Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Buscando un Aliado
Eduardo García Gaspar
10 enero 2014
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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El tema causa miedo. Es complejo y tiene sutilezas. androjo

Se dificulta su examen con frecuencia. Al menos, eso pienso. Y, si lo trato, lo hago con cautela.

Me refiero al tema de Papas y Vaticano. Es complicado.

No hace mucho, fue comentado en una columna titulada Marx en el Vaticano (José Luis Lezama, noticias.terra.com.mx, 28 diciembre 2013).

El título es curioso porque en una parte de la columna, su autor dice que, “El Papa niega la filiación marxista que se le atribuye, enfatizando que el marxismo es una ideología equivocada”. De lo que puede concluirse que en realidad, no hay tal Marx en el Vaticano.

La columna trata al Papa Francisco como “un fenómeno público”, una celebridad como cualquier otra y dentro del marco acostumbrado en el que son analizadas.

Una faceta, por ejemplo, es la de su apariencia:

“Sus gestos, por momentos, no parecen los del vicario de Cristo, sino los del hombre de la calle, desprovistos de lo formal y litúrgico… habita un modesto hostal en el Vaticano, utiliza un automóvil de segunda mano”.

Es como una búsqueda incontenible del contraste:

“Sus gestos, por momentos, no parecen los del vicario de Cristo… Desechó privilegios y fastuosidades propias de la figura papal… Ha sido nombrado hombre del año por Time y la revista gay The Advocate…”

Y, por supuesto, hay otra búsqueda irrefrenable, la de buscar en él apoyo a las ideas propias. Si se simpatiza con el socialismo, sin problema se encontrarán palabras del Papa que reprueban al capitalismo:

“El Papa llama la atención sobre los excesos del capitalismo, cuestiona… la preeminencia del mercado y el lucro; cuestiona los principios de un sistema económico que convierte a los humanos en una mercancía más…; habla de la tiranía de la economía y condena lo que llama la idolatría del dinero, causantes de la desigualdad y la exclusión…

“… critica por ingenua y ficticia la llamada teoría económica del goteo, que supone que el crecimiento económico impulsado por el libre mercado traerá bienestar y justicia social por sí mismo… no cree en la bondad de los poderosos para remediar la pobreza y la desigualdad. No se opone al capitalismo, sino a sus excesos y alejamiento de los valores humanos, sobre todo en épocas de desregulación servil, de capitalismo brutal, de reformas estructurales, de libre circulación de capitales y del imperio de las grandes corporaciones”.

Esto es lo que me parece notable, el concluir que se ha encontrado un aliado poderoso que también se opone, como uno, a la desregulación, por ejemplo. Lo mismo sucede, en sentido inverso, a algunos que convierten las palabras de Francisco en enemigas poderosas.

La postura de la columna que he citado y las de otras columnas en sentido inverso, me parecen demasiado superficiales. Y lo son, primero, por una razón. Olvidan el componente religioso: el Papa es antes que nada y él lo entiende bien, un sucesor de Cristo dentro de la Iglesia verdadera.

Cualquier análisis que se haga, sin entender esto, es incompleto y coloca al Papa como otro jugador político de poder, lo que es muy inexacto.

Peor aún es buscar en él apoyos a ideas propias, lo que no es su papel. Lo que él hace es recordarnos lo obvio: amar a otros antes que nada, no a las cosas. Son llamadas a la virtud, no apoyos a ideologías políticas ni económicas.

En otras palabras, como dice un amigo, el papel del Papa es echarnos a perder la fiesta libertina, hablándonos de deberes y virtudes. Exaltando la humildad, cuando somos soberbios, la espiritualidad cuando somos materialistas, la compasión cuando somos egoístas, la muerte en la cruz cuando olvidamos su significado.

Y dentro de ese papel, los papas imprimen algunos sellos propios, estilos personales, que son por lo general lo que más atrae en las noticias. Se reportará que el Papa no duerme en los aposentos oficiales, pero no que dice que la salvación está en Cristo.

Dentro de lo que cada Papa dice, sin remedio habrá algunas afirmaciones políticas y económicas. Algunas atinada, otras no tanto, pero no son ellas lo central. Si usted busca apoyos a sus propias opiniones sobre el capitalismo, por ejemplo, vaya a otros lugares, que el Papa tiene sólo una misión, la de ser apóstol para la salvación en Cristo.

Esto es lo que hace en extremo complejo el tema de las afirmaciones de cada Papa. No se mueven ellos en los asuntos terrenales, que mucho importan, como en los espirituales que son los vitales. Y, más aún, se mueven en reflexiones y comentarios que trascienden momentos.

Termina el columnista diciendo que, “Su evangelio posee un inmenso potencial renovador, al devolverle a la gente la más poderosa fuerza transformadora, la confianza en sí misma y la recuperación de la esperanza”.

No, no es el evangelio del Papa Francisco, como si cada uno tuviera el propio. No, no se trata de devolverle confianza a la gente. Tampoco es una recomendación de política económica. Se trata de lo principal y absoluto, la salvación de las almas en Cristo, especialmente dirigida a quienes no creen.

Post Scriptum

Véase la columna de Samuel Gregg sobre el contenido económico de los comentarios papales.

Me parece especialmente notable la búsqueda de apoyos a las opiniones propias en el contenido de los documentos salidos del Vaticano entre aquellos que en otros terrenos se oponen a los principios católicos, o simplemente no son religiosos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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