Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Autoestima e Independencia
Eduardo García Gaspar
13 agosto 2014
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son llamativos. Producen cursos y discursos. androjo

Se suelen ver con beneplácito. Hay libros, bien vendidos, que los buscan.

Son los los esfuerzos para alcanzar un clisé de nuestros tiempos, la confianza en sí mismo.

La famosa autoestima.

En una página web, que ofrece cursos gratuitos, se nos dice que:

“Un aspecto muy importante de la personalidad, del logro de la identidad y de la adaptación a la sociedad, es la autoestima; es decir el grado en que los individuos tienen sentimientos positivos o negativos acerca de sí mismos y de su propio valor”. http://new.aulafacil.com/

Total, que autoestima es el tener una alta opinión de sí mismo:

“poseer un concepto de nosotros mismos resistente y positivo, y mantenerlo más allá de nuestra habilidad o falta de ella en cualquier ámbito concreto, y más allá de la aprobación o desaprobación de cualquier persona”. http://inteligencia-emocional.org/

Hay una idea curiosa en esto de la autoestima, bien explicada aquí:

“Es frecuente que, a lo largo de nuestra vida, nos encontremos con personas que intentan juzgarnos de acuerdo a sus criterios. Aunque no comprendan nuestros puntos de vista, o nuestras motivaciones, apenas tardarán un momento en ‘dictar sentencia’”. http://cursosdeautoestima.com

Da la idea de que un gran elemento de la autoestima es independizarse de la opinión ajena. Interesante idea que presupone que las ideas propias son siempre mejores que las de los demás.

Independizarse del resto, mucho me temo, lleva al aislamiento personal. Incluso a la soberbia: yo estoy bien, tú estás mal.

La pregunta que yo me hago y que es bastante ingenua, es sobre qué base puede construirse la autoestima. No creo que puede hacerse escuchando una grabación que me diga que valgo mucho cada 10 segundos. No puede ser algo que venga de fuera de la persona.

Debe estar dentro de ella la causa, la justificación que le confirma a la persona que efectivamente ella puede tener una alta opinión de sí misma.

Tiene que haber un sentido de logro, de cumplimiento con algo. Incluso, como gatillo: un sentimiento de haber fallado, de culpa, arrepentimiento, que mueva al logro.

La autoestima, me parece, solamente puede justificarse cuando la persona ha cumplido algo, ha alcanzado una meta por ella misma. Como cuando se ha tenido una conducta honorable, ideal, alta. Dicho de otro modo, no puede haber autoestima sin un sentido del deber.

La autoestima real solo puede ser un producto paradójico, el gozo de haber realizado algo no agradable. Hubiera sido más seguro y placentero, en un sentido, por ejemplo, dejar de ir a visitar a un enfermo; pero ha resultado, en otro sentido, más gozoso aún el hacerlo.

Esto lleva a pensar en la autoestima como eso que produce satisfacción en la conciencia del deber. Sin conciencia, por tanto, no hay realmente autoestima. Habrá otra cosa, pero no autoestima.

Estamos en el terreno de las responsabilidades internas y la satisfacción que produce el aceptarlas y cumplirlas.

Un alumno, el que sea, que toma un curso de autoestima y recibe un mensaje de que “él puede y debe confiar en él mismo”, capta un mensaje incompleto, si no se le dice qué es eso que puede hacer. Y llega a creer que si lo puede hacer, lo que sea, eso es autoestima.

No está mal cultivar la idea de tener la capacidad de hacer cosas, pero hacerlo sin decir qué son esas cosas, conduce a situaciones sin rumbo. No sólo es poder hacer, sino poder hacer lo que debe hacerse. Sin este complemento del deber responsable, la autoestima es engañosa.

Entonces, la confianza en uno mismo va creándose con cada logro alcanzado, cada deber cumplido, cada responsabilidad asumida; con cada éxito logrado, con cada meta alcanzada. Nos lleva esto a un elemento esencial de la autoestima, la necesidad del esfuerzo.

Debe sospecharse de toda noción de autoestima que solicite el abandono de sentimientos de descontento, de inconformidad, incluso de culpa y arrepentimiento. Si esos sentimientos, la autoestima no existe.

Por negativos que tales sentimientos puedan aparecer, son ellos los detonadores de esfuerzos que, siendo exitosos, sí dan base a la autoestima real. Esos sentimientos son los motivadores de mejores conductas, las experiencias que llevan a las mejoras personales.

Finalmente, menciono la impresión que tengo de algunas ideas progresistas de la autoestima. Creen que ella es una habilidad en la que la persona se entrena y capacita renunciando a la responsabilidad y al sentido de culpa personal, sin jamás mencionar a la conciencia.

Ideas como esa solo conducen a crear personalidades blandas, incapaces de esforzarse sabiendo que puede fracasarse. Personalidades que creen que la vida se trata de mandar al demonio a todos los demás y a sus opiniones, creyendo que si uno puede hacerlo eso es todo.

La autoestima es un sentido de satisfacción propia, por esfuerzos personales realizados y justificados por el sentido del deber dictado por la conciencia bien formada.

Post Scriptum

Insisto en la idea del error que significa definir a la autoestima como el independizarse de las opiniones ajenas y de los juicios de terceros. Hacer eso sin una conciencia muy bien desarrollada y sin conocimientos, ni experiencias, es enviar a la persona a una vida de aislamiento sin rumbo.

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