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Caricaturizar Fantasmas
Selección de ContraPeso.info
8 mayo 2014
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Fernando Pascual. Agradecemos a Arcol.org el amable permiso de publicación. La columna fue publicada el 28 de abril de 2014 y se refiere a una de las falacias de razonamiento: la caricaturización del opositor.

La caricatura resalta unos aspectos y deja en la sombra otros. Deforma deliberadamente. Provoca una sensación de ridículo.

Abre espacios a la risa, a la crítica, a la compasión o al desprecio.

El método de caricaturizar gusta a los amigos de las críticas. Con pocas pinceladas crean un fantasma fácilmente vulnerable. Describen a una persona con comportamientos extraños o negativos.

Luego, las flechas están listas: el fantasma puede ser herido fácilmente por su alta vulnerabilidad.

Sin embargo, las caricaturas no permiten conocen realmente lo que hay en un corazón humano. Aquel personaje, pintado como un avaro miserable, tiene un fondo bueno y lucha cada día por ser generoso.

Aquel otro, que es presentado como una especie de “lengua de serpiente”, también tiene momentos de arrepentimiento y busca defender a seres inocentes.

El de más allá, que vive subyugado por el alcoholismo, encuentra momentos durante la semana para ir a visitar enfermos.

El ser humano es siempre mucho más grande y más misterioso que las caricaturas que podamos elaborar sobre su vida, su psicología, sus acciones.

En cada uno hay un tesoro de libertad y unas inmensas posibilidades de cambio. Más allá de las etiquetas, de los estereotipos, de las elaboraciones irónicas, vibra un corazón que busca menos críticas y más afecto para salir adelante.

Mientras algunos disfrutan al construir fantasmas y divulgar caricaturas parciales y engañosas de hombres y mujeres de nuestro tiempo, hay otros que saben ver más allá de las críticas baratas o incluso de los defectos reales.

Desde la mirada de un afecto sincero y de una comprensión justa y equilibrada, es posible asomarnos a la belleza de un alma, que vale tanto que hasta Dios mismo le dio la existencia y quiso ofrecerle la salvación con la muerte de Cristo en el Calvario…

Nota del Editor

La falacia a la que se refiere F. Pascual es la del “hombre de paja”: la caricaturización del opositor en una figura que es fácil criticar y ridiculizar, con lo que se descalifica lo que sea que el opositor opine.

Es un proceso por el que se distorsiona la imagen del contrario, hasta tal extremo que es percibido como un blanco sencillo de toda crítica. Un ejemplo: cuando alguien se definió como conservador, otro le dijo que era de esos que “quieren prohibir minifaldas y pantalones en las mujeres”.

Véase La Falacia de la Caricatura para una explicación más completa.

Un caso muy actual es la calificación que se da a quienes expresan críticas a los matrimonios de personas del mismo sexo, a quienes se aplica de inmediato el calificativo de “homófobos”.

No es el único caso. Es frecuente usar adjetivos como “nazi” y “fascista” cuando se quiere anular la postura del contrario.

Incluso en casos en los que no hay un punto a discutir, la falacia de la caricatura es usada como una simplificación extrema de un tercero, lo que facilita al insulto inmediato. Obviamente, toda persona es mucho más compleja que esa caricatura, lo que es el punto básico de esta columna.

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