impuestos y subsidios).

Una conversación que presencié hace años entre dos personas, ccada una representando a uno de esos dos grupos, ilustra mi punto este diálogo simplificado:

ACADEMICO: No hay mucha duda sobre los mezquinos intereses de los empresarios que solo se preocupan de sus ganancias, sin considerar aspectos sociales. Deberían entender la superioridad de lo social sobre sus beneficios materiales.

EMPRESARIO: no hay mucha duda de que usted vive en una fantasía. Sin las utilidades y ganancias de las empresas, usted no podría vivir de una universidad que es financiada con impuestos. Cierto que las ganancias no son todo, son como el aire que tampoco lo es todo, pero no puede vivirse sin él.

Entender las diferencias entre los dos grupos es y un paso en la dirección correcta para poder comprender los asuntos de controversia en el mundo de la economía y la política. Entender el fondo de desacuerdos y discordias.

No es que el mundo esté libre de conflictos, pero lo que sí creo que sucede es que esos conflictos tienden a aumentar dados los diferentes marcos mentales de esos dos grupos.

Post Scriptum

El caso de hace tiempo, sobre el pago de impuestos sobre la venta de un banco mexicano, muestra bien el choque entre las dos maneras de pensar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras