Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Chile y la Desigualdad
Leonardo Girondella Mora
23 abril 2014
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
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En lo que sigue analizo —hasta donde es posible—una columna titulada ¿Un Chile separador.001más igualitario?, escrita por Juan Carlos Guerra (El Horizonte, 8 abril 2014).

El tema es Chile y los papeles que en ese país juegan dos mujeres para hacer que allí se tenga más igualdad:

“Esperemos que Chile pueda despertar de su desigual letargo corporativo y neoliberal para convertirse en un ejemplo para sus vecinos latinoamericanos, incluyendo a México.

“Michelle Bachelet requiere de Camila Vallejo para estar en sintonía con las necesidades del estudiantado…

“Este nuevo gobierno chileno tendrá que remar contra corriente si es que quiere conseguir que se eliminen los privilegios corporativos que obstaculizan la consolidación de las clases medias”.

El logro de esa igualdad necesita el combatir al enemigo tradicional:

“Michelle Bachelet inició su segundo mandato como presidenta con un fuerte apoyo popular, que vio en ella la mejor posibilidad para revertir el neoliberalismo que ha convertido a Chile en uno de los países más desiguales de Latinoamérica.

“La verdad es que con todo y las enormes ganas de cambiar las cosas, no debemos de dejar fuera el hecho de que Chile fue el país laboratorio para el neoliberalismo, mismo que con todo y abusos de derechos humanos y civiles, ha logrado mejoras económicas sobresalientes para el resto del mundo”.

La agenda de medidas gubernamentales para lograr la igualdad es revisada por el columnista:

“mejorar la calidad y el acceso para todos a la educación pública… incrementar los impuestos a las trasnacionales… más derechos para las mujeres, la legalización del aborto en casos de violación, y siguiendo la línea occidental en cuanto a valores, la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo… modificar esta sedimentada estructura, para de ahí intentar consolidar al progresismo como fuerza política real”.

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En resumen, la columna es un buen ejemplo de superficialidad —la solicitud de un progresista para que se implanten sus ideas en un país y usando como justificación la igualdad.

Visto del otro lado, es una solicitud para que se abandone al neoliberalismo, que es el causante de la desigualdad —y del que reconoce que “ha logrado mejoras económicas sobresalientes para el resto del mundo”.

Una posición realmente extraña, que propone abandonar al sistema que ha producido adelantos notables para adoptar otro que logre igualdad, definida como: aumentar la educación regida por el gobierno, elevar impuestos a las empresas, tener más gasto público, legalizar aborto y matrimonios homosexuales, estatizar los servicios de salud —la agenda progresista general.

La columna es un buen ejemplo de una mentalidad política de estos tiempos: la obsesión igualitaria implantada por medio de la acción de gobierno —el que redefine sus funciones para convertirse en una agencia igualadora, quitando a unos y dando a otros.

El efecto neto de la propuesta produce un estado de cosas en el que hay aún más desigualdad que antes —con el gobierno convertido en el más poderoso organismo y el más rico. Una combinación que hace a la más poderosa multinacional verse como un bebé.

Esa mentalidad es curiosa por otra razón, la de producir afirmaciones imposibles de ser sujetas a análisis, como:

“Bachelet debe aprovechar este momento de desconcierto de la derecha tradicional para hacer buenas sus intenciones de sublimar todo tipo de diferencias políticas, sociales, económicas y culturales que se han venido anquilosado desde la dictadura. Clave para ello será la fuerza del estudiantado, que liderado por la ahora congresista Camila Vallejo, tendrá que buscar la transformación del aparato educativo a favor de las mayorías… como sabemos, los gobiernos progresistas sueñan con ‘suavizar’ al Estado patriarcal, haciéndolo un poco más femenino (metafóricamente), para que pueda ser capaz de cuidar de sus enfermos”.

Finalmente, menciono la falla central de su razonamiento, la de considerar a la desigualdad un problema a resolver con acciones gubernamentales redistributivas: la desigualdad es una mala medida porque es relativa y no considera al problema verdadero, los ingresos demasiado bajos en un sector de la economía.

Ése es el problema y no la desigualdad a la que los progresistas se ha dedicado. Si lo que dice el columnista se implanta, Chile se convertirá en otro país con economía frenada por la acción gubernamental.

Nota del Editor

El autor de la columna analizada, Juan Carlos Guerra es Licenciado en Estudios Internacionales por la UDEM, con Maestría en Sociología por la Universidad de Essex, Reino Unido. Especialista en Teoría Social y Política. Actualmente locutor y analista del programa de radio Global-es, en la Universidad de Monterrey.

Hay más exámenes de otras columnas en ContraPeso.info: Columnistas.

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