Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Causa, Efecto, Tiempo
Eduardo García Gaspar
29 abril 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un problema de percepción. Lo causa un largo período de tiempo. androjo

Y ese tiempo impide asociar a la causa con su efecto. La inflación es un ejemplo.

El tiempo que pasa entre el momento de la creación de más dinero y el momento en el que los precios suben es largo.

Lo suficiente como para ignorar la causa.

Me parece que es una percepción impedida por el monto de tiempo que transcurre entre un suceso cualquiera y su efecto.

Si el efecto se presenta al instante, no habrá mucho problema para percibir su efecto. Como cuando muevo un interruptor y se prende una luz.

Pero si entre esas dos acciones pasa un día, la causa se va aislando de su efecto. Si el tiempo es de un año, creeré que la luz se ha prendido sola, sin acordarme que hace un año accioné el interruptor.

Si pasan quince años, el que vea que la luz se ha encendido pensará que hay fantasmas, o que hay un corto circuito.

Jamás se le ocurrirá pensar que quince años antes yo prendí el interruptor. El ejemplo es claro y aceptable.

Pero su aceptación será selectiva dependiendo no solamente del tiempo, sino de cada persona y sus opiniones. Aquí está el corazón del asunto.

Un ejemplo sencillo. La persona A dice que debe aumentarse la oferta monetaria para revitalizar a la economía, lo que hace a pesar de la opinión en contra de la persona B quien anticipa una inflación futura.

Pasan 23 meses, por ejemplo, y la inflación es ya clara.

A casi dos años, la persona B quizá recuerde su pronóstico. La persona A se negará seguramente a aceptar que la inflación es el efecto de su política de expansión monetaria.

Tratará ella de encontrar otros culpables, como la voracidad de los comerciantes, o un enemigo político, o el imperialismo.

Los sucesos de esos 23 meses, además, borrarán en los medios noticiosos, esa relación causa-efecto. La gente común no la percibirá. Habrá, por ignorancia, una desconexión entre el aumento del dinero y la inflación.

El largo tiempo entre los dos, la terquedad de unos y la ignorancia de otros.

Es claro el ejemplo para mostrar como el tiempo transcurrido y la terquedad de la persona, impide el relacionar la causa con su efecto. Ahora las cosas se ponen buenas.

Porque hay causas que no tienen efectos inmediatos, ni siquiera de mediano plazo, sino que se notan muchos años después, 10, 15, 20 años después y aún más.

Peor aún, siendo la sociedad una entidad compleja, la relación causa-efecto se oscurece entre tantas variables.

Un ejemplo muy mencionado: la invención y disponibilidad de pastillas anticonceptivas, en los años 60, que impiden la reproducción del acto sexual.

Si esto se toma como causa, el efecto pudo preverse en ese mismo momento, el aumento de relaciones sexuales fuera del matrimonio.

¿Se produjo eso? Seguramente sí, con toda probabilidad y eso a su vez tuvo otro efecto, el del aumento de número de hijos fuera del matrimonio, cuando las pastillas fallaban, cuando se olvidaban, o cuando esas relaciones se tornaron normales.

Años tienen que pasar entre la causa y el darse cuenta de que hay algo nuevo en la sociedad, un efecto cuya causa no se conoce por el tiempo transcurrido.

O por el empecinamiento de quien no quiere ver lo que produce la liberación sexual que hace años aplaudió; y ahora pide remediar la crisis con, quizá, más métodos anticonceptivos.

La lección es ya aparente: es posible que muchas crisis que ahora tenemos en la sociedad tengan causas de hace mucho tiempo, difíciles de ver en medio de la complejidad de conductas y por la terquedad de propuestas ideológicas.

En el terreno educativo, por ejemplo, un cambio que se haya hecho hace 20 años en las escuelas primarias, comenzará a verse en las conductas de adulto de esos alumnos.

Si, por ejemplo, se les reducen las ideas de responsabilidad y de esfuerzos, será posible tener profesionistas mal preparados y poco esforzados. Existirá la crisis de una mala preparación universitaria, quejas de malos sueldos, pero con dificultad se pensará en lo sucedido hace tanto tiempo.

Puesto de otra manera, muchas de las crisis y de los problemas que tenemos en este momento puede tener causas de hace años y décadas. A veces causas principales, a veces secundarias.

Y nos costará trabajo encontrar las causas.

Una de ellas, que encuentro repetida y una y otra vez, es la adopción del secularismo, lo que ha producido relativismo moral. Con la posibilidad de que un efecto se convierta en causa de otro efectos, en cadenas complejas.

Es en estos terrenos cuando surge la necesidad de eso que llamamos prudencia. La virtud de conocer las consecuencias futuras de acciones presentes y que actúa como una fuerza de moderación sana.

Es la manera de impedir hacer cosas con la única justificación de buenos deseos y grandes expectativas.

Post Scriptum

Esquemáticamente se tienen los siguientes elementos en lo anterior.

• Existen causas cuyos efectos se producen mucho tiempo después, años y décadas después.

• El tiempo que pasa entre la causa y su efecto es proporcional a la ignorancia de la causa; a más tiempo, más olvido de la causa.

• Muchas crisis actuales no son bien analizadas al buscarse solamente causas cercanas en el tiempo, olvidando lo sucedido mucho tiempo atrás.

• La determinación de causas principales se complica por la complejidad de la sociedad y la existencia de variables adicionales; así como por la existencia de cadenas de consecuencias.

• La obcecación ideológica puede empeorar el análisis de las causas pasadas.

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