Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bien y Mal, Conectados
Leonardo Girondella Mora
27 junio 2014
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


La situación desordenada de la política moderna puede tal vez comprenderse mejor si se acude a una idea separador.001bipolar —de dos ejes que describen a la actualidad:

• Hay buen consenso en definir a los males que afectan a la sociedad —no es un acuerdo total, es simplemente que existe una idea más o menos clara de lo que la gente considera un mal que debe evitarse,

• Hay poco consenso en definir los bienes que debe tener una sociedad —no un desacuerdo total, sino simplemente ideas menos claras y muchas de ellas muy diferentes.

La idea con esos dos polos no es nueva y puede remontarse hasta Thomas Hobbes (1588-1679) —lo de que puede tenerse acuerdo sobre el summun malum, pero no tanto sobre el summun bonum.

G. K. Chesterton (1874-1936) la expresa con la idea de que lo malo que hay en el mundo es que no sabemos qué es lo bueno que debe tenerse.

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En breve, se tiene una idea más exacta sobre el mal que debe evitarse que sobre el bien que debe buscarse —lo que no significa que del mal se tenga una idea totalmeente exacta y del bien una totalmente confusa.

Quiere decir sencillamente que aunque imprecisas, son más claras las nociones de lo que se considera malo e indeseable, que las nociones de lo que se piensa en bueno y deseable.

El problema surge al darse cuenta de que entre las dos partes —lo bueno y lo malo— debe haber una conexión íntima; porque de uno de deriva lo otro. Al romperse esa conexión se presentan contradicciones.

Por ejemplo, entre los males hay consenso de que perder la vida es malo, lo que hace juzgar al asesinato como algo negativo. Ver al matar como algo malo está ligado a considerar a la vida como algo bueno —una conexión inevitable entre lo malo y lo bueno.

Pero, para muchos el aborto es bueno a pesar de que sea la muerte de un ser humano —una desconexión, una contradicción vistosa que busca ser justificada con variedad de argumentos débiles.

Igualmente, se considera malo el desamparo infantil, cualquier daño que sufran los niños —lo que lleva a necesariamente considerar bueno todo aquello que los cobije y ayude en su desarrollo. Sin embargo, al mismo tiempo, se fomentan ideas que debilitan a la familia, como divorcios e infidelidad.

Lo que pretendo mostrar es que se sufre del efecto que produce una más clara noción del mal asociada con una más difusa noción del bien. Cuando esto acontece, suceden cosas contradictorias, paradójicas.

Se les pide a los estudiantes en las escuelas ser responsables de sus actos y realizar sus deberes de estudio, lo que llevaría a ver como negativa a la irresponsabilidad —pero al mismo tiempo se les enseña a explorar su sexualidad haciéndoles ver esto como un derecho sin obligación posterior.

La proliferación de derechos humanos es otro caso similar. Considerados como buenos y deseables para todos sin excepción, se entendería que no hay excepciones humanas para ellos —y sin embargo, se violan derechos de propiedad de unos para beneficiar a otros.

Mi tesis es sostener la necesaria conexión entre el bien y el mal —conociendo a uno puede inferirse el otro: si la codicia es mala puede concluirse que la caridad es buena, que si la vida es buena la muerte es mala, que si el robo es malo la propiedad es buena, que si las personas son igualmente dignas, la discriminación es mala.

Pero cuando se rompe esa conexión entre lo bueno y lo malo —como cuando se tiene una idea clara de lo malo pero no de lo bueno— las contradicciones comienzan a aparecer y lo malo llega a ser visto como bueno; y lo bueno llega a ser visto como malo.

Es una real confusión ética o moral, que crea un ambiente desordenado al que se pretende poner en orden, generalmente, por la vía gubernamental —la unión de lo político con lo moral. No se resuelve el desorden, simplemente se hace ley: castigar pederastas, pero permitir el aborto.

Y acontece que quien sea que pretenda llamar a la congruencia entre el bien y el mal es recibido como algo malo y forzado que intenta imponer su voluntad —cuando todo lo que intenta es hacer un llamado a la cordura.

Nota del Editor

Creo que la frase “males sociales” es mucho más usada que la de “bienes sociales” y esto apoyaría el punto de Girondella: el de la necesaria conexión entre lo bueno y lo malo.

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