Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Al Final, Son Ideas
Leonardo Girondella Mora
10 enero 2014
Sección: CIENCIA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


El autor ingles G. K. Chesterton (1874-1936) escribió al menos un par de frases sobre la filosofía. Una de ellas:

“La filosofía no es más que pensamiento que ha sido pensado. A menudo es muy fastidioso. Pero el hombre no tiene otra alternativa, salvo entre ser influido por el pensamiento que ha sido pensado y ser influido por el pensamiento de que no ha sido pensado. Esto último es lo que comúnmente llamamos la cultura y la ilustración actual”.

La otra es más extensa, más detallada:

“Hay algunas personas -—y yo soy una de ellas— que piensan que lo más práctico e importante acerca de un hombre sigue siendo su visión del universo. Creemos que para que una casera considere a un inquilino, es importante saber sus ingresos, pero aún más importante es saber su filosofía. Creemos que para que un general a punto de luchar contra un enemigo, es importante conocer los números del contrario, pero aún más importante es conocer la filosofía del enemigo. Creemos que la cuestión no es si la teoría del cosmos afecta a las cosas, pero si en el largo plazo nada más les afecta”.

Partiendo de esas ideas, a continuación aporto otras, más humildes, que van tras un punto —el de la pérdida del sentido de pensar en estos tiempos.

• La filosofía en su sentido real es un simple amor por el conocimiento y que es la pasión por acercarse a la verdad, incluso sabiendo que no podrá ser totalmente alcanzada. Es curiosidad mental dirigida a las preguntas más inquietantes que puede hacerse un humano —la razón de su existencia.

• Si la ciencia ve hacia afuera, hacia la realidad que rodea al humano, la filosofía ve hacia adentro del humano buscando respuestas a cosas como quién soy, o por qué existo, o cómo aprendo.

Este enfoque hacia el interior que es propio de la filosofía, es con frecuencia puesto de lado, ya que el embrujo de los asombrosos descubrimientos científicos lleva la atención hacia el exterior —como si se tuviera miedo de adentrarse en el interior del humano.

• En tiempos actuales se ha sido más exitoso en el conocimiento de lo exterior, lo que ha provocado el descuido de lo interior y el fracaso en su conocimiento. La idea de la casera poniendo su atención en la capacidad de pago del inquilino es un buen ejemplo, especialmente si fracasa viendo el interior del inquilino.

• Ese éxito en el conocimiento de lo exterior al humano ha causado la noción falsa de creer que en el interior también se ha tenido éxito —y que no hace falta saber nada de ello. Esto es lo que lleva al biólogo o al físico a creer que de lo exterior puede concluir sobre el interior y, por ejemplo, volverse un promotor del ateísmo.

• El descuido de la filosofía equivale la negligencia que existe para tratar temas vitales, como la naturaleza humana y su existencia, la naturaleza del conocimiento, la esencia del deber ser, de la belleza, de la política incluso.

Y si esas áreas se atienden es por medios cuestionables, como la psicología haciéndose cargo de la definición del bien —o de la sociología viendo la naturaleza humana—, con el consecuente abandono de lo que les resulta incomprensible, como la religión.

• Los debates sobre temas de bioética muestran el descuido de lo interior cuando suele darse aprobación al adelanto médico y el poder externo que da, sin siquiera pensar en cómo usar ese poder, ni cómo afecta al humano.

Ha sido creado un engaño efectivo que justifica el descuido del conocimiento de lo interior, cuando se traslada a un plano subjetivo y relativo toda idea filosófica sobre la naturaleza humana —que es lo que lleva a protección de delfines como una verdad natural, al mismo tiempo que se justifica el aborto como un asunto subjetivo.

Mi tesis al final es que el abandono de las cuestiones filosóficas, que ven el interior del humano, tienen un efecto de pérdida del sentido de la vida — y si éste se encuentra en alguna parte, sólo podrá ser en la realidad inmediata exterior creando pasiones desordenadas por lo que se satisface sólo de momento.

Nota del Editor

El punto que más destaca para mí en la columna de Girondella es el de que la falta de conocimiento del interior humano hace que perdamos la dirección de nuestras vidas, poniéndonos en una situación de vivir sin sentido final. Si la razón humana ha sido exitosa en las ciencias, me parece que ha tenido notables fracasos en los asuntos humanos.

Un síntoma notable del abandono de los asuntos internos es el secularismo que cierra la puerta a la posibilidad real de conocernos por la otra vía compatible con la razón, la religiosa y las respuestas que ella da al sentido de la vida.

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